Defensa al consumidor     
 
 Pueblo.    22/03/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Defensa del consumidor

EL fundamento del comercío moderno, de la economía del mercado, estriba en la confianza. El productor trabaja confiado en que sil obra ha de tener salida rápida en un mercado de gran capacidad de consumo.

El consumidor compra confiado en que, contra el dinero que paga, se le entrega un producto de cantidad y calidad suficiente. La conquista del mercado, por eso, se hace sobre la base del nombre o la marca. El productor garantiza con su nombre o marca la mercancía que vende. El comprador se fía de las marcas y de los nombres acreditados.

Por eso es fundamental garantizar a productores y consumidores contra el fraude. Quien produce o vende cosas que no responden a las características debidas, no sólo engaña a quien las adquiere, sino que ataca los fundamentos de la economía de nuestra época. Es un defraudador peligroso, tanto por su ofensa a la economía individual del consumidor como por su atentado contra la economía social del país.

Por ello urge implantar un enérgico servicio de represión del fraude comercial. Los productores honestos y los consumidores tenemos derecho a que la sociedad, por medio de organismos adecuados, estatales o no estatales, unas veces públicos y otras privados, elimine, a efectos comerciales, a quienes infringen las reglas de un lícito intercambio.

La lucha contra el fraude abarca una gama extensa de actividades. Comienza en la desaparición de los monopolios y termina en la desaparición de las toneladas de 800 kilos, de la leche aguada, del vino adulterado, de la gasolina mal medida.

Defender al consumidor por medio de la oportuna acción estatal, municipal, sindical o privada, es defender la producción y el comercio. Es sanear la economía nacional, poniendo en las debidas condiciones de legítima competencia al mercado.

 

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