Autor: Riguet, Albert. 
 Escalada de subversión de España. 
 Los servicios de inteligencia europeos conocen los planes     
 
 El Alcázar.    08/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ESCALADA DE LA SUBVERSIÓN EN ESPAÑA

LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA EUROPEOS CONOCEN LOS PLANES

• Conmoción en los medios políticos por el atentado terrorista de San Sebastián.

• Al menos tres comandos pasaron de Francia.

• Cunhal propone tres víctimas de la oposición para cargar la ejecución sobre la derecha española.

PARÍS. (Especial por teléfono para EL ALCÁZAR, de ALBERT RIGUET).— El brutal atentado

terrorista perpetrado por la organización marxista ETA en San Sebastián, ha conmocionado los medios

políticos europeos. Los sectores conservadores ven en esa acción "a la irlandesa" una confirmación a sus

temores, cada vez más acusados, que son los que, según los especialistas, están actuando de manera más

determinante en el desplazamiento del electorado hacia la derecha. Los sectores de la izquierda burguesa

temen precisamente que la expansión del terrorismo cercene sus posibilidades electorales en el futuro,

aunque son conscientes de que deben aceptar una táctica de debilitación de los Estados decidida por las

esferas superiores de dominio mundial de las que dependen. El comunismo puede disimular a duras penas

la satisfacción que le produce el cumplimiento exacto del plan subversivo para España, acordado el

pasado enero en París y refrendado luego en Roma, en ocasión del congreso del PCE.

Muy escasa sorpresa por lo acaecido en San Sebastián puede descubrirse en los servicios de seguridad. Se

considera que el atentado constituye tan sólo el comienzo de una escalada terrorista de gran alcance que,

según explicamos en un servicio de hace bastantes semanas, intentará sus golpes no sólo en el área urbana

sino también en las zonas rurales. Los servicios de inteligencia europeos tenían detectada la entrada en

España durante las últimas semanas de al menos tres comandos terroristas procedentes de Francia, uno de

ellos, procedente de una finca de entrenamiento enclavada en la zona de Arras. Otros dieciseis comandos

llegaron a España procedentes de Argelia. Es posible que el número sea más crecido. Pero sólo existe

noticia fidedigna de los mencionados, la cual, sin duda alguna, habría llegado al conocimiento de las

autoridades españolas.

LOS PLANES PREVISTOS

Uno de los comandos procedentes de Francia estaba en Madrid desde bastantes días antes de la muerte de

un joven en el curso de una manifestación, dentro del plan subversivo establecido por el PCE, del que

forma parte la agitación en el sector de comunicaciones, iniciado con los controladores aéreos y que, tras

de afectar a los servicios postales y a la compañía Iberia, se extenderá a teléfonos, ferrocarriles y

transportes .urbanos y por carretera. Los servicios de inteligencia británicos, que siguen muy de cerca los

fenómenos terroristas españoles, por su estrecha vinculación con el IRA, han informado sobre la

existencia de indicios bastante significativos en relación con la posible participación de dicho comando en

la comisión del crimen. El mecanismo de la protesta callejera e intelectual saltó con tanta prontitud y

eficacia, que sería absurdo pensar en una improvisación. En los centros de mando de la estrategia

subversiva comunista se sabía que se contaría el día primero de octubre con un muerto atribuible a la

extrema derecha.

Este tipo de acciones o de "ejecuciones etiquetadas", se integran también en el plan terrorista trazado para

España y cuya escalada acaba de comenzar. Alvaro Cunhal, secretario general del Partido Comunista de

Portugal, fue uno de los más entusiastas del plan París-Roma de subversión para España. Se ha sabido que

ahora Cunhal insiste cerca de sus colegas comunistas, partícipes en la redacción del plan, sobre la

necesidad en la crítica situación actual española de dos o tres muertos importantes de la oposición

democrática, cuya personalidad haga del todo verosímil la imputación de las "ejecuciones" a la extrema

derecha e incluso la policía española. Las víctimas propuestas por Cunhal serían un líder de la democracia

cristiana significado por su aproximación a toda la izquierda, un líder social-democrático y una

personalidad que reside en las cercanías de Lisboa.

