Autor: Aizpún Tuero, Jesús. 
   Causa y forma de la interferencia navarra en otra preautonomía     
 
 El País.    29/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 42. 

REGIONES

TRIBUNA LIBRE

Causa y forma de la interferencia navarra en otra preautonomía

JESUS AIZPUN Diputado de UCD por Navarra

Todos estos días, en los que la prensa comenta que el proyecto preautonómico vasco está parado por la posición de la UCD de Navarra, muchísimos parlamentarios de toda España me preguntan: ¿Por qué Navarra? ¿Cómo Navarra puede interferirse en el proyecto preautonómico de otras provincias?

La pregunta es de una lógica aplastante. Si Álava, Guipúzcoa y Vizcaya negocian —sin participación de Navarra—su proyecto preautonómico, no se comprende qué pinta Navarra en esa cuestión.

Todo lo que tiene de lógico la pregunta lo tiene de absurdo la contestación. Que es ésta: Esas provincias, sin la presencia de Navarra, con la firme oposición de la Diputación de Navarra, que ostenta la representación legal y con la absoluta oposición de la mayoría (dos tercios) de los parlamentarios elegidos por Navarra el 15 de junio, pretenden imponer que Navarra entre en ese proyecto preautonómico.

Es increíble, ciertamente, que otras provincias pretendan imponer a Navarra la aceptación de condiciones que Navarra rechaza.

Es aberrante que el Viejo Reyno de Navarra, región natural y provincia foral, se mencione en un proyecto preautoaómico cuando tiene, por derecho propio, su régimen de autonomía.

Es comprensible el asombro del resto de España ante ese ataque incalificable a la personalidad foral de Navarra.

Pero, claro es, todo tiene su explicación.

Ciertamente que en una tesis autonomista no se explica que Guipúzcoa y Vizcaya (Álava quiere que se respete a Navarra) exijan la presencia de Navarra. Pueden recuperar sus fueros, que nada tienen que ver con los navarros; pueden recuperar sus propias instituciones, que nada tienen que ver con las de Navarra; pueden negociar su concierto económico, que nada tiene que ver con el que Navarra tiene desde 1841.

Es claro que en una tesis puramente autonomista, ni necesita ni se comprende la presencia de Navarra.

Pero si de unas premisas resultan conclusiones ilógicas, es necesario replantear esas premisas.

Objetivo independentista

Guipúzcoa y Vizcaya, al igual que los pocos separatistas navarros, no se plantean un objetivo de autonomía, sino un objetivo independentista. Una separación total de España. Si nos damos cuenta de que esta es la realidad, todo cobra sentido.

Para una región autónoma no es necesaria Navarra. Para una república de Euskadi, independiente, es indispensable Navarra por razones clarísimas:

Primera: La justificación histórica. Euskadi es una idea que no tiene cien años de edad, que nunca ha sido realidad y que carece de justificación. Por el contrario,´acogiéndose al Viejo Reyno de Navarra, pueden hablar de siglos de Historia. Pseudo historiadores dispuestos a tergiversar la realidad se dedicaron a crear ese entronque histórico. Pero la historia está ahí, Navarra es un Reyno desde el siglo octavo, pero ni Guipúzcoa ni Vizcaya tienen nada que ver con él. Primera razón, pues, adquirir una justificación histórica de la que carecen.

En segundo lugar, la necesidad de un espacio vital que les falta. Si quiere constituirse la República de Euskadi no tienen siquiera la extensión necesaria para hablar, con un mínimo de decoro, de independencia.

Y además su territorio tiene una densidad de población y una densidad industrial tan grandes que precisan de ese espacio vital que representa Navarra.

Y todavía podemos señalar otra razón trascendental. Navarra les proporciona muchos kilómetros de frontera con Francia, que les son indispensables si no quieren reducirse a un islote´ rodeado de España.

Como puede comprobar el lector, todo cobra sentido con sólo saber que no se busca la autonomía de una región, sino ia independencia de la República de Euskadi.

¿Pero es cierta esta premisa? No voy a ser yo quien conteste, sino los propios interesados.

