Autor: Castillo, Antonio. 
 Terrorismo de ETA. 
 El presidente de la Diputación de Guipúzcoa, asesinado en San Sebastián     
 
 Ya.    05/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

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INFORMACIÓN NACIONAL

TERRORISMO DE ETA

El presidente de la Diputación de Guipúzcoa, asesinado en San Sebastián

Resultaron muertos dos inspectores de Policía, un miembro de la Policía Armada y el conductor del coche

de escolta • El conductor del coche del presidente de la Diputación falleció un poco antes de la media

noche 9 ETA, con una llamada telefónica, ha reivindicado el atentado

SAN SEBASTIAN, 4. (Por teléfono, de nuestro corresponsal, Antonio Castillo.)

A las dos y veinte da la tarde, en «1 Jugar más céntrico de San Sebastián, en la avenida de España,

cuando muchas personas abandonaban sus oficinas para dirigir e a sus casas, una ráfaga de metralleta

causó estupor y pánico en el lugar, al tiempo que sembraba el dolor y 1» muerte.

A esta hora regresaba de su despacho oficial en la Diputación Provincial su presidente, don Juan María

Araluce, consejero de] Reino. Puesto que había sido reiteradamente amenazado de muerto, tras el coche

oficial del señor Araluce iba un R-10, de color verde, ocupado por dos inspectores de Policía, más el

conductor del mismo, perteneciente al Cuerpo de la Policía Armada, El señor Araluce viajaba solo con el

conductor de su coche. Al detenerse ambos vehículos frente al número 1 de la avenida de España, donde

vivía el presidente de la Diputación, se acercaron unos individuos jóvenes, al parecer en número de

cuatro. Fue entonces cuando sonaron las ráfagas de metralleta. Dos rái´a-gas seguidas. La primera dirigid»

contra el coche de escolta. Sus tres ocupantes resultaron muertos. Inmediatamente la segunda, contra el

coche del presidente de la Diputación. Él conductor del mismo, gravemente herido, cayó a la calzada. El

presidente, que se disponía a descender cíe! vehículo, quedó dentro de él. herido mortalmente.

Las víctimas del atentado, además de don Juan María Araluce, i.nn don José María Encegui Díaz, de

veinticinco años, conductor del vehículo de la Diputación, que falleció a las once y veinte de la noche;

don Luis Francisco Sanz Flores inspector de Policía; don Antonio Palomo Pérez, inspector de Policía, y

don Alfredo García González, policía armado.

El señor Araluce recibió de siete a ocho disparos de bala sobre las piernas, el abdomen y el tórax.

Siguiendo con la versión facilitada por varios testigos, los cuatro individuos, que iban a cara descubierta,

una vez cometido el atentado se dirigieron, sin correr, al lugar en que se encontraba aparcado un coche

blanco, un Simca 1.200, matrícula de Bilbao, que se hallaba a unos 30 metros del lugar, en la calle de

Echaide, lateral a la avenida de España, dándose seguidamente a la fuga en dirección al paseo de los

Fueros. Parece aue el coche fue posteriormente abandonado y que ios asesinos pasaron a ocupar otro

vehículo. En el lugar del crimen fueron hallados más de una veintena de casquillos, al parecer de

Parabellum; también había impactos de bala, tanto en unos de .los árboles próximos a la parada del

autobús, que se encuentra frente al número 7 de la avenida, como incluso en un coche Seat 600 aparcado

en la acera de enfrente.

Como consecuencia de los disparos, las ventanillas del coche de escolt» quedaron destrozadas, al igual

que la luna trasera del coche del presidente.

UNO DE LOS HIJOS TRASLADO AL, SESOR ARALUCE AL HOSPITAL

La esposa y ocho de los hijos del señor Araluce (uno más se encontraba fuera de San Sebastián), que ge

hallaban almorzando, se asomaron al balcón al oír los disparos. Los hijos mayores bajaron rápidamente y

comprobaron la gravedad de las heridas causadas a su padre. Uno de los hijos ocupó rápidamente el lugar

del conductor y llevó a su padre y al chófer a 1» residencia del Seguro de Enfermedad. Fne internado en

la sección de reanimación, y cuando el doctor de turno se disponía a intervenirle, eH señor Araluce había

fallecido. Eran aproximadamente las tres de la tarde.

El hijo, entre tanto, regresó con el coche a su domicilio, dejándolo aparcado tras el coohe de escolta,

subiendo inmediatamente a su casa para dar cuenta a «u madre de la trágica noticia. Inmediatamente, la

esposa del señor Araluce, dando muestras de gran entereza, subió con sus hijos a la residencia.

Mientras tanto la consternación reinaba en el lugar del suceso. Fueron varias mujeres las qu« hubieron de

ser atendidas a causa de la impresión que les produjo la vista de la sangre derramada en la calzada y los

cuerpos sin vida d« los ocupantes del vehículo de es-cotta, así como el cuerpo tendido en el suelo del

conductor del señor Araluce. Los bomberos tuvieron que personarse para limpiar con mangas de riego y

escobas loa charcos de sangre.

A los pocos minutos de producirse el atentado se personaron diversos vehículo» de Policía y varias

ambulancias, que procedieron a trasladar a las restantes víctimas. Uno de los Inspectores de Policía fue

trasladado al Hospital Provincial, ingresando ya cadáver. El conductor del vehículo de escolta estaba

también muerto cuando fue llevado al hospital de la Cruz Roja. El otro Inspector, trasladado al Hospital

Militar, había muerto igualmente cuando se procedió a su ingreso

UNA LLAMADA ANÓNIMA LO ATRIBUYE A ETA

Sobre las siete de la tarde, los medios de Información de la capital, tanto diarios como emisoras,

recibieron una llamada anónima en la que se transmitió el siguiente mensaje; "ETA, organización

socialista político-militar, reivindica la muerte de Araluce y de los "txa-curras" (expresión que en idioma

vascuence quiere decir perro)." El mensaje terminaba "Cora Euzkadi azcatuta (significaba viva Éuzcadi

independiente) y "Gora Euzkadi Sozialista".

A media tarde el cadáver del señor Araluce fue instalado en la capilla ardiente en el palacio de la

Diputación. Todos los diputados han formado grupos de veía y son muchos los alcaldes de la provincia

que se han sumado a los mismos. E] desfile de personas ante jos restos mortales es impresionante.

A las ocho de la tarde, en la citada capilla ardiente, ha tenido lugar una misa de "corpore insepulto", a la

que han asistido las primeras autoridades y numeroso público. Los funerales por el señor Araluce y demás

víctimas del ignominioso atentado se celebrarán mañana a las cinco y media de la tarde, en la catedral del

Buen Pastor.

La capilla ardiente de estos tres policías quedó instalada en el Gobierna Civil de Guipúzcoa.

Detalles del atentado

Se calcula que fueron efectuados noventa tiros con tres metralletas y una munición de proyectiles Oeco de

nueve milímetros Parabellum. Todo el comando hizo fuego al mismo tiempo, es decir, tres personas que

estaban allí esperando a las víctimas y que luego, con un cuarto Individuo, se dieron a la fuga.

Primero se disparó contra el coche escolta y luego contra el coche de Araluce. Sobre los autores se dijo

que se trataba de gente muy joven.

El vehículo que utilizaron los autores del atentado tenía una .matrícula falsa y se piensa que se trataba de

un vehículo del que pronto se tendrán loa datos del propietario comprobando el número del bastidor. El

vehículo fu» encontrado a las nueve de la noch« en la Hípica, en el barrio de Loyola.

Ayer debía desplazarse a Madrid

El señor Araluce Villar tenia previsto trasladarse esta tarde a Madrid, en uno de loe numeroso» viajes

oficiales a la capital de la nación, que llevaba a «abo bien como presidente de la Diputación de

Guipúzcoa, consejero del Reino o miembro de la comisión para el estudio de un régimen administrativo

especial para Guipúzcoa.

El presidente de la Diputación guipuzcoana llegó con retraso a su dom´cilio por la duración de ¡a

última visita, recibida en eu despacho oficial, y que fue una entrevista concedida al diario bilbaíno "El

Correo Eepañol-El Pueblo Vasco".

 

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