Ley electoral y movilización de masas     
 
 Ya.    13/11/1976.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Ley electoral y movilización de masas

Don Joaquín Ruiz-Gitnénez dice en "ABC":

LA NEGOCIACIÓN CON EL GOBIERNO Y SUS MÍNIMOS. Hasta ahora no ha habido una

negociación entre el Gobierno y la oposición. Ha habido conversaciones bilaterales y hay que reconocerle

al presidente Suarez el mérito de haber sido capas de dialogar con ios dirigentes de la oposición

cambiando el estilo anterior. Pero estos contactos han sido, yo al menos así lo entendí y lo expresé cuando

estuve en Presidencia, simples preparativos de la negociación.

La negociación en sí me parece tan urgente que creo que debería celebrarse antes de que las Cortea hayan

emitido su opinión definitiva sobre la reforma. Existen unos mínimos sin los cuales sería imposible que la

oposición democrática participara ea el referéndum y en el subsiguiente proceso electoral.

El primero de esos mínimos es la igualdad de toctos los partidos a la hora de su reconocimiento legal. Se

podría crear, eso sí, un Estatuto de Partidos y se podrían sancionar penalmente determinadas conductas

antidemocráticas.

El segundo sería la participación en la elaboración de la ley Electoral. Este es en mi opinión un ´punto

absolutamente clave. En tercer lugar deben quedar garantizados los derechos de todos los ciudadanos

durante el proceso electoral. En ese contexto un capítulo muy especial sería la capacidad de acceso a la

radio y la televisión.

También seria preciso encontrar alguna fórmula para neutralizar la Influencia del aparato gubernativo a

nivel local y provincial. Finalmente se ha hablado de la posibilidad de una remodelación del Gobierno.

Yo no sería partidario de que cambiaran sus figuras fundamentales. Me parecen personas honorables y

además sería contraproducente en este momento nn proceso en el que tendría que intervenir el Consejo

del Reino. To me inclinaría, eso sí» por la entrada en el Gobierno de tres o cuatro personalidades de gran

relieve, por ejemplo, en la vida jurídica del país. Personalidades como el catedrático Joaquín Garrigues,

como el presidente de la Comisión de Codificación, don Antonio Hernández Gil, como don Eduardo

García de Enterria, don Manuel Jiménez de Parga, don Carlos Ollero...

Serían una especie de ministros sin cartera, de dirigentes de un Consejo Supremo de Vigilancia Electoral

que tuviera sus diversos escalones a nivel provincial y local. Yo creo que todo esto es negociable y

bastaría para asegurar la participación de todas las fuerzas reales del país en una contienda electoral.

MOVILIZACIONES DE MASAS.—Soy partidario de una especie de armisticio de movilizaciones de

masas en espacios abiertos, es decir, en la calle. Usted imagínese que dos manifestaciones de signo

opuesto se encontraran en el centro de Madrid en torno al 20 de noviembre o a cualquier otra fecha y que

hubiera muertos en uno u otro bando. LA vida humana es sagrada en cualquier caso. El derramamiento de

sangre podría contribuir, además a movimientos de signo reaccionarlo extraordinariamente graves.

El derecho a la manifestación es un derecho humano, pero como todo derecho tiene MU circunstancias de

ejercicio. Por eso en este momento considero conveniente reducir tas movilizaciones de masas a los

espacios cerrados, que no tienen por qué ser necesariamente cubiertos.

 

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