Autor: Fuente Lafuente, Ismael. 
 Preautonomía del País Vasco. 
 Navarra: la batalla empieza ahora     
 
 El País.    03/01/1978.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Navarra: la batalla empieza ahora

ISMAEL FUENTE LA FUENTE

Como en todas las negociaciones, en el caso del Consejo de Parlamentarios de Navarra nadie ha salido perdiendo, aunque tampoco haya habido triunfador. Ni los representantes de UCD, opuestos desde el principio a la inclusión de Navarra en Euskadi, ya que lo aprobado no supone necesariamente la futura incorporación, ni los representantes del PSOE y del PNV, ya que después de lo negociado se ven obligados, como primera medida, a ganar las elecciones municipales en Navarra.

En todo caso, el único que ha salido ganando es el Gobierno, que, si bien contrarío inicialmente a una solución plebiscitaría, ha ganado el tiempo suficiente para evitar las movilizaciones populares del próximo día 4 y ha puesto punto final a la larga gestación de la preautonomia del País Vasco,

después de tres meses y medio de largas negociaciones.

A estas alturas, aunque el propio Gobierno lo haya negado, como es natural, a través del ministro para las Regiones, nadie pone en duda que los seis parlamentarios de "UCD por Navarra actuaron bajo la presión del partido gubernamental, porque las dos largas sesiones que consumieron los nueve parlamentarios navarros en el Congreso de Diputados, los dias 29 y 30 de diciembre, fueron la tapadera de la verdadera negociación que se celebraba por fuera y que era una negociación directa entre partidos; fundamentalmente entre UCD y PSOE, con el PNV por medio.

Lo que si se puede decir sin ninguna posibilidad de error es que, en todo caso, los que estuvieron a punto de romper las negociaciones no fueron, como se publicó en dias pasados, los de UCD, sino los parlamentarios del PSOE y los del PNV que representaban a la Asamblea de Parlamentarios vascos. Por una razón muy sencilla y que comparten todos los partidos políticos vascos: dada la estructura municipal de Navarra (con 190 pueblos, sobre 230, con menos de mil habitantes), con un referéndum simple la solución casi segura sería la del no. En cambio con la inclusión de una cláusula adicional al proyecto de Constitución, en su articulo 129 —que hace referencia a que tendrán que ser los dos tercios de alcaldes los que decidan la incorporación de Navarra al País Vasco´— para que no rija este apartado y sea un plebiscito quien decida, las fuerzas aparecen más niveladas. En un rápido sondeo entre partidos políticos vascos ninguno se ha atrevido a vaticinar un posible resultado para el referéndum. La discusión con e&ta contrapropuesta del PSOE y del PNV fue la que consumió la segunda jornada (nueve horas) de negociaciones en el Congreso entre los parlamentarios navarros. Y el tiempo, en esta ocasión, jugó a favor de los dos partidos citados, ya que se malicia que el Gobierno —que se hallaba reunido en Consejo— habia dado una hora tope a los parlamentarios de UCD para que aceptasen la propuesta si antes no habían podido arrancar otra cosa.

Dado que la incorporación de´ Navarra a Euskadi la tiene que decidir un organismo que designarán en su día el Gobierno y la Diputación Foral de Navarra —según la ley Paccionada de 1841-, al PSOE y al PNV se les coloca en la obligación de ganar las municipales para asegurar que ese organismo foral decida la incorporación que luego ratificarían todos los navarros mayóres de edad.

 

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