Autor: Arbeloa, Víctor Manuel. 
   El Consejo vasco-navarro     
 
 Diario 16.    01/07/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

OPINIÓN

1-julio-81 /Diario 16

VÍCTOR MANUEL ARBELOA

Presidente del Parlamento Foral (le Navarra. Senador socialista

El Consejo vasco-navarro

Arbeloa explica aquí algunas de las razones por las que los socialistas navarros han decidido proponer la creación de un Consejo vasco-navarro para la cooperación interregional, así como las que le llevan a oponerse a la integración de Navarra en la comunidad autónoma vasca.

Los argumentos de carácter histórico en favor de la integración de Navarra en Euskadi tienen poco fundamento. Los llamados territorios históricos de Euskalherría sólo alcanzaron una cierta unidad en tiempos de Sancho el Mayor (1004-1035) y en la segunda mitad del siglo XII. Esa unidad, que no era mucho más que la sumisión a un mismo soberano, se quebró definitivamente en el año 1200.

Todos los intentos posteriores de unificación, incluidos los llevados a cabo durante los años 1939 y 1932 en torno al Estatuto Vasco-Navarro, no llegaron a puerto. La voluntad mayoritaria de las fuerzas políticas representadas en el Parlamento Foral de Navarra sigue siendo opuesta a la integración de Navarra en la Comunidad Autónoma Vasca y, sobre todo, partidaria de una Comunidad Foral Navarra unida a los restantes pueblos de España, sin veleidad alguna independentista.

Los argumentos

Para no hablar de la endeblez de los llamados argumentos étnicos, los de índole lingüístico-cultural no son determinantes tampoco. El que una parte de Navarra sea territorio de habla vasca* y en él predominen los rasgos múltiples de una cultura específicamente vasca ni quita ni pone a favor de una integración política.

Las razones de tipo económico dentro de un Estado, sin aduanas interiores, no llevan a ninguna parte.

Desde el punto de vista

político, visto el muy variado abanico de partidarios y no partidarios de la integración en la derecha y en la izquierda, sería frivola cualquier generalización. Lo cierto es que ni para la pacificación de esta zona de España, ni para hacer imposible cualquier veleidad separatista - independentista, ni para evitar una u otra desestabilización de carácter coyuntural, parece conducente la integración de Navarra en la comunidad vecina.

Antes bien, una seria reflexión sobre todos los factores del problema, y visto lo visto en estos últimos tiempos, las razones se vuelven del lado opuesto No se olviden fácilmente los casi 150 kilómetros fronterