Población activa     
 
 Pueblo.    30/03/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

POBLACIÓN ACTIVA

LOS especialistas del desarrolla económico suelen enumerar como uno de los obstáculos más patentes del desarrollo económico de las áreas atrasadas el exceso demográfico que a veces se hace patente.

Fundamentalmente se ha venido manteniendo esta tesis con respecto al sur de Italia; sin embargo, si se observa la evolución de los países hispanoamericanos hay que reconocer con el profesor Figueroa que, pese a la abundancia de recursos y escasez de las poblaciones de cada uno de ellos, el "gap" que los separa de los países industrializados es cada vez mayor.

Resulta, por tanto, que en toda política de desarrollo una de las cuestiones que es necesario dedicarle primordial interés es la que se refiere al factor humano. Porque lo que no hay que olvidar, en la línea del desarrollo económico, que lo que se pretende como fin último es la elevación del nivel de vida de los habitantes del área a desarrollar, dentro de los límites de una auténtica justicia distributiva como base de una paz social.

En el II Congreso Sindical, recientemente celebrado, se ha tratado, en la ponencia "Desarrollo económico para la población social" de los problemas derivados de la población activa; es decir, de la creación de nuevos puestos de trabajo y de su eficiente formación cultural mediante las inversiones llamadas de capital social.

Es indudable que la estructura de la población española corresponde a un país que todavía no ha alcanzado el grado de desarrollo que es de desear, puesto que de la estimación por sectores de la población activa correspondiente al año 1960 se tiene que el total de población trabajadora representa el 37,5 por 100 del total, es decir, se elevaba en dicho período a 11.300.000 personas, cuya distribución porcentual era la siguiente: 41,6 por 100, sector agrario; 28,4 por 109, sector industrial, y 31 por 100, sector servicios. De aquí que ante las cifras expuestas se infiera la necesidad no solamente del traspaso de población de los sectores primarios a los restantes, sino de la creación de nuevos puestos de trabajo para aumentar el porcentaje de 1a población activa y salvar el subempleo que tan acusadamente se revela no solamente en la agricultura, sino en la propia industria, al no utilizarse plenamente la capacidad instalada.

Se impone, por tanto, como ha puesto de relieve la Organización Sindical, efectuar en forma adecuada los estudios pertinentes de la estructura d« la población activa por sectores de actividad al objeto de coadyuvar a la política económica de desarrollo con miras a la integración que, tarde o temprano, hemos de llevar a cabo con la Comunidad Económica Europea.

En este sentido nos complace reseñar la interesante publicación sobre "Las estructuras provinciales de empleo como instrumenta de una política de desarrollo", como complemento de la ponencia "Consideraciones sobre los problemas y la política de empleo", presentada en las Jornadas Técnicas Sociales.

 

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