Autor: Luca de Tena y Brunet, Torcuato (MERLÍN; ABC). 
   Navarra y el País Vasco     
 
 ABC.    14/02/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

NAVARRA Y EL PAÍS VASCO

En la tercera página de la «Hola del Lunes» de Madrid de ayer, por la que semana a semana van destilando destacadas firmas de las letras y el periodismo, se publicó el artículo de Torcuato Luca de Tena que reproducimos a. continuación:

EN Navarra hubo Reyes cuando en Castilla Condes. Estas palabras las dicen con legítimo orgullo los navarros que conocen algo de su propia historia. Y dicen bien. Los Reyes de Navarra surgen en el siglo IX y los de Castilla en el XI.

Lo que hoy entendemos por Navarra —pues sus límite^ fueron muchos y flexibles en el transcurso de los siglos— fue ocupada por los romanos.

Las provincias vascongadas —lo que hoy entendemos por provincias vascongadas— no fueron romanizadas.

Navarra, fundidísima desde sus orígenes con lo que más tarde fue Reino de Aragón, tiene como capital a Pamplona, en latin Pompeyó-polis, es decir, ciudad de Pompeyo; del mismo modo que Aragón tiene por capital a Zaragoza, en latín Cesaraugusta, o ciudad de César Augusto. En las Vascongadas no existen, ni en su toponimia ni en su geografía, rastros, huellas, ruinas, calzadas que señalen la presencia de fos más importantes e influyentes de los civilizadores de la Iberia primitiva.

Aunque tardíamente, ya en los albores de la cristianización de España, Navarra fue ocupada por los godos, en tiempos de Leovigildo. £1 país vasco, no.

Los árabes, salvo en las montañas pirenaicas, ocuparon el territorio de lo que hoy llamamos Navarra y de lo que hoy llamamos Aragón. Del más abrupto y -lejano valle de este último (el valle de Tena), unos lejanos antepasados míos, a las órdenes de San Fernando, colaboraron con ios castellanos en la toma de Sevilla a los moros, y ahí afincaron y aún afincan sus descendientes. Salvo en una parte de lo que hoy es provincia de Álava, los árabes no penetraron en territorio vasco. Sus huestes no hollaron jamás la belleza de sus valles y de sus bosques. Ni la majestad de sus montañas, . La inimaginable, la increíble pretensión de adscribir autonómicamente a Navarra en Euzkadi (nombre que se inventó a finales del siglo pasado el archicatólico* y architradicionalista don Sabino Arana) supondría un grave atentado contra la lógica, contra la étnica y contra la historia.

La singularidad de los vascos estriba en ser los más españoles de todos los españoles, ya que son herederos directos de los primitivos habitantes de la Península no romanizados, no germanizados, no arabizados, curioso privilegio que no podemos aducir el resto de los españoles del Cabo de Creus a Finisterre, de Algeciras a Pamplona.

La historia de Vasconla está tan unida a la Corona de Castilla que, sin aquélla, no podrían entenderse las glorias de ésta. ¿Podría concebirse una historia de España sin los Elcano, Urdaneta, Legazpi, Churruca, Ignacio de Leyóla, Unamuno, Maeztu y Pío Baroja? Hablar de la grandeza del pueblo vasco y de la indisolubilidad de tales grandezas con la historia de la patria común sería un precioso trabajo que estoy tentado de emprender. Pero excedería de los límites y tos propósitos de este artículo de hoy. El nacimiento histórico del antiguo Señorío de Vizcaya está tan ligado con el Condado y ef Reino de Castilla como el de Navarra lo está con el de Aragón. No obstante, la idiosincrasia navarra está perfilada históricamente con notables características. Hablemos un poco de esto.

Los cristianos hispanogodos, que aunque arezca paradójico son lo mismo que los historromanos (pues los primeros se fundieron en la cultura de los segundos), se refugiaron, ante el empuje Islámico, desde Asturias a Cataluña, tras la barrera Inaccesible de las montañas cantábricas y pirenaicas. Y del mismo modo que la Reconquista de Don Pelayo bajó de las cumbres a la llanura, del mismo modo, digo, los navarros y aragoneses descendieron de sus montañas, que eran sus refugios contra la invasión, y ocuparon los valles y las riberas del Ebro. La tierra reconquistada por los navarros se llamó inicialmente Segorbe y fue ensanchando sus fronteras con el Islam hasta constituirse en Reino: un reino que llegó a abarcar toda la Rioja, parte de Aragón (pues Jaca, hoy provincia de Huesca, estaba incluida en sus dominios). Esta Navarra, que en algunos momentos de su historia ensanchó sus fronteras a lo que hoy son las tres provincias vasquiera que se cometa el error, porque el precio no puede nunca dejarse de pagar. La fusión autonómica del antiguo Reino de Navarra en el antiguo Señorío de Vizcaya seria tan grave, tan incongruente y fuente de tantos conflictos como lo seria la barbaridad de incorporar el antiguo Reino de Valencia o el antiguo Reino Balear en una autonomía catalana, porque, aun habiendo tenido el Condado de Barcelona y los Reinos distintos de Baleares y Valencia varios rayes comunes (encabezados por el, de Aragón, Jaime I), fueron distintas monarquías independientes, bien que bajo una misma Corona, y con personalidades diferenciadisimas. No quisiera en modo alguno ofender a nadie. Pero, ¿se habla en Valencia el catalán o se habla en Cataluña el valenciano? Porque las primeras manifestaciones escritas culturales son vacongadas (dependientes de ella), colaboró en todos los frentes, lo mismo con Aragón que con Castilla, en la lucha antisarracena. Y al Igual que mis antepasados aragoneses colaboraron con el Rey castellano en (a toma de Sevilla, el monarca navarro Sancho Vil, llamado El Fuerte, había sido ya veinticuatro años antes el más Importante factor de la victoria cristiana en las Navas de Toiosa.

Como hubiera dicho nuestro padre espiritual don Pedro Calderón de la Barca, ¿«Qué ley, justicia o razón...» puede autorizar hoy la disparatada pretensión de incluir Navarra en Guipúzcoa? Puestos a hacer dislates, más lógico sería lo contrario, ya que las tres provincias vascongadas, durante un tiempo, pertenecieron al Reino de Navarra; y en otros más recientes la demarcación navarra se extendió hasta la desembocadura del Bidasoa, Incluyendo la villa de Irún y la plaza fuerte´ de Fuenterrabía. Estas últimas fueron reincorporadas a Guipúzcoa, como era justo. En la Navarra occidental hay, en efecto, gran número de vascongados que tienen como lengua vernácula el éuskaro; del mismo modo que en Cataluña hay murcianos y en Buenos Aires gallegos, lo que no priva de su autenticidad y peculiaridad histórica al territorio que los alberga.

Los errores históricos no son nunca gratuitos: tarde o temprano se pagan. Ya veces con sangre. Otos no lo quiera. Es decir, no lencianas, no catalanas. No olvidemos esto tampoco.

Del mismo modo que la evolución de las especies culminó en la cerebralización de los homínidos (es decir, el hombre), la evolución de los pueblos con personalidad propia culminó en la unidad impuesta por la historia, la cultura y la geografía. En nuestro caso esta culminación ´tiene un nombre: España.

Cualquier intento de disgregar lo que fue unido por la historia y soldado por los siglos es un retroceso, no un avance. Los hombres arrebujados, apretados en las grandes ciudades, añoramos, a veces, la vida bucólica y pastoril. Pero no desearíamos retroceder al hombre de Cromañón.

Las sociedades civiles pueden desear la descentralización administrativa, pero no pueden atentar contra la unidad de la Patria. Quienes lo propugnaran —los patricidas— serian retrógrados. Los que lo facilitaran inconscientemente, viven en el limbo. Incorporar el antiguo Reino de Navarra ai antiguo Señorío de Vizcaya seria como adscribir España a Cuba o a Puerto Rico.

.La Historia es un río que fluye hacia su desembocadura. Nunca hacia sus fuentes y manantiales. El agua y las realidadas sociológicas desconocen la marcha hada atrás.

Torcuata LUCA DE TENA De la Real -mía España

 

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