LA CONFUSIÓN POLÍTICA DE "ALIADO"

En los medios de inteligencia europeos se entiende que las posibilidades de la oleada terrorista son

muchas y grandes las posibilidades de impunidad de los integrantes de los comandos. Las reformas

emprendidas por el nuevo equipo en el seno de las fuerzas del orden público, han debilitado mucho la

capacidad de los sectores especializados en la lucha antisubversiva y contra el terrorismo. La confusión

política creada por el complejo de inferioridad gubernamental y de una serie de partidos derechistas

respecto de la izquierda, ha creado una situación muy favorable al enmascaramiento de los grupos de

acción subversiva y al desarrollo de las acciones paralelas de agitación y propaganda del partido

comunista. Se pone de relieve, asimismo, que la gran erosión de la autoridad del Estado perceptible en el

actual momento español, está creando el clima óptimo para el terrorismo: mayor entidad del miedo

colectivo a la subversión que respeto al Estado. Esa sería la explicación de la atonía de la población en las

provincias vascoespañolas frente a las constantes provocaciones, pese a que gran parte de aquella está

integrada por inmigrantes, que en su mayoría se sienten humillados por la preopotencia del racismo

vasco, pero desamparados por los poderes públicos. Las fuerzas del orden público, aún en el caso de que

hubieran mantenido su anterior potencial y la moral que les caracterizaba, no serán apoyadas por la

población civil, demasiado amedrentada, a causa de la diaria acción coactiva de los grupos subversivos,

casi siempre impune.

MANIPULACIÓN DE LA PRENSA

Tampoco los servicios de inteligencia preveen una reacción civil capaz de contrarrestar la capacidad

amedrentadora de la subversión. La prensa española, hábilmente dirigida a distintos niveles por los

centros de promoción de la marea subversiva, mantiene una táctica poco propicia a favorecer la

consolidación de los mecanismos automáticos de autodefensa civil. Los excesos de la subversión son

generalmente silenciados, disminuidos o convertidos en manifestaciones de reivindicación democrática,

mientras los de autodefensa se presentan de inmediato inflacionados fuertemente en sus consecuencias

externas y en su volumen, englobados en una calificación habitual de vandalismo fascista o extremosidad

de la ultraderecha. Para un observador europeo, los acondicionamientos que se desarrollan en España son

del todo normales y predecibles, pues vienen respondiendo con un sincronismo sorprendente a las

directrices generales impartidas por el Gran Oriente de Francia y al plan trazado durante la reunión de

dirigentes de partidos comunistas europeos, celebrada en París a comienzos de año, en la que, repetimos,

estaba presente un francmasón, miembro del Comité Central del PCE.

Como consecuencia de los últimos acontecimientos es presumible que el Gobierno español deba justificar

en parte la situación en la cobertura francesa al terrorismo. Esta cobertura es cierta en parte, aunque no en

los términos dialécticos utilizados normalmente. La represión en Francia del terrorismo marxista en

España, se presenta bajo apariencia vasca o de otra naturaleza, configura ciertamente un problema

político para el Gobierno de París, por cuando habría de enfrentarse a duras acusaciones de radicales,

socialistas, comunistas y sindicatos. Pero el principal problema reside en que también la vida política

francesa está en buena parte subordinada a quienes promueven la campaña de subversión en el país

vecino. No debe olvidarse en tal sentido las vinculaciones financieras de gran parte de los más influyentes

políticos franceses y la presencia en el actual Gobierno de cuatro radicales. La francmasonería impone

también sus leyes en París.

´Dentro de esta situación, se considera muy posible que el viaje del Rey de España a Francia sea

suspendido. Los últimos acontecimientos ofrecen un excelente pretexto diplomático para hacerlo, aún

cuando en París se cree que esta decisión había sido ya examinada con anterioridad al atentado de San

Sebastián.

 

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