El impuesto y la ayuda familiar     
 
 Pueblo.    10/02/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EL IMPUESTO Y LA AYUDA FAMILIAR

UNO de los aciertos del proyecta de ley sobre Ayuda Familiar enviado por el Gobierno a las Cortes es 1» expresa declaración de que sus prestaciones estarán exentas de cualquier exacción, contribución o impuesto. Este aspecto no ha despertado, en general, la atención de los comentaristas y, sin embargo, su trascendencia es grande, tanto desde el punto de vista práctico como desde el doctrinal.

Como es sabido, en el anterior régimen de Ayuda Familiar, en el que rige hasta la fecha, las prestaciones tienen dos orígenes y dos caracteres diferentes. Una, el Subsidio Familiar, cae dentro del ámbito de la Seguridad Social y es abonada por el Instituto Nacional de Previsión. La otra, el Flus Familiar, tiene carácter de salario y es pagado directamente por las empresas, de acuerdo con un sistema de puntos. La primera prestación, por ser de Seguridad Social, está libre de impuestos. En cambio, la segunda se considera salario y queda, por tanto, sometida a los gravámenes impositivos de éste.

Al unificar ambas prestaciones se ha considerado preferible hacerlo a través del Plus Familiar, por ser el sistema de ayuda que, por diversas causas coyunturales, resultaba más popular y eficaz. No se na privado a 1» Ayuda Familiar de su carácter de prestación social para convertirla en simple parte deJ salario, sino que, por el contrario, aunque para mayor comodidad de los beneficiarlos se perciba con el salarlo, formando, en cierta forma, una parte del mismo, conserva, sin embargo, su carácter de Ayuda Social y las ventajas a ello inherentes, entre las que destaca esa exacción de contribuciones e Impuestos de que habla el proyecto de ley.

Es justo que así se haya hecho, puesto que sería gravemente perjudicial para los intereses de los trabajadores el que se confundiera, en ningún momento, el salario en sí con los beneficios que se derivan de la Seguridad Social. El salario es la retribución que le corresponde al trabajador en pago de su trabajo y debe ser negociado y pactado en virtud , de factores laborales, como son la productividad general de la empresa, el rendimiento personal, el costo de la vida, etc... Las bases que sirven para fijarlo son iguales para todos, sin que cuestiones ajenas, como es la composición de la familia, deban intervenir en él. En cambio, la Seguridad Social, por medio de la Ayuda Familiar, es la encargada de hacer que el salario, por medio de la Ayuda Familiar, es la encargada de hacer que el salario se incremente en la cuantía necesaria para el sostenimiento de los familiares a cargo del trabajador, del mismo modo que se encarga de la asistencia en sus enfermedades o de las pensiones de vejez. Que estas prestaciones se hagan directamente por el Instituto Nacional de Previsión, se utilicen, cuando se crea conveniente, la administración de la misma empresa, o se empleen procedimientos mixtos, son modalidades operacionales que en nada afectan a la condición de las prestaciones.

Si hicieran falta más argumentos para demostrar la necesidad de la exacción de impuesto en la Ayuda Familiar, baste observar que su financiación procede de tres fuentes distintas: la aportación de las empresas con un tanto por ciento sobre la nómina mensual; la del Instituto Nacional de Previsión, a cargo de los Seguros Sociales Unificados, y la del Estado a través del Fondo de Protección al Trabajo. Si las dos últimas, por su mismo origen, quedan exentas de contribución, sería absurdo que se gravara, en cambio, la tercera aportación, que se funde con las anteriores en una misma función y con un mismo fin.

Si en el plano doctrinal es importante que el carácter social de la Ayuda Familiar quede bien definido, no es menor su importancia en el terreno práctico. Obsérvese que estando prevista la detracción de un 10 por 100 de la aportación empresarial para formar, con las restantes aportaciones, el Fondo de Compensación que ha de permitir pagar el valor mínimo garantizado del punto en las empresas en que supone menos, y los puntos que excedan de seis en todo el país, al nivel señalado por cada enpresa, la exacción del impuesto reduce prácticamente a nada la parte que traspasan éstas al fondo de compensación. Gracias a ello y a los 300 millones que aporta el Estado, puede asegurarse que la Ayuda Familiar supondrá un apreciable incremento de los ingresos familiares de la mayoría de los trabajadores españoles, sin el menor perjuicio para los que hoy disfrutan de condiciones privilegiadas. La nivelación a que lógicamente se tiende ns se haee trasvasando dinero de los qne perciben más a los que perciben menos, sino sencilla y llanamente, elevando los puntos de los menos favorecidos.

 

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