Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   Otras que se manifiestan     
 
 El Alcázar.    05/10/1976.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

OTRAS QUE SE MANIFIESTAN

En Barcelona, según nos informan los periódicos, ha habido una manifestación de prostitutas en la

cuál no sólo no se pedia amnistía y libertad sino que, por el contrario, se solicitaba de las, autoridades el

fin de la competencia desleal que en el terreno erótico ambulante representa para las suripantas españolas

las gárgolas extranjeras que a veces trabajan incluso de "call-girls". La alteración del orden público fue

densa y los bares en donde repostaban las foráneas cerraron inmediatamente sus puertas. Según datos

oficiosos hay censadas en Barcelona, como mínimo, cinco mil prostitutas, lo cuál es una cifra bastante

importante si tenemos en cuenta que de ellas descontamos las "amateurs", cuyo número se resiste a la

cuadratura incluso por procedimientos de computadora. La manifestación de Barcelona, dirigida, al

parecer por una tal Elisa a quien apodan ignoramos porqué y según nos cuentan ´La Mardones", no sólo

pedía el fin del colonialismo y el restablecimiento de la independencia dentro del mundo del putiferio,

sino que también solicita de la atención del Gobierno la inclusión de la coima como tal en la Seguridad

Social, en las Mutuas, demandando Seguro de enfermedad, de paro y de retiro forzoso.

Las esquineras hablaron durante largo rato demostrando que a pesar de todo cuanta de ellas se dice, sus

ingresos no exceden nunca de las veinticinco mil pesetas mensuales —es decir un poco más que un

cartero— y en comparación le dan a la pierna y a las caderas mucho más que otros asalariados.

La vida media de una prostituía es de diez a doce años. Nos referimos, naturalmente, a la vida

profesional. Si se pone al tajo a los veinte suele estar activa hasta los treinta y dos con un cénit fijado en

los veinticinco y un despeñamiento hacia los treinta. En realidad duran menos que un jugador de fútbol y

aguantan entrenamientos que harían palidecer a Pereira o a Pirri. La manifestación de Barcelona ha

puesto en evidencia una laguna muy importante de nuestro sistema social. Parece ser que en la ciudad del

Llobergat operaban francesas, alemanas, italianas, chicas de Cosía Verde, guinéanos, portuguesas y ...

¡norteamericanas!. El puritanismo yarqui ha conseguido alejar de todos los cuartos de baño el bidet, y

exporta también prostitutas que, según Elisa, son las más científicas. Al grupo manifestante se unió

enseguida otra manifestación paralela de obreros de una fábrica que aprovecharon para pedir justicia

social y amnistía en todos los órdenes. Por si esto fuera poco, grupos de estudiantes apoyaron a las

esquineras saludando con un puño cerrado. La cosa se transformó en un mitin putisociocomunista de

bastante entidad que, como diría un panfleto subversivo, no ha sido tratado por la Prensa "burguesa" con

la atención que merece.

Y es que, señores, ya hemos visto que los carteros se han precipitado a una huelga bárbara motivada, al

parecer, por e! intento de presionar a las autoridades para que sacaran de la "trena" a un tal Llórente que

aún siendo del Cuerpo, pidió una excedencia de dos años durante los cuales nadie sabe lo que hizo, ni

queremos saber/o, por supuesto. Los contro/adores aéreos han persistido en su huelga de ceso y se han

movido la Dirección General de Correos y la Subsecretaría de Aviación Civil Con la inflación y todas las

demás cargas de la vida actual, las "pilinguis" tienen que hacer frente no sólo a su propia existencia sino

que en la mayoría de los casos mantienen a familiares, cuando no a niños pequeños que fueron los

culpables de que ellas se lanzasen o la vida. Para estas chicas no existen aumento lineal ni hay un

sindicato que defienda sus derechos, limitándose algunas veces a ser apadrinadas por chulos apoteóticos

que se llevan mas del cincuenta por ciento de sus ingresos.

Como veo con estupor que ni Felipe González, ni Gil Robles, ni el cristianísimo Ruíz Jiménez, que según

propias declaraciones fue violento en el treinta y seis, ni Morado, ni el tambaleante Camocho, han tomado

en sus manos la defensa de las putas de Barcelona, estas han optado por manifestarse pública y

ruidosamente. Vivimos una democracia y desde el obrero fresador al literato gili pasando por la

colipoterra, todos tenemos derecho a manifestarnos. Quién ponga en duda el legítimo uso de la ciudadanía

que han hecho estas españolas valerosas luchando contra el vodevil extranjero no tiene perdón ni

disculpa. Como diría don Ramón del Valle Inclán: "Son putas, sí. Pero españolas". Aunque por haberse

manifestado en Barcelona me parece que de algún modo tiene que intervenir para protegerlas el Estatuto

de Cataluña.

Viñeta: "Alfonso paso"

Pág. 3

 

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