La transformación de la empresa     
 
 Pueblo.    13/03/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

TRANSFORMACIÓN DE LA EMPRESA

HERRERO Tejedor, en la conferencia pronunciada recientemente en el Instituto de Estudios Politicos sobre la transformación de la empresa, dijo que al abordar este tema hay que rehuir dos peligros: a un lado, la demagogia, y al otro, el blando conformismo. En el orden práctico, los extremos son el capitalismo, que deja los medios de producción en manos del factor capitalista, y el socialismo, que lo transfiere al Estado. El nacionalsindicalismo busca colocarlo al alcance del factor trabajo.

Planteado así el problema, señaló Herrero Tejedor que la doctrina nacionalsindicalista pretende, de manera principal, sustituir el aparato económico de la propiedad capitalista por la propiedad individual, por la propiedad comunal y por la propiedad sindical, significando que esta última no debe confundirse con la promoción sindical de empresas ni mucho menos con la sustitución de la iniciativa privada por el sindicato. Su finalidad es facilitar al trabajador el acceso a la propiedad colectiva en su exclusivo beneficio. Por tanto, las fórmulas más adecuadas para una transformación de la empresa son las dé propiedad mancomunada. Considera que "a ésta puede llegarse bien a través de fórmulas más concretas de propiedad sindical, en las que cada comunidad de trabajo tuviera la propiedad directa sobre su propia empresa o bien a través de fórmulas más templadas, en las que la propiedad no fuese adquirida individualmente por los obreros, sino por sus asociaciones, en el seno de cada empresa, financiadas a su vez por las instituciones mutualistas o por instituciones sindicales de manera directa o a través de un sistema de crédito sindical fuerte".

Aunque Herrero Tejedor no hace más que señalar las líneas generales por donde puede desarrollarse la transformación de la empresa hacia fórmulas de propiedad mancomunada, resulta manifiesto el interés que presenta, ya que viene a resolver las, al parecer, grandes dificultades que se encuentran con las actuales estructuras para hacer participar a los trabajadores en la propiedad y gestión de las empresas en que trabajan. Con ello—como dijo Herrero Tejedor—no se ataca al principio de propiedad privada, ni siquiera en su forma individual, sino que se introducen nuevas formas de propiedad en el marco jurídico que es necesario establecer para una reforma sustancial de la empresa.

Hizo ver que en el paso de la era industrial a la era técnica, el factor económico tenía que darse cuenta de que ha de ser instrumento decisivo para la transformación social, que se ha quedado desfasada de la evolución técnica. "El primer concepto que debe abrirse paso—dijo—es el de que ni la participación en beneficios, ni la mejora de salarios mediante formas proporcionales, ni la intervención en la gestión ni en la administración es fórmula válida en una empresa cuya finalidad sea puramente económica o puramcnte técnica."

Por último, Herrero Tejedor observó con gran acierto que la reforma de la empresa no es un hecho aislado, sino que hay que considerarlo en el conjunto de una estructura social, "que, para nosotros, ha de darse preferentemente en el sindicalismo".

 

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