Autor: Dávila, Carlos. 
 La identidad de Navarra y 4. 
 El foralismo suscita escaso entusiasmo entre los jóvenes  :   
 En San Fermín, veinte mil pamploneses pueden ausentarse de la ciudad. 
 ABC.    21/06/1978.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LA IDENTIDAD DE NAVARRA

EL FORALISMO SUSCITA ESCASO ENTUSIASMO ENTRE LOS JÓVENES

En San Fermín, veinte mil pamploneses pueden ausentarse de la ciudad

EM Pamplona se guarda un cierto recelo ante los próximos Sanfermines. De siempre ésta, ha sido una «dudad sirt Ley» durante siete días; este año lo puede ser mucho más. Por te pronto, los cálculos, más pesimistas, inciden en que» por lo menos 20.000 pamploneses saldrán esa semana de la capital. «Como usted verá —me dice un historiador navarro— esto puede transformarse en una romería vasca.» Muchos piensan que Pamplona puede convertirse en centro neurálgico de la reivindicación nacionaliste; tos «abertzales» están organizando una auténtica movilización popular. Estos días tíos manifestaciones de éste signo han recorrido las avenidas pamplonesas. Cualquier observador ha podido cifrar la edad del mayor de tos manifestantes en apenas veinte años. ¿Significa esto que la juventud navarra circula por ios caminos abiertos por los integracionistas? Hoy, con honradez nadie sab» o quiere responder a esta pregunta.

Se puede, sin embarga, aportar algunos datos que son más especulación, Incluso a veces interesada, que constatación de signo matemático. Es cierto por to pronto, que mientras el P. N. V., nacionalista y conservador, no consiguió audiencia electoral en Navarra, los «abertzales» y ¡os miniantes del Partido de Trabajo y de ta Organización Revolucionaria de Trabajadores cuantificaron muchos votos en las urnas. Es cierto también que el foralismo no suscita fervor alguno en los jóvenes; ha faltado propaganda Sugestiva, hasta tal punto, que fa Ide* más extendida en esta capa social Identifica aJ foralismo ccj una suerte de régimen caciquiel, totalmente ajeno a su verdadera entraña. Pero ésta se desconoce.

• EL P. S. O. E., CONTRA LA PARED. Et Partido Socialista Obrero Español es centro de polémica en toda la provincia. Un militante dé tas bases, «que nunca se desenganchará», acusaba, sin embargo, a la dirección del partido en Navarra de haber engañado al electorado. «¿Cómo si no puede eticarse que eí P. S. O. E. ganara en la Ribera, zona navarrista por excelencia?» «Ligarte», el Joven «abertzale» de( que habiaba en un anterior trabajo, se quejaba; quizá con razón, del oportunismo d« los so cialistas. Afirmaba, en definitiva: «Los d« U C. D. no han sabido poner al P. S. O. E. contra la pared, no ie han obligado a que se defina en .este tema. A mí me parece muy bien y, naturalmente, vería con bueno» ofo» que se- proclamaran vasquista» con teda» sus consecuencias. Pero no k> van a hacer, porque temen perder los votos de la Ribera.»

No he podido comprobar, y ésta es una limitación que parcializa el valor de mis observaciones, si existe auténticamente una fuga de capitales navarro» hacia enclaves próximos. Se me ha dicho, sin ninguna precisión máa» que muchos profesional» están comprando casas en Jaca, Logroño y Soria, y que los más alarmistas prefieren cambiar de residencia, aunque ésta haya, sido también su cuna, que verse integrado en una entidad supraautonómicá en la que no creen. De ser ciertas estas Informaciones —ya digo que excesivamente alarmistas— pueda cumplirse el pronóstico de un pequeño agricultor ribereño que, con pena y entereza aseguraba: «A m( no me echan de aquí ni con cañones, pero nadie quiere hacerse el héroe y, además, resistir, ¿a qué?, porque, no nos engañemos, el gato se (o va a llevar el que más dinero tiene o más quiere gastar y yo dudo que k» navarros, por desidia o por estupidez, estemos dispuesto» a dar nuestros dineros para esta~ causa. Y no por nada; sólo porque no creamos que haga falta,»

• FORMULACIÓN JURÍDICA DE NAVARRA.—En Pamplona existe una cierta propaganda, que es síntoma de una confusión premeditada. Se habla y M escribe de los Fuero» y, pienso que conscientemente, no se dice nada más. Ei propio Arzallu» *» refería a ello» en el Parlamento en una pro» clama reívíndicativa que cualquiera pueda aplaudir. Un foralista antiguo, que tuvo algún problema cíe Interpretación, con loa responsables de (a Diputación, me indicó «u especial Interés en la larga conversación que mantuve con él, en afirmar la esencia forallata. En sintesis, llegaba a idéntica conclusión qua te vertida f»r un historiador tudelano, ata* 4» fc Asociación Merindad d* Tudela m pw da

Navarra», cuando afirmaba: «Si ellos quieren recuperar sus Fueros; de acuerdo,, lea apoyaremos con todas nuestras fuerzas en su petición. Pero sus Fueros son suyos, no eo« nuestros.

Llegarse a Navarra en este momento deba ser obligación ineludible para lo» miembro* del Gobierno que puedan incidir en el destino de la que es provincia foral desda 1841. Entre angustiado y firme, un abogado pamplonés, en el centro mismo de ta plaza d« loa Fueros, me aseguraba: «El problema de la Integración es para mf, incluso secundario. Hace falta, de forma prioritaria, plantearse la formulación jurídica de Navarra. ¿Que va a ser de nosotros? SI rtoa´ dejan ser lo que queremos, nadie más hablará de Euskadi.»

• EN EL FONDO, ESPAÑA.—Puedo terminar esta serie de reportaje» Vitales .hecho» a4 borde mismo de la actualidad navarra con alguna conclusión. Puedo hacer aproximaciones pesimistas qua, s´m embargo, serían objetivamente erróneas. Digo porque lo he visto, que existe un Interés desmesurado por parte de algunos vascos en llevar a Nava*» hasta su molino radicalmente nacionalista. Hay, y a éi me he referido, un folleto eusquerizante. que extrema stt fervor expansionista y hace afirmaciones como ésta: «La Rioja es urja región Indudablemente vasca como ia que más, pero que ha sufrido una intensa castellanización.»

Concluyo ya con una frase del senador Jaime Ignacio del Burgo, que es expresión máxima de esta preocupación: «Sabemos que si Navarra entra en Euskadi, las teorías independentistas recibirán un gran impulso ´ no estamos dispuestos a colaborar en li destrucción de España.»—Carlos DAVILA.

 

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