Olvido y conveniencia     
 
 Pueblo.    23/03/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

OLVIDO Y CONVENIENCIA

El profesor de Sociología de la Universidad de Frankfurt, Theodor Adorno, ha publicado un ensayo sobre la Historia, en el que asegura que la fuerza vital del espíritu humano está equiparada con la capacidad de olvido. Que avanzamos sólo porque somos capaces de olvidar las derrotas, terrores y fracasos de antaño, y que no es el recuerdo lo que sostiene nuestra esperanza, sino el olvido. Algo de razón podemos darle al profesor, si no desde un punto de vista histórico, al menos en ciertos aspectos personales. Adorno es un marxísta, hoy bastante herético si se le considera desde el concepto "oficial" que rige en la Unión Soviética sobre estos asuntos. Como alemán, judío y, seguramente, de antigua extracción latina, mediterránea, Adorno ha llegado a impregnar sus antiguas bases marxistas con. cierta inclinación individualista y de una melancólica dosis de desengaño.

_Pero como su filosofía de la Historia aún no ha logrado desprenderse de aquellos elementos que formaron por mucho tiempo la enjundia de su sistema, encontramos una curiosa coincidencia entre su doctrina del olvido histórico, y lo que va llevando & cabo la "Historia Oficial Soviética" de la segunda guerra mundial, que, al parecer, constará de seis enormes volúmenes y que hace unos meses ha lanzado los dos tomos referentes a la época que corre desde la invasión alemana en 1941 hasta los encuentros de Stalin con Churchill y Rooseelt en Teherán, el año 1943.

A juzgar por la mayor parte de los comentarios—más o menos favorables, más o menos adversos, según de donde vengan—que ha suscitado la aparición de la historia soviética referente a tan decisivos años, la "capacidad de olvido" que preconizaba el profesor Adorno, por muy hereje que hoy sea considerado, rige y campea en esos dos volúmenes. Olvido a veces tan voluntario y rebuscado, que desde el principio se advierte el afán de olvidar lo más posible a Stalin, y el anhelo de ensalzar a Kruschef. La cosa parece difícil de tragar, porque la exaltación stalinista de los días que ahí son recordados no es asunto que se olvide sin hacer un esfuerzo desmesurado.

Kruschef, que entonces era miembro del Consejo de Guerra de Stalingrado, aparece la mayoría de las veces solamente como "un soldado". Pero cuando conviene que sus dotes directivas y su cargo de consejero adquieran un relieve superior, se mezclan ambas condiciones con una extraña habilidad.

Malenkof, que tuvo tanta, o mayor, participación que Kruschef en los acontecimientos, no aparece ni una sola vez en las mil y tantas páginas; y aunque Stalin surge de tiempo en tiempo (con la bárbara agonía del que quiere evitar lo inevitable), se disminuyen las antiguas alabanzas hasta un punto casi cómico y se acentúan aquellos aspectos en los que su tozudez o su imprevisión condujeron a lamentables reveses del Ejército soviético. Lo de tozudez e imprevisión se deduce del contexto de la "Historia Oficial"; no es que lo estemos inventando nosotros. Así, se le echa la culpa total del desastre de Kiev, cuando los alemanes tomaron 200.000 prisioneros rusos.

.Otro aspecto curioso de esta olvidadiza historia es la ingratitud con que es juzgada toda la ayuda o participación de los aliados de Rusia en aquellos años. Se trata de hacer resaltar que sólo a la Unión Soviética se debe la victoria final.

Con lagunas y añadiduras, con interpretaciones y saltos, la "Historia Oficial", que bajo la égida de Kruschef va apareciendo, es una demostración del aspecto menos convincente de las teorías dei profesor Adorno. Si la historia se hace mediante el olvido, ésta que comentamos demuestra que no hay que pararse en barras cuando es menester olvidar.

 

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