La izquierda abertzale, con una honestidad de planteamientos que no tienen otros sectores, lo proclama a los cuatro vientos. Desde sus escritos a sus manifestaciones callejeras, el lema y el grito unánime es independencia. La ETA no ha ocultado nunca que su objetivo es la República Socialista de Euskadi.

¿Cuál es la postura del Partido Nacionalista Vasco, que con Euskadi como bandera, obtuvo el 15 de junio, en Navarra, el 7 % de los votos?

Dejémosles hablar.

Sólo vascos

Don Juan Ajuriaguerra, hoy parlamentario del PNV, declaraba al diario Informaciones del día 7 de febrero de 1976: «Pedimos la autodeterminación porque constituimos una nación.» Claro que se puede alegar imprecisión en los términos nación y Estado. Pero no en este caso. Porque en las conclusiones del congreso del PNV, celebrado en Pamplona, y publicadas en la prensa del 28 de marzo de 1977, se dice: «Luchamos por un Estado vasco.» Ni se menciona la palabra España. Nación y Estado vascos.

En el encuentro o congreso de los democristianos celebrado en Madrid, el nacionalista vasco señor Aguirre decía: «Recordemos el lema del Aberri-Eguna de 1933: "Euskadi en Europa".» ¿Es suficiente? Pues aún podemos añadir las palabras, bien recientes por cierto, de don Javier Arzallus, que declaraba a la prensa que, siguiendo la tradición de su partido, él es independentista.

Creo que esto es suficiente. Para quien vive en esas provincias no es necesario este detalle. Les basta con las vivencias de cada día.

Navarra se opone a estas pretensiones por múltiples razones históricas, jurídicas, económicas y políticas. Quiero destacar las fundamentales: el sentido de la propia identidad y el sentido de su vinculación a España. Somos y queremos seguir siendo navarros y españoles.

Este planteamiento no es exclusivo de UCD de Navarra, aunque sea cierto que nadie como estos parlamentarios está luchando por Navarra en los últimos meses.

Y no se crea que nuestra postura es cómoda.

El diputado por Guipúzcoa señor Arzallus nos amenazaba poco ha con traer la guerra política a Navarra.

En el diario EL PAÍS del jueves 24 de noviembre se puede leer PSOE y PNV dispuestos a movilizar el País Vasco.

La amenaza y la coacción empiezan cuando falta la razón. Y como no pueden ofrecer al pueblo navarro razones medianamente discutibles, utilizan la amenaza. Con la sombra de ETA detrás, naturalmente.

No habrá renuncia

Navarra no va a ceder; no va a renunciar a su status juridico fruto de su pasado histórico. No va a permitir que se le arrebate el privilegió y el legítimo orgullo de formar parte de la patria hispánica. Se nos habla de razones de Estado. Y estas son precisamente las que no pueden permitir la anexión de Navarra a Euskadi, que constituye, nadie lo dude, la cimentación de una futura república independiente llamada Euskadi.

Esto nos obliga respetuosamente, pero con la cabeza bien alta, a preguntar:

¿Es consciente el rey don Juan Carlos de este problema que atañe a la integridad de su Reino? Tenemos que creer que sí.

¿Se percata el Gobierno de que vendiendo a Navarra no se solucionaría el problema vasco, porque seguirá en pie la bandera de la independencia y de que habrá creado otro problema, el de Navarra?

Nos consta que sí.

¿Va a permitir el Ejército español que se comience a romper la unidad de España? Creemos que la duda ofende.

Pero mientras tanto se escribe todos los días que los parlamentarios vascos han llegado ya a un acuerdo con el ministro de las Regiones, que involucra a Navarra. Personalmente hemos recibido la categórica respuesta de que esto no es cierto. Pero la política vascófila es la de responsabilizar a los parlamentarios de UCD de Navarra, de obstaculizar el proyecto preautonómico vasco.

No es admisible que España entera pueda creer.que ni el Rey ni el Gobierno ni el Ejército se preocupan por un tema que afecta incuestionablemente a la unidad de España.

Navarra tiene derecho a una respuesta inequívoca. Por navarra y por española.

 

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