Carta del Gobernador civil al pueblo de Madrid. 
 "Que la muerte de Carlos sirva de motivo de meditación y cause la paz"     
 
 Ya.    01/10/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 14. 

Carla del gobernador civil al pueblo de Madrid

"QUE LA MUERTE DE CARLOS

sirva de motivo (fe meditación y cause la paz"

La responsabilidad individual no se puede supeditar a decisiones de asamblea ni al simple conformismo

del no comprometerse • Ante la posible jornada de lucha se han dispuesto las medidas oportunas

MADRID. (Cifra.)—"Un joven ha muerto y no tenia que morir. Su muerte, absurda, se pretende ahora

como siembra, de muerte otra vez. Quienes esto quieren, quienes pretenden hacer de nuestras calles de

Madrid otro horror, no pueden tener la transigencia del Gobierno, ni la de su delegado, ni—lo que es más

importante—la del pueblo de Madrid. La responsabilidad individual no es algo que se pueda supeditar a

decisiones de asamblea ni al simple conformismo del no comprometerse. Que la muerte de Carlos sirva

de motivo de meditación y cause la paz", dice el gobernador civil, don Juan José Rosón, en una "Carta al

pueblo de Madrid", hecha pública ayer noche.

"Con serenidad y firmeza—añade—, esto Gobierno Civil hará cuanto esté a su alcance para que el

ciudadano viva en paz y el desorden no amenace, como la tarde del 27, a todos los madrileños."

El texto de la carta abierta del gobernador civil de Madrid es el siguiente:

"Ha muerto un ciudadano; no importa BU Ideología. En las calles de Madrid ha muerto Carlos González,

a los veintiún años. Su muerte no tenía, no debió haberse producido. Esta era su ciudad, estas sus calles;

suyas eran las gentes entre las que se encontraba. Pero Carlos González ha muerto en su ciudad, en su

Patria. ¿Por qué?

Al dolor de sus familiares, al de todos los madrileños, al de todos los españoles se une el mío, acrecentado

por la responsabilidad del cargo que ocupo.

El deber del gobernador civil es velar por la seguridad de los ciudadanos. Sólo buscando el bien y el

deseo de la mayoría tienen sentido las múltiples decisiones cotidianas a que obliga un Gobierno

Carta del gobernador civil de Madrid

Civil. Estamos estrenando derechos ciudadanos El proceso inreversible en el que el país está sumido tiene

su meta en una. normalización democrática que responda * los deseos auténticos de los españoles.

En la presente situación existen grandes problemas que el Gobierno trata solventar, Como delegado suyo

en esta provincia, trato, son las limitaciones y errores de nal condición humana, de responder con justicia

y equilibrio a cuantas decisiones llegan cada día a mi mesa y mi cabeza. No hay ocultas intenciones ni

resortes que el pueblo no pueda saber.

Una misión se destaca entre todas las que he asumido, y en cierta forma resume las funciones ote un

gobernador civil: que la Inmensa mayoría de habitantes—la mayoría «silenciosa—de esta provincia no

esté en permanente riesgo por la violencia. Este es el deseo da los españoles y el deseo de loa madrileños.

Que no haya sangre en las calles. Que haya paz. Que por los cauces que ya rigen, la critica y la protesta la

exprese quien quiera. Pero la violencia y el desorden nunca pueden tener cauce legal. Ni aquí ni en sitio

alguno, por dos razones: porque el pueblo no la acepta y porque sin orden se altera la marcha, lenta pero

constante, necesaria para que la vida ciudadana mantenga su existencia como tal.

Centenares de agentes en servido arriesgaron BU propia seguridad en virtud de unas instrucciones dadas

que se adecuaban a las solicitudes de amplios sectores del país. De nada sirvió. El fuego y la sangre

llegaron de unos ímpetus dirigidos en un sentido que no puede tener un final lógico. Ni aceptable.

ESCLARECIMIENTO DE LOS HECHOS DEL DÍA 21

Desde este Gobierno Civil se ha Informado puntualmente de las continuas gestiones que, con el celo que

las caracteriza, las fuerzas de orden público están realizando para el esclarecimiento absoluto de loa

sucesos del pasado día 27, para poner a los culpables en mano de la justicia.

Un joven ha muerto y no tenía que morir. Su muerte, absurda, se pretende ahora como siembra de muerte

otra vez. Quienes esto quieren, quienes pretenden hacer de nuestras calles de Madrid otro horror no

pueden tener la transigencia del Gobierno, ni la de su delegado, al—lo que es más importante—la del

pueblo de Madrid. La responsabilidad individual no es algo que se pueda supeditar a decisiones de

asamblea ni al simple conformismo del no comprometerse.

Que la muerte de Carlos sirva de motivo de meditación y cause la paz. Este es mi deseo para «1 pueblo de

Madrid.

De nada sirve el trabajo del gobernador civil el no va secundado por el pueblo de la provincia. Sólo cabe

esperar que, así como en mis decisiones sólo está presente el bien y el deseo de los madrileños, vosotros

respondáis con entendimiento a los esfuerzos que el Gobierno Civil hace cada día. De nada valdrá todo si

no es así.

Con serenidad y firmeza este Gobierno Civil hará cuanto esté a su alcance para que el ciudadano viva en

paz y el desorden no amenace, como la tarde del 27, a todos los madrileño»."

 

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