Autor: Dávila, Carlos. 
 Continúa la polémica sobre Navarra. 
 Benegas: "Si alguien sabe de terrorismo es Onaindía"  :   
 El dirigente socialista responde a las acusaciones hechas por el líder de Euzkadiko Ezquerra. 
 ABC.    20/12/1979.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CONTINUA LA POLÉMICA SOBRE NAVARRA BENEGAS: «SI ALGUIEN SABE DE TERRORISMO ES ONAINDIA»

Las posiciones sobre Navarra se están decantando. Eso si, entre el nerviosismo de unos, la precipitación política quizá de otros, los exabruptos esquizoides de algunos falsos iluminados y la feria de acusaciones mutuas que ha empezado a exhibirse sin demasiado rubor. LOS detonantes que han producido esta algarabía de declaraciones fue primero la dimisión de los parlamentarios centristas Pegenaute y Monge y, más próximamente, la decisión de la Comisión de Régimen Foral de la Diputación navarra de no aceptar una moción integracionista patrocinada .por el PTE, un partido claramente minoritario en el Antiguo Reino, apenas 4.000 votos, apoyada por los nacionalistas del PNV, los «batasunos» y la coalición Amayur.

Una conferencia de Jaime Ignacio del Burgo en Madrid ha servido, además, para «calentar» aún más el ambiente navarrista. El presidente de la Diputación Foral realizó más un diseño didáctico del foralismo que una disertación ceñida a la última actualidad. En el coloquio habido entre aplausos y euforias, bel Burgo, sin embargo, tuvo que comprometerse más. Explicó honesta mente su voto abstencionista en el Pleno que el Senado, del que ha sido secretario segundo, celebró para ratificar el Estatuto de Guernica y basó su filosofía en dos pilares fundamentales: reintegración foral y pacto. La primera para devolver a Navarra su antigua y nunca del todo abandonada grandeza autonómica, y el segundo como base para acordar con Madrid los modos, pautas y objetivos de la autonomía navarra.

Durante la conferencia de Del Burgo ya 80 conocían dos declaraciones .importantes: la de Monzón, cada día más radicalmente escorado hacia la paranoia política, y la de Onaindía, al parecer tremendamente enojado por la falta de apoyo que la moción integracionista encontró en el Parlamento Foral, y más concretamente por la postura abstencionista del PSOE. Onaindía abrió la caja de los truenos y volcó sobre el moderado Txiki Benegas las culpas totales de lo que, en realidad, es un fracaso, venido del escaso eco que las posiciones unionistas tienen en Navarra. Onaindía, además, pronunció una frase que se aparta totalmente da los juegos florales a que nos tienen acostumbrados los políticos e incide por línea directa en la amenaza: «El PSOE está dando carta blanca a los grupos armados.»

Monzón, el poeta incontestado de la «guerra santa», ha dicho parecidas sinrazones. En un lenguaje bélico que sabe que gusta a sus partidarios, acusó a los navarristas de levantar el hacha-de guerra por el simple argumento de oponerse a formar parte del ente autonómico vasco. Monzón y Onaindía, separados estratégicamente en la campaña preestatutaria, han contribuido así a agotar la paciencia de los socialistas de Benegas, representados en Navarra por Gabriel Urralburu y Víctor Manuel Arbeloa. El primero parece más partidario de la integración que el segundo, pero igualmente contrario a plantear el tema unionista antes de culminar el proceso de reintegración foral, que Jaime Ignacio del Burgo llama propiamente «amejoramiento».

Benegas, en unas durísimas declaraciones que recuerdan poco sus pasadas tibiezas, le ha dedicado a Onaindía todo un párrafo antológico: «Es una desvergüenza política que el señor Onaindía acuse al Partido Socialista de dar carta blanca a los grupos armados, porque si alguien sabe de terrorismo, de desestablilización, secuestros, tiros en las rodillas, atentados, impuestos revolucionarios y atracos es el señor Onaindía». Sobran más palabras, porque la contudencia de tal acusación basta para dar noticia exacta de la crispación a que se ha llegado en las relaciones entre los partidos de izquierda moderada y los «abertzales», más o menos ligados con organizaciones armadas.

Ayer, el ex diputado Pegenaute explicó en Madrid a sus paisanos de la Comisión de navarros en la capital de España las razones últimas de su decisión. Pegenaute, que llevó en las negociaciones con la Moncloa el peso de las decisiones, tiene en su poder un «dossier.» esclarecedor. No fueron tranquilas jas discusiones que los parlamentarios navarros tuvieron con Pérez Llorca y Arias Salgado. En más de una ocasión intervino, esto es absolutamente seguro, el propio presidente. La mejor oferta que se hizo a los disidentes, según todas las fuentes, fue un compromiso que ,de aceptado no seria nunca público, sobre la interpretación del segundo referéndum en el sentido de hacerlo por circunscripciones electorales, nunca en la -globalidad de; cuatro provincias. El compromiso firmado ren un documento que guardaría Pérez Llorca nunca fue aceptado ni por Pegenaute ni por Monge.En las discusiones se dejó entender que la mejor garantía para salvaguardar siempre la navarridad de Navarra era que UCD ganara siempre las elecciones. Ni Pegenaute ni Monga quisieron apostar ;por ese albur.—Carlos DAVILA.

El dirigente socialista responde a las acusaciones hechas por el líder de Euzkadiko Ezquerra

 

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