El Estado Social     
 
 Pueblo.    14/03/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

El Estado Social

Desde las posiciones liberales o neoliberales se suele disparar contra el llamado Estado Providencia. Se le acusa de absorber la economía de los países, de matar el sentido individual de responsabilidad, de reducir el estímulo para el trabajo, incluso de fomentar la vagancia. Naturalmente, los que atacan los sistemas de Seguridad Social son personas que no necesitan de ella, A quien 1e sobra el dinero puede permitirse el lujo de censurar el Seguía de Enfermedad, y quien no necesita trabajar está en perfectas condiciones de considerar que el Seguro de Desempleo es un premio al ocio. Pero como Ja mayoría de la nación está compuesta por personas para, las que el trabajo es su principal, y casi siempre única, fuente de ingresos, ya no deja márgenes suficientes para asegurar individualmente la variedad de riesgos que pueden presentarse durante la vida, activa o inactiva, tíende inevitablemente a socializarlos. La carencia1 de lucro que caracteriza la Seguridad Social determina que sea ejercida a través de instituciones públicas, lo que nos lleva de Ja mano a ese Estado tutelar de los ciudadanos, que algunos califican peyorativamente de Estado Providencia, cuando su verdadera calificación es la de Estado Social.

En España, pese a haber tenido gobiernos "progresistas" con la Monarquía y gobiernos socialistas con la República, el Régimen español, como ha dicho Sanz Orrio, prácticamente no heredó nada de los precedentes: un seguro imperfecto de accidentes de trabajo y una irrisoria pensión de retiro obrero Ha tenido que ser el Régimen, que con tanta saña atacan loa "obreristas" de algunos países extranjeros, incluso agrupaciones que se titulan "cristianas", el que haya puesta en pie, pese a dificultades de todo orden, un sistema de Sefiiridad Social que supera los programas de las viejas organizaciones sindicales y nos pone al nivel de los países más avanzadas del mundo. SI pese a ello, los resaltados prácticos son, cuantitativamente, inferiores a los de Alemania occidental o Inglaterra, por ejemplo; se deberá no solamente a fallos normales en toda abra humana, a un fallo del sistema, sino a que nuestro menor desarrolla económico refleja en este campo, como en otro cualquiera, las diferencias de un inferior nivel de vida.

Merece la pena enumerar, como lo ha, hecho el ministro de Trabajo, las realizaciones sociales de nuestro Régimen, aun a riesgo de que su mismo número las haga perder relieve: el Seguro Nacional de Desempleo, vieja aspiración de nuestros trabajadores, hecha ya realidad; el Montepío del Servicio Doméstico, que viene a resolver los problemas humanos que tenía planteados uno de los sectores laborales del país tradicionalmente menos tutelado; la Mutualidad Nacional Agraria, que, pese a dificultades de todo orden, pretende llevar a nuestra deprimida agricultura las ventajas de que disfrutan los trabajadores industriales; las mutualidades de trabajadores autónomos, que ampararán a importantes sectores laborales antes desasistidos; el desarrollo del Seguro de Enfermedades Profesionales, con la obra aneja de rehabilitación de incapacitadas e inválidos; li acción protectora del emigrante, que en los últimos años, con el surgimiento de la emigración laboral hacia las industrias europeas, ha alcanzado una importancia extraordinaria.; el Seguro de Enfermedad, obra magna de nuestra Seguridad Social, gracias a la cual ios trabajadores que antes, en caso de enfermedad, quedaban en la miseria, imposibilita dos de curarse ni medicinarse, salvo las ayudas que recibieran de la beneficencia pública o de la caridad privada, ahora disponen de servicios médicos y medicinas gratuitos, lo que se ha reflejado de forma impresionante en el grada de sanidad de la nación y en la disminución de los índices de mortalidad; el Seguro de Vejez, que ampara a varios millones de españoles, y otras obras de ayuda a la nupcialidad, al estudio, etc. Esta obra de Seguridad Social, iniciada en la fecundísima; etapa Girón y continuada ahora, cuya financiación, durante el año último, ha supuesto Ja cifra de 40.000 millones de pesetas, es decir, la mitad, aproximadamente, del presupuesto nacional, es una labor que difícilmente podrá nadie regatearle al Régimen. Pero no conformes con ella, todavía se proyectan perfeccionamientos y mejoras, como 1a unificación de la Ayuda Familiar, de la que ya nos hemos ocupado en otras ocasiones; la armonización de varias prestaciones de seguros hoy dispersas, como los de vejez y viudedad, todos los relacionados con la protección de la salud del trabajador. E1 Estado camina asi, con paso firme, en la rata que le corresponde como Estado Social, aunque no falten fariseos que expresen su temor de que se convierta en "Estado Providencia". Pero si Inglaterra, con un Gobierno conservador, no tiene temor a serlo, va a resultar difícil encontrar argumentos para oponérselos al español. Porque los únicos que serían verdaderamente sinceros, los del egoísmo de los privilegiados, no valen.

Esta Pagina procura ser objetiva, y al lado de tantas cosas como decimos que no nos gustan, proclamamos las que nos gustan.

 

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