Autor: Onega López, Fernando. 
   El péndulo     
 
 Arriba.    13/11/1976.  Página: 1-2. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

Fernando ONEGA

péndulo

PRIMER «round» del increíble mes de noviembre. Vencedora por puntos, la normalidad. No ha pasado

casi nada y, quizá, la frase más corriente era ésta: «Que nos dejen trabajar.» Estrenaba la España del

posfranquismo su primer intento de huelga general, y los télex de todas las provincias comunicaban a.

Madrid incluso el parpadeo de un obrero —«asalariado», se dijo ayer— con cierto regodeo de victoria. La

oposición se anotará los detenidos, puesto que no puede presumir de cifras de paro. La le-

EL PENAUTO

galidad (que no equivale a Policía) se tiene que apuntar en el haber que, a pesar de tos piquetes, un

noventa por ciento muy largo de los obreros de este país haya permanecido en sus puestos. Era un ensayo,

era un «pulso», era una prueba de fuerza, era el recurso a la calle para acelerar la concesión de libertades.

Esto no lo digo yo, sino que lo dijeron los miembros de la Plataforma de Organismos Democráticos

reunidos en Canarias.

¿Qué quedó al final? Quedó una clarísima sensación de que el ciudadano medio todavía no está por esos

recursos. Definitivamente, la política planteada como desafío no llegó al pueblo llano y soberano que, por

las razones que sean, todavía no está con nadie que no sea su propia tranquilidad. Así, al menos, lo

parecía ayer en Madrid, con las calles tranquilas, los ciudadanos sosegados, unos cuantos dirigentes tras

las rejas y una clase política con el oído pegado a las palabras de don TorcuatO Fernández-Miranda.

ESE es el segundo «round» de noviembre. El Presidente de las Cortes volvió a estar brillante, como en

sus melares tiempos. Y centró el balón de la reforma en el punto justo de penalty: la primera ocasión en

ciento cincuenta años que España puede volver su calcetín del revés con procedimientos civiles. Supongo

que tal posibilidad se debe más a los comportamientos que ayer hemos visto en las calles que a la propia

clase política, pero esto no es lo que interesa básicamente a la crónica del día. Hoy, a la vista del proyecto

que presenta la Ponencia, podemos decir que el Pleno del martes se pone en carne viva. ¿Por qué? Porque

esta Ponencia cedió en temas que no comprometen la transición política, pero se mantuvo inamovible en

lo que ahora mismo es básico: el sistema proporcional (aunque sea con sifón) en la cobertura del

Congreso de Diputados y la concreción de que será el Gobierno quien disponga las normas para las

próximas elecciones, de forma excepcional.

NATURALMENTE, una cosa es lo que diga la Ponencia, y otra la que voten los señores Procuradores,

pero algo sé avanzó. Por lo menos el proyecto no ´llega al Pleno con los pecados originales que más

podían asustar a las fuerzas de extramuros que deben entrar en un juego democrático, si es «so lo que se

busca. No sé cuáles serán los artilugios que se esconden detrás de ios «dispositivos correctores» para

evitar la excesiva fragmentación de la Cámara, pero, en cualquier caso, la corrección de la Ponencia es

positiva: lo que nunca podrán ser las Cortes es el reflejo de un minifundio que el sistema proporcional, en

cierto modo, contribuirá a que no desaparezca. Y hay, en el mantenimiento del sistema, una ventaja: ya no

será imprescindible, si el Pleno la aprueba, que a grandes circunscripciones electorales haya que

responder con grandes formaciones de partidos de contenido heterogéneo. Dicho en castellano: se aleja un

poco el riesgo de Frente Popular y Bloque Nacional. Será un peligro menos.

SIN embargo, la saludable fiebre de las alianzas continúa. La próxima va a ser la de izquierdas legales.

Socialistas históricos, socialdemócratas de García López, de Galicia y de Cataluña, Convergencia

Socialista del País Vasco y laboristas de Valencia están consolidando su fusión. Es una alternativa más,

cuya principa] credencial es la de ostentar la «legitimidad» histórica del socialismo español. Vamos a ver

si ese tipo de «ilegitimidades» cuenta en el país de la nueva sociedad.

Y el Partido Popular, recién presentado, merece también unas líneas de atención. Sospecho que es

equivocado presentarlo como una opción de centro. El PP es, sencillamente, una derecha. Una derecha de

corbata y traje cruzado. Una derecha moderna, no continuista. Una derecha muy europea y presentable,

que dará muy bien en las agencias de publicidad, en ios carteles de la calle y en toda la «generación del

silencio» que está suficientemente acomodada como para no ser de izquierdas, pero no tiene tanto que

agradecer como para ser apasionadamente del Régimen.

Fernando ONEGA

2 Arriba

 

< Volver