Hacia el diálogo     
 
 Pueblo.    26/03/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Hacia el diálogo

NOS falta perspectiva para juzgar de las cosas que pasan, ante nuestros ojos, demasiado cerca. La transformación social que está sufriendo España es increíble. A veces, en un momento dado, la casualidad coloca las luces de forma que el efecto de perspectiva se produce y, por unos instantes, podemos ver lo que «Acontece actualmente en toda su dimensión. Asi, por ejemplo, el otro día, en las Cortes, en la Comisión de Agricultura, un vigoroso y moderno empresario sacaba normas técnicas de experiencias colectivistas, y fue un procurador en Cortes, bracero del campo, quien en brillante réplica defendió los sistemas de propiedad privados como más aptos para intensificar la producción. En las negociaciones de convenios colectivos he solido quedar asombrado de la habilidad dialéctica de los trabajadores y del sentido avanzado de muchos empresarios.

Indudablemente, los equipos de gerencia y los dirigentes obreros se van aproximando en sus puntos de vista. Sobre este mutuo realismo puede edificarse una etapa de extraordinario progreso económico para todos.

De justicia resulta el apreciar que esta evolución social no es fruto que se haya producido por generación espontánea. En lo que respecta a los trabajadores," son veinte años de esfuerzos metódicos llevados a cabo para forzar su promoción dentro del ámbito nacional. ¿Hay quien haya valorado los cientos de miles de "enlaces sindicales" que han hecho cursillos apropiados? ¡y los millares y millares de líderes obreros.que han pasado por las Escuelas de Capacitación Social del Ministerio de Trabajo y de Formación de Mandos Sindicales? ¿Hemos recapitulado la enseñanza viva de ciudadanía que suponen las deliberaciones de los Jurados de Empresa, de los Comités de Plus Familiar, de las Juntas Sociales de tantos y tantos Sindicatos, de los Congresos Sociales y Sindicales, y de los setenta trabajadores procuradores en Cortes que en seis legislaturas han funcionado por las distintas Comisiones legisladoras? A todo esto hay que añadir la labor de formación profesional y humanista en las Universidades Laborales, en los Cursos de Formación Profesional Acelerada, en los Institutos Laborales, en los Cursillos de especialización.

Se acercarán a los dos millones de hombres los que, sin dejar de ser trabajadores, de una forma o de otra, han alcanzado un nivel cultural, social y profesional, que les permite sostener el diálogo, hacer valer sus derechos e intervenir en la vida pública para colaborar, en representación del trabajo, en la construcción de una economía más justa y productora.

¿Cuál ha sido el resultado principal de este gran esfuerzo? Pues, sencillamente, la promoción del trabajo, como categoría de la vida humana, a un rango que no tenía. Conseguir este respeto y esta alta valoración, en un mundo cada vez más supertecnificado, ha sido la obra de esos cientos y cientos de miles de trabajadores que en estos veinte años, sin desertar de su condición honrosa de obreros, se han aplicado a perfeccionarse en el conocimiento de las leyes sociales y de los rudimentos económicos; en las novedades técnicas de sus oficios; en las maneras de usar de la palabra y de la pluma; en ampliar los horizontes de su cultura y en no temer la discusión abierta y leal con empresarios y autoridades, asumiendo todas las responsabilidades de que les corresponden como ciudadanos modernos y progresivos.

Se encuentra, por tanto, en marcha la creación de una clase dirigente trabajadora que es esencial para poder montar una democracia industrial y política bien fundamentada. No puede haber comprensión mutua entre los elementos esenciales; del desarrollo económico y social de un país, si no existen interlocutores válidos para el debate razonado, para la solución ponderada, para los planteamientos bien estudiados. ¥ no olvidemos que estos interlocutores, además de capacitados, tienen que ser auténticos representantes de tos intereses en Juego. Si falla esta autenticidad, los acuerdos no tendrán raíces.

 

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