Autor: Asenjo, Gabriel. 
 El festival preautonómico (VI). 
 Navarra, foral e industrializada     
 
 Diario 16.    07/07/1979.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Navarra, foral e industrializada

Navarra, reino vencido en la guerra carlista, sucumbió ante el Estado central perdiendo su característica personalidad de reino independiente para quedar convertida en una provincia «foral», y los navarros, ahora reclaman sus fueros perdidos.

61 paso a la categoría de provincia «foral»" significó perder las Cortes, tribunales privativos y demás funciones inherentes a un Estado y conservar, sin embargo, la integridad de sus fueros en todo aquello que se opusiera a la unidad del Estado. La existencia, del régimen foral ha tenido una importancia vital para la economía navarra al permitir que la Diputación tuviera una total autonomía para establecer en su territorio el régimen tributario que considerase más conveniente sin más limitaciones que las consignadas en los conciertos económicos con el Estado, y disponer, por tanto, de recursos para, sostener una gran parte de los servicios público, acometer nuevas inversiones productivas y las obras de infraestructura necesarias para su expansión.

El desarrollo de la región en los últimos años ha sido similar al del resto del país, es decir, una industrialización desordenada en la década de los sesenta.

En 1960 la población de Navarra era de 406.000 habitantes de los que 166.000 (el 34 por 100) era población activa. En 19701a población total pasó a ser de 486.000 habitantes de los que el 42 por 100 era activa. Hasta 1964 en que la Diputación promovió los polígonos industriales, la agricultura, industria y servicios ocupaban respectivamente, el 44,5, 27,3, y 28,2 por 100 de la población activa. En 1975 los porcentajes pasaron a ser del 22 por 100 en la agricultura, 47,5 por 100 en la industria y 30,3 por 100.en servicios. Lo que quiere decir que en algo más de diez años el sector industrial recibió un 20 por 100 de la mano de obra agrícola y el de servicios un 2 por 100.

Este paso .acelerado que ha hecho de Navarra una provincia industrial en sólo una década ha producido beneficios en cuanto al nivel de vida de fa población pero su coste puede ser caro: de seguir a este ritmo toda la población se polarizaría hacia las zonas industrializadas del eje Tudela-Pamplona-Alsasua que absorverían él 80 por 100 de la población. El problema planteado es cómo proseguir ese proceso sin resquebrajar las estructuras de convivencia y cómo conjugarlo con una agricultura ya de por sí problemática al ser Navarra zona de minifundios necesitada de una concentración parcelaria.

 

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