Autor: Arbeloa, Víctor Manuel. 
   Jóvenes por la paz  :   
 "Habéis heredado un mundo hecho y deshecho por las guerras. Rehacedlo por la paz". 
 Diario 16.    31/12/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 27. 

Jóvenes por la paz

«Habéis heredado un mundo hecho y deshecho por las guerras. Rehacedlo por la paz.»

Si hasta ahora la historia ha sido, en buena parte, la historia violenta de la lucha de clases y la historia de la lucha de unos pueblos contra otros, comenzad a levantar la nueva historia con las armas pacíficas de la libertad, la justicia, la solidaridad y el buen humor.

Cuando muchos piensen que os habéis vuelto locos no os sorprendáis. Se trata de una revolución tan grande, tan radical, que apenas hay todavía nadie que crea en ella.

Pero, ¿qué son las armas: qué pueden, quién ha dicho? I Signo de cobardía son: las armas mejores aquellas que contienen el proyectil de hueso son.

Habéis heredado un lenguaje agresivo, violento, amenazador, ritual como un arma arrojadiza. Destruidlo y construid un nuevo lenguaje libre, liberador y comunicativo.

El mundo del se\o y del amor —desde el lenguaje y el símbolo hasta la costumbre— os viene mezclado con la violencia y la lucha contra alguien. Inventad un nuevo mundo de relaciones que no nos lleven al miedo, a la vejación, al sinsentido o a la destrucción.

Triunfador por la fuerza

Hasta ahora, el héroe era y es el triunfador por la fuerza, por el dinero o por la mentira —otras dos clases de fuerza—. Acabad con ese heroísmo falso, aborreced a esos héroes, arrinconadlos y olvidadlos, y cread el antihéroe, el hombre "pacífico, trabajador, cotidiano, generoso y alegre.

Si alguien os ha confundido la religión con las guerras o los odios de religión, desempolvad y descubrid a Jesús de Nazaret, sin confundirlo con Judas .Macabeo o el emperador Teodosio y todos sus sucesores.

Si os dicen que el mundo se sustenta en último término sólo por las armas, creedlo así, pero pensad que así será hasta que vosotros las sustituyáis por el trabajo, la ciencia, el pensamiento, la belleza, la palabra y la acción pacífica.

Porque un cañón no puede lo que pueden diez dedos, I porque le falta el fuego que en los brazos dispara, I un corazón que viene distribuyendo chorros I hasta grabar un hombre. I Poco valen las armas: les falta corazón.

Si os dicen que eso va para largo, pensad que sin fe ni esperanza en vuestra nueva obra este mundo violento y belicoso no tendrá fin.

Si os dicen que eso es soñar y vivir en otro mundo, respondedles que ellos viven aún en la prehistoria de un mundo civilizado, en la edad de hierro de la metralleta y de la granada, del cañón y del tanque, que poco tiene que envidiar a la edad de la piedra y del bronce.

Las armas son un signo de impotencia: ios hombres se defienden y vencen con el hueso ante todo.

Cuando quieran engañaros con las hermosas palabras de «natria», «clase», «nacion», «partido», etcétera, decidles que las hondas realidades que´ -esas palabras evocan merecen algo más que odio, rencor y sangre: necesitan nuevos hombres, si no han de convertirse en campos de concentración o en cuarteles generales.

Nuevos hombres

Si veis que sólo quienes gritan odio, guerra y muerte arrastran masas y llenan calles, recordad que todos los dictadores del mundo, que dictan a pueblos primitivos desde el instinto de la muerte, han arrastrado masas y llenado calles. Pero el hombre adulto y civilizado no es oveja prieta de rebaño compacto ni turbión de agua loca.

Cuando os digan que habléis como ellos, que gritéis como ellos, que actuéis como ellos, respondedles que la vida no es un ejercicio de loros listos ni una feria de monos curiosos adiestrados.

Burlaos de los impostores que condenan sólo la violencia que_ les molesta y no la que les interesa y los mantiene.

Pensad alguna vez al menos con quienes no piensan como vosotros. Leed a quienes no escriben como vosotros. Ved y oíd a quienes no miran ni hablan como vosotros.

No seáis tan viejos y cansados como para reduciros y aprisionaros tan pronto en vuestra pequeña vida. Aire, aire de nuevo, y luz y espacio y caminos nuevos y vuelta a empezar.

No- os asustéis porque, al parecer, muchos compañeros vuestros sólo se entusiasman con la violencia, con el odio, con la guerra y con la muerte, y no con el arte, .la ciencia, la acción pacífica, la larga revolución, la voluntad y la vida. Son unos retrógrados y reaccionarios. Hacen lo que se ha hecho siempre, lo que les han dicho, lo que les mandan.

Señoritos de la violencia

Mirad qué país, que haya elegido, en los últimos tiempos, la violencia de la guerra y de la muerte para resolver sus problemas, se tiene en pie.

Mirad en qué clase de monstruos han convertido los señores y señoritos de la violencia a su socialismo, a su nacionalismo, a su religión, a su revolución o a su nuevo Estado.

Si os veis obligados, en legítima defensa, a emplear alguna clase de violencia, compensad esa «mala acción» con otras muchas acciones no violentas.

Un hombre desarmado siempre es un firme bloque. / Sabe que no es estéril su firmeza y resiste. I Y los pueblas se salvan por la fuerza que sopla / desde todos sus muertos.

Y aunque algunos piensen que las palabras no significan ya nada ni tienen ya la más mínima fuerza, decid y soñad muchas veces en todas las lenguas posibles: bake, paz, pun, paix, pace, peace...

 

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