Autor: Azaola, José Miguel de. 
   Navarra, manzana de discordia     
 
 Diario 16.    14/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

JOSÉ MIGUEL DE AZAOLA

Navarra, manzana de Discordia

Una de las permanentes batallas pendientes y anquilosadas es el litigio de Navarra y su incorporación o no a la comunidad vasca. La actitud de las fuerzas políticas del Antiguo Reino dista mucho de la claridad y el sentido común. Azaola propone una reconsideración de estas posturas y la consecución de un acuerdo que puede ser un parapeto para aislar al terrorismo.

El «tejerazo» del 23 de febrero sigue cubriendo con su sombra la actualidad española. Todo, o casi todo, ha pasado a ser enfocado e interpretado en función de ese intento de golpe de Estado que preocupa, intriga y desazona, no tanto por lo que ha sido como por lo que sugiere y, principalmente, por lo que esconde, si es que —como tantos sospechamos— se esconde detrás de 8(1 algo mucho más importante que lo de todos conocido.

Imposibilitados por ahora para ver con claridad, a través de la maraña de los acontecimientos pasados y de la confusión y el sigilo presentes, cuál va a ser nuestro problemático porvenir, los ciudadanos que carecemos del privilegio de tener acceso a fuentes de información seguras y bien enteradas (si es que, por ventura existen, en cuyo caso deben de ser,´ bien recientes, pues no parece que las hubiera todavía, sin ir más lejos, el 23 de febrero a media tarde), hemos de renunciar a formular previsiones y limitarnos, por un lado, a evitar y procurar que otros envites, acciones susceptibles de agravar los problemas ya existentes, o de plantear otros nuevos, que puedan volver a poner en peligro las instituciones democráticas; y, por otro, a aportar a estas últimas, y procurar que otras les aporten, el más amplio y resuelto apoyo.

A pitón pasado

Cierto que, como ha dicho un agudo comentarista, es muy cómodo torear a pitón pasado, es decir, echarse a la calle dando vivas a la Constitución cuando ya el golpe anticonstitucional ha fracasado. Pero siempre es bueno que quienes sueñan con futuras intentonas puedan comprobar que ía preferencia de las gentes no va por ahí.

Ha sido, por eso, vergonzosa y descorazonadora la incapacidad de los partidos democráticos vascos de dar una respuesta coherente y unánime al golpismo. Y cuanto más lee uno las declaraciones y los comunicados pon los que cada uno de ellos trata - de sacudir sobre los demás la responsabilidad de ese bochorno y de ese escándalo, más se abochorna y se escandaliza .uno.

Creo que, si no el único (pues es evidente que hay otros), el principal motivo de esa división, de esa incompatibilidad mutua, se llama Navarra.

En enero de 1978 se llegó a un acuerdo entre los tres partidos democráticos más fuertes interesados en el tema -la UCD, el PNV y el PSOE— y se aprobó por todos ellos una fórmula que establecía el procedimiento para que el pueblo navarro se pronunciase claramente y zanjase la cuestión mediante una decisión libremente adoptada.

Decisión forzada

Ya no se discute la forma en que se adoptará la decisión. Lo que se hace es prejuzgar ésta o pretender forzarla. El PNV, desde su reducto del Gobierno de la comunidad autónoma del País Vaso, «n el que es dueño y señor, se permite gestos inconvenientes, tales como incorporar el emblema navarro al escudo de la comunidad o negarse a concurrir a una feria turística so pretexto dé que asiste a ella Navarra por separado.

La UCD comete, en Palma de Mallorca, el increíble abuso de inscribir en su programa político la tesis de la no incorporación de Navarra, como si en la UCD de las Vascongadas no fuera posible defender la tesis contraria: más aún, como si hubiera que excluir del partido a los vascongados que —según nos consta— la defienden sin perjuicio de estar dispuestos a acatar lo que el pueblo navarro decida.

El PSOE, entre tanto, ha sucumbido a la tentación del oportunismo y, en lugar de dejar que las dos facciones opuestas de la UCD navarra se peleasen y se desgastasen mutuamente a propósito del «affaire» Del Burgo (evidentemente suscitado sin otro propósito que el de deshancar a este último de la jefatura provincial del partido), se ha asociado a una condena carente de base, creando con ello un problema gravísimo que está paralizando las^ instituciones navarras y .desprestigiándolas, y para el cual los socialistas no quieren ácéptar la solución de desdecirsé y atraer así sobré sus propias cabezas el desprestigio y la repulsa del pueblo.

Mientras tanto, cada día es más urgente la concordia en torno a un acuerdo, como hace tres años. Pues hasta que ese acuerdo no llegue, las fuerzas democráticas vascas permanecerán enfrentadas entre sí, no será posible aislar el terrorismo, él PNV no podrá colaborar establemente con la UCD y con el PSOE, fuera o dentro del Gobierno, y la «Asi lo ha sugerido el diputado Urralburu, que yo sepa, antes que nadie.»

situación en tierra vasca seguirá siendo explosiva.

Pero, ¿cómo llegar al acuerdo sin sacrificios? Un camino practicable podrí? consistir en pactar rápidamente el «amejoramiento» del fuero entre la Diputación de Navarra y el Gobierno, y someter el pacto a la ratificación del cuerpo electoral navarro, en forma tal, que su aprobación implicase la negativa a la incorporación a la comunidad, y viceversa.

Así lo ha sugerido el diputado Urralburu que yo sepa antes que nadie (aunque no sea quizá el primero que ha tenido esa idea). Ello resolvería muchos problemas, pero, ¿será posible ese referéndum sin que, previamente, el Parlamento foral haya aprobado el texto del «amejoramiento» pactado? ¿Y cómo lo aprobará, si está en la imposibilidad de celebrar sus .Plenos? Tendrá, pues, que hacer sacrificos; pero por todas partes, no por una sola.

A este reto tiene que responder ahora la clase política vasca, empezando por la navarra. Y tiene que demostrar, con su respuesta, que está a la altura de las graves, de las preocupantes circunstancias que atravesamos. Si no es capaz de ello, quedará desautorizada para quejarse de lo que se venga encima y exigir a otros responsabilidades, cuando ella no ha sabido ponerse a la altura de las suyas.

 

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