Autor: Silva Muñoz, Federico (JUAN DE ESPAÑA). 
   IV-Navarra     
 
 El Alcázar.    07/09/1979.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

IV-NAYARRA

NAVARRA es una región natural con propia personalidad integrada de manera irreversible en la Comunidad nacional de España y con la peculiaridad esencial de sus Fueros, Me parece que en este punto se encuentra el aspecto de mayor paralelismo y semejanza con las provincias Vascongadas. Sin embargo, sus diferencias son notorias y su propia personalidad indiscutible.

No quiero apelar en este artículo a las citas históricas remotas o próximas, pero cuanto acabo de afirmar me parece que la propia historia lo evidencia.

DE repente, por obra del planteamiento constitucional de las autonomías y las nacionalidades, Navarra, se encuentra envuelta en el gran torbellino de las apetencias de sus vecinos, como en tiempos medievales y se ve gravemente amenazada de perder su personalidad regional, sus Fueros y su propia contextura, con todas sus consecuencias.

EL proyecto de Estatuto prevé la sumisión a referéndum de la incorporación dé Navarra al llamado Euzkadi, solución democrática irreprochable, dicen los parteros del Estatuto, porque así se respeta la voluntad de los navarros. En primer lugar, tengo que hacer una objeción a este planteamiento consensualista de que España puede existir o no, disolverse o integrarse, o formar parte de ella unos u otros territorios, simplemente por la voluntad de esta generación.

España no es un fenómeno cola? nial en que hayan de someterse a descolonización sus pueblos y sus regiones (¿qué pensarían de ello Inglaterra, Francia o Estados Unidos, si tamaña cuestión se les presentase?) Nuestra nación no la ha construido; solamente nuestra generación, sino todas las pasadas, por lo que al pretenderse tal dislate, estamos disponiendo de algo que no nos pertenece. Pero, además, no cabe pensar en un referéndum libre en el que el Estado español se cruza de brazos para contemplarlo, mientras la coacción de la fuerza por parte de la ETA obliga, por el terror, a extensos sectores de la población navarra a abstenerse o a aceptar el hecho consumado. Creo que es deber de todos los españoles denunciar este espectáculo circense, pero de pirco romano, en que la víctima va a ser Navarra y los navarros y los leones los «éuzkadianos». Por todo ello, pienso que en las actuales circunstancias y hasta que pueda haber condiciones de libertad efectiva, ese referéndum, por el que tengo tantas reservas, no debe celebrarse.

$E trata de imponer a Navarra ei vascuence. Nada impide que esta lengua se enseñe si los padres de los alumnos lo quieren y sólo en las comarcas de. Navarra en que pervive, pero creo que constituye un abuso de fuerza intolerable el imponer el estudio del vascuence cuando ni se hable en la comarca ni los padres lo quieren. Recuerdo,´a este respecto las frases de don Miguel de Unamuno sobre el reducido eco del vascuence, por lo que resulta patente la inutilidad e inconveniencia de su estudio en general por los niños navarros.

SE critica acerbadamente el centralismo de Madrid, pero se oculta cuidadosamente el centralismo de Bilbao. He sostenido durante-muchos años la opinión de que la España moderna necesita un Estado descentralizado con, reconocimiento de la personalidad de las regiones; que el centralismo lo implantó el Decreto de Nueva Planta de Felipe V copiando el modelo francés; y que sólo así, por la vía de la descentralización, es posible el entendimiento y aplicación práctica de ese concepto tan ambiguo que se llama autonomías. Pues bien lo que se está intentando en el caso de Navarra essustituir el centralismo de Madrid por el centralismo bilbaíno, ignorando la personalidad propia de Navarra y tratando de convertirla en víctima del movimiento racista, nacionalista y expansionista de Euzkadi, que constituyen los tres términos más odiados del mundo contemporáneo y paradójicamente en boga por nuestras entrañables tierras norteñas.

YA sé que en los planes éuzkadianos está el de llevar Ja capitalidad de la nueva comunidad autónoma o Estado a Pamplona, pero esto es un «engañabobos», porque los navarros saben perfectamente que la personalidad de su región desaparecería por igual con la capitalidad en Pamplona o en Bilbao. Eso fue lo que pensaron algunos consejeros de Felipe II cuando postulaban la capitalidad de España en Lisboa, tras la unión de España y Portugal, pero el rey Felipe tenía suficiente sentido común y visión histórica para comprender que era una propuesta inútil y desdichada.

TAMBIÉN .con la misma finalidad, y aunque lo nieguen, se ha buscado como «lendakari», palabreja con reminiscencias de «Fhurer», a un navarro cristiano y personalmente respetable, que contradiciéndose a sí mismo afirma que es partidario del «respeto total a la propia autonomía interna y a la personalidad histórica de cada provincia vasca», pero que «Navarra es paite muy fundamental de Euzkadi», con loque se confirma la realidad del aserto sostenido por los calificados por el señor Garaicoechea de manera alusivamente marxista de «clase dominante», de´que en el planteamiento actual de las cosas se quiere que deje de existir Navarra para ser Euzkadi.

LA autonomía financiera de la Diputación Foral de Navarra, secularmente respetada sería devorada por la otra autonomía, la grande, la de Euzkadi, mientras todo lo conseguido por aquélla sería engullido por la llamada Comunidad autónoma.

A así podríamos ir analizando problema tras problema, cuestión tras cuestión, y de ese análisis siempre se llegaría a los mismos resultados: la desaparición de la personalidad regional de Navarra.

COMO muy acertadamente ha dicho Jesús Aiz-pun: «Se está volcando sobre Navarra la responsabilidad de sostener la unidad de España, porque Euzkadi, como Estado independiente, no es posible sin Navarra. En el momento en que absorba a Navarra, puede producirse el problema de la declaración de independencia de Euzkadi.»

ESPAÑA diciendo que Navarra se defienda, está diciendo, en definitiva, que nosotros defendemos no sólo el destino de Navarra, sino el destino de España. Lo importante es que España se dé cuenta de que en Navarra se está ventilando, no sólo el problema de los navarros, sino el problema de la Unidad de España.»

HAY que impedir que por la ley de la fuerza se consume este atentado histórico que se trata de cometer con la tantas veces noble Navarra. No quiero hacer con ello un singular toque de atención, sin una petición a quienes puedan impedirlo y un llamamiento a la solidaridad nacional cuyo eco esperan con impaciencia los navarros.

Federico SILVA MUÑOZ

 

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