Autor: Casas, José Luis. 
 Otoño "Caldo"-I. 
 La dolencia extremista     
 
 Arriba.    06/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Otario «Caldo» - 1

LA DOLENCIA EXTREMISTA

LOS extremos se tocan. Los extremismos políticos hacen más que tocarse: se funden se hermanan, se

apoyan, defienden un mismo instrumento de acción política: la dictadura. Manejan una misma arma

dialéctica: la demagogia. Padecen una misma dolencia psíquica: el miedo a la libertad.

Cualquier panfleto de la extrema derecha está redactado en los mismos términos que otro cualquier

panfleto de la extrema izquierda. Ninguno de ellos apela a la razón ni al pensamiento y ni siquiera al

sentido común. Están concebidos desde el morbo para incrementar la dolencia. No están pensados para el

individuo, sino para el colectivo amorfo, al que consiguen aterrorizar.

La extrema derecha pide la muer te de la extrema izquierda. La extrema izquierda pide la muerte de la

extrema derecha. Ambas mantienen como ideal dialéctico e] término muerte, que matizan con

denominaciones de venganza, ajuste de cuentas, paredón, purga y exterminio.

La extrema derecha sintetiza su odio y sus ataques en el término «comunista». La extrema izquierda

sintetiza su odio y sus ataques en el término «fascista». Ninguno de estos extremos quiere la democracia,

o, mejor dicho, cada uno de estos dos extremos aboga por una democracia con apellidos. La extrema

derecha por una «democracia patriótica». La extrema izquierda por una «democracia popular». En los

apellidos «patriótico» y «popular» manejados por las dos dolencias extremistas se esconde la única

realidad que las conforma: la dictadura.

Que a estas alturas haya demócratas que sean capaces de flirtear con uno u otro extremos, es algo que

después de las experiencias sufridas por imposición de ambas dolencias resulta inconcebible. Caer en la

demagogia de los extremismos es propi^ ciar la muerte de la libertad. Son mucho más útiles un partido

fascista y un partido comunista, perfectamente legalizados y con sus programas al descubierto, que esta

«melée hipócrita, antidemocrática y morbosa que nos está conduciendo a la aniquilación.

José Luis CASAS

 

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