Hoy, en Madrid. 
 Medidas gubernativas par impedir una lteración del orden     
 
 Informaciones.    01/10/1976.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

HOY, EN MADRID

Medidas gubernativas para impedir una alteración del orden

MADRID, 1 (INFORMACIONES).

LA Junta de Orden Público se reunió a última hora de la tarde áe ayer en el Gobierno Civil con el fin de

tratar, entre otros temas, sobre la «jornada de lucha» convocada para hoy en Madrid con motivo del

asesinato, en la tarde del lunes, del estudiante Carlos González Martínez

En el contexto de una nota dada a la publicidad al término de la reunión, la referida Junta, una vez

analizadas profundamente las diversas informaciones, adoptó las precauciones normales para impedir

cualquier alteración. «´Ante la posibilidad de algún conato aislado de violencia —concluye el

comunicado— se han dispuesto las medidas oportunas para impedir alteraciones del orden ciudadano.»

Paralelamente, el gobernador civil de Madrid remite a los medios informativos una «Carta al pueblo de

Madrid», en relación con la muerte de Carlos González, y ante la posibilidad de que se produjeran

desórdenes en la capital. En esta carta, don Juan José Rosón pone de relieve, Junto al dolor por la muerte

del estudiante, que «el deber del gobernador civil es velar por la seguridad de los ciudadanos». «Una

misión —prosigue— se destaca entre todas las. que he asumido y, en cierta forma, resume las funciones

de un gobernador civil: que la inmensa mayoría de los habitantes —la mayoría silenciosa— de esta

provincia no estén en permanente riesgo por la violencia Que no haya sangre en las calles. Que haya paz.

Que por los cauces que ya rigen, la crítica y la protesta la exprese quien quiera. Pero la violencia y el

desorden nunca pueden tener cauce legal.» Concluye el gobernador: «Un joven ha muerto y no tenía que

morir. Su muerte, absurda, se pretende ahora como siembra de muerte otra vez. Quienes esto quieren,

quienes pretenden hacer de nuestras calles de Madrid otro horror, no pueden tener la transigencia del

Gobierno, ni la de su delegado, ni —lo que es más importante— la del pueblo de Madrid. La

responsabilidad individual no es algo que se pueda supeditar a decisiones de asamblea ni al simple

conformismo del no comprometerse. Que la muerte de Carlos sirva de motivo de meditación y cause la

paz. Este es mi deseo para e! pueblo de Madrid.»

 

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