Competencia y salario     
 
 Pueblo.     Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

COMPETENCIA Y SALARIO

LA necesidad de producir a precios competítivos se ha abierto camino en la mentalidad de nuestros empresarios. Pero se observa que algunos tienen una tendencia perniciosa a basar la baratura de los costos sólo en uno de los factores que to forman: el trabajo.

Renunciamos a entretenernos en 1» polémica do si el trabajador rinde peco porque se le paga mal o si se le paga mal porque rinde poco. El éxito de nuestros trabajadores en el extranjero hace bizantina la discusión. ¿Que allí rinden más que en su Patria? Los empresarios sabrán por qué. Tampoco ignoramos las dificultades de utillaje que han padecido algunas empresas. Pero la falta de modernización de muchas factorías no siempre se han debido a dificultades de financiación o de permisos, sino a la despreocupación que da el negocio seguro. Prueba de ello es el diferente grado de productividad técnica logrado por empresas del mismo ramo.

Queremos, en este comentario, fijar bien nuestra atención en el problema enunciado al principio: la relación entre competencia y salario. Nos mueve a ello las noticias que nos llegan de algunos sectores Industriales que, para resistir la competencia existente, no por la llegada do mercancías extranjeras, sino entre las propias empresas nacionales, recurren a la comprensión de los salarlos. Esto es el caso de la industria algodonera de Valencia, que ha Impugnado un convento colectivo en el. que se fija un salario base para el peón de 72 pesetas diarias, cuando en Cataluña, en la misma industria, se pagan salarlos reales superiores. La competencia en el ramo puede que sea fuerte, pero no es Justo sostenerla a costa de la retribución de los trabajadores. Otro ejemplo es el caso que hemos leído recientemente de un industrial bilbaíno que se lamenta do no poder competir con un fabricante de navajas de Albacete, pues mientras él paga salarlos de 150 pesetas, ésto no paga más que 50.

El talento y preparación do los empresarios ha de demostrarse produciendo a precios competitivos ion igualdad do salarios. Producir barato pagando mal lo puede hacer cualquiera, aunque aquí muchos no hacen ni eso siquiera. La baratura de la mano de obra japonesa se refleja en unos precios sin competencia de sus productos en los mercadós internacionales. En España precisan, ser protegidos por el Estado.

Las empresas han de po nerse en condiciones de producir a precios competitivos pagando a los trabajadores en forma también competitiva. Las que no sean capaces de hacerlo es que no son rentables y deben renovarse o perecer. Es una ley de la vina con plena aplicación al campo económico. Bien entendido que ni siquiera pueden aspirar a que el Estado las sostenga por motivos sociales, ya que una empresa que no puede pagar el salario mínimo requerido es por sí sola antisocial.

 

< Volver