Los "piquetes", chantaje a la libertad del trabajador     
 
 Ya.    03/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Los "piquetes", chantaje a la libertad del trabajador

De "ABC": "A Madrid y su cinturón industrial se le calcula un millón de trabajadores. Y, según

estimaciones dignas de crédito, han secundado la huelga unos cincuenta mil o cincuenta y cinco mil. La

desproporción absoluta entre ambas cifra autoriza a la más clara y rotunda afirmación del fracaso total de

la convocatoria revoltosa del 1 de octubre, mezcla de huelga y jornada de lucha.

El fracaso ha sido todavía mayor si se tiene en cuenta que la acción de los "piquetes" 110 ha permitido la

libertad de decisión de los obreros en bastantes centros de trabajo; de muchos de los cuales cabe pensar

que tampoco, sin mediar las coactivas amenazas de estos repudiables "piquetes", hubiesen registrado

paros. Pero se ha recurrido a todo: a los "piquetes"-y a. las falsas noticias para propagar la huelga.

SI nadie ´debe ser coaccionado, y menos en nombre de la libertad democrática, reviste todavía máxima

odiosidad la coacción de los "piquetes" ejercida, sin prescindir de insidiosas amenazas, sobre los

trabajadores. Se trata de una de las formas más viles del chantaje que quepa imaginar. Porque, para mayor

indignidad, los "piquetes" no actúan sólo en los lugares de trabajo de sus componentes, sino que recorren

otros centros laborales de su mismo o distinto sector.

Cuando se haga, que algún día se hará, una regulación lógica y normal de la huelga, deberá contemplarse,

con cuidadosa atención jurídica, la figura y actuación coactiva de los "piquetes". Con cuidadosa atención

a todos los aspectos punibles que la acción de los "piquetes" lleva consigo.

Otros "piquetes" han actuado—sin conseguir tampoco remontar el fracaso—contra tiendas, comercios,

autobuses, coches particulares, etc. Habrán producido, naturalmente, daños materiales, pero también han

incurrido en una conducta intolerable, llena de fanático desprecio a la libertad humana, a los derechos de

los demás ciudadanos, a las opciones o actitudes contrarias a su deplorable pensamiento.

En cualquier caso, la acción de los "piquetes" es una prueba flagrante de la tiranía y el totalitarismo que

inspiran las ideologías a las que sirven. Con un abuso semejante sobre el compañero, sobre el prójimo,

sobre el conciudadano, es una estúpida y cínica monserga predicar y tratar de imponer una huelga contra

residuales fascismos o contra reformas políticas."

 

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