Autor: Esteban,José María. 
 Cuarenta mil navarros expresaron en la calle su repulsa al terrorismo. 
 Gritos y enfrentamientos en la manifestación de Pamplona     
 
 Diario 16.    03/09/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

Cuarenta mil navarros expresaron en la calle su repulsa al terrorismo

Gritos y enfrentamientos en la manifestación de Pamplona

Cerca de cuarenta mil personas se manifestaron ayer en Pamplona contra el terrorismo, cifra a la que hay que añadir un número no determinado de contramanifestantes que provocaron incidentes verbales y físicos y enfrentamientos con la Policía. No hubo heridos, se detuvo a unas veinticinco personas y dispositivos policiales con material antidisturbios impidieron que se celebrara la prohibida contramanifestación.

Pamplona (JOSÉ M. ESTEBAN, corresponsal) - Una manifestación, en -la que participaron unas 40.000 personas, se celebró ayer en Pamplona en contra del terrorismo y del asesinato, por la libertad de expresión y la democracia y por la libre decisión de los .navarros a decidir su futuro.

Sin ningún tipo de dudas, los manifestantes superaron toda previsión y formaron la mayor manifestación jamás concentrada en Pamplona.

Dentro de la dificultad de calcular el número de manifestantes, bastaría decir que cuando la manifestación, a los tres cuartos de hora de iniciada, había llegado .a la •plaza del Castillo, punto de destino, y en la" misma se habían congregado varios miles de personas, el resto de la manifestación seguía haciendo el recorrido y todavía; la cola no había salido del lugar del inicio de la marcha.

Aplausos a la Policía

Cuando la manifestación iba concentrando al público" asistente en el punto de salida, un grupo de unas-40 ó 50 personas, algunas de ellas cubiertas sus caras con pañuelos, comenzaron a gritar «Gora ETA militara» y a cruzar vehículos por el lugar donde estaba previsto el paso de la marcha.

Un grupo de cabeza apartó los coches, mientras algunos números de la Policía Nacional procedían a disolver a los que gritaban a favor de ETA, acción que fue seguida con cierta atención por los asistentes, pero que muchos aplaudieron. También abundaron los gritos de «Presoak kalera» (presos a la calle) y «Urbiola, askatu» (Urbiola, libertad).

Desde mucho antes de que fueran concentrándose las personas en el punto de inicio, los contramanifestantes fueron haciendo su aparición a lo largo del recorrido cruzando coches y dando gritos contra los que se dirigían hacia la manifestación.

La Policía había establecido numerosos puntos de vigilancia con números y material antidisturbios y vehículos en los lugares estratégicos, sobre todo poniendo un cordón de aislamiento entre el lugar de la manifestación y el resto de la ciudad, sobre todo por el casco viejo.

Sin embargo, grupos de veinte a -treinta personas fueron acercándose hacia la manifestación, que ya había comenzado su marcha, y se situaron a escasos metros de la pancarta que portaban dos personas por cada fuerza convocante, y en las que se podían leer´ los objetivos de-la manifestación.

A favor de ETA

En algunos momentos era imposible diferenciar a unos de otros, si bien los contramanifestantes no dejaban de gritar «Gora ETA militara», «Independencia», «Vosotros, fascistas, sois los terroristas»... Por la cercanía entre ambos, era prácticamente imposible que el servicio de orden ejerciera sus funciones o bien que la Policía Nacional pudiera cargar contra los contramanifestantes, Un leve movimiento -de las* Fuerzas de Orden Público de carácter intimidatorio -llevaba a los contramanifestantes a introducirse en cuña en la manifestación autorizada, o bien situarse a los lados dejando de gritar para no ser identificados.

Era imposible ver la pancarta ante el número de contramanifestantes que se situaban delante de ella. Pese a las continuas referencias contrarias a la manifestación y los insultos de muy diversa índole, los participantes de la manifestación autorizada resistieron a la tentación de enfrentarse, lo que sin duda hubiera puesto una nota trágica en el discurrir de la marcha.

Ajenos por completo a lo que iba detrás de los primeros 20 metros de la manifestación, se llegó a la plaza del Castillo, en cuyo quiosco se instaló la pancarta y se leyó un comunicado firmado´ por todas las fuerzas ponvocantes, mientras por las calles adyacentes arreciaban ios gritos .de «Gora ETA militara» y contra la Policía, qué tuvo que intervenir para impedir que los contramanifestantes se enfrentaran con los que habían llegado a la plaza.

A punto de pánico

La confusión estuvo a punto de sembrar el pánico y varias personas vieron en serio peligro su integridad física, entre ellas los periodistas, debido a la imposibilidad de identificar en el alboroto a los contramanifestantes del resto de los asistentes.

Desde una parte de la plaza algunos contramanifestantes lanzaron piedras al aire en dirección al grueso de la manifestación sin que se sepa si hubo algún herido o contusionado.

A continuación se leyó el comunicado en el que se señalaba que «las fuerzas positivas y sindicales que han lanzado un llamamiento a la movilización pacífica de todos los. navarros poseen, como es evidente, concepciones distintas, planteamientos político-económicos, sociales y culturales diversoso y hasta contradictorios y divergen en sus respectivos proyectos para Navarra».

«Todos, sin/ embargo, entienden que sólo la asunción profunda de los principios democráticos puede garantizar la construcción de nuestro futuro (...). Porque el empeño de aislar al terrorismo es tarea de todos los ciudadanos.»

Si al principio se concentraban los insultos, los gritos contrarios y los enfrentamientos verbales, una vez superados los primeros metros del conflicto comenzaba el verdadero silencio

 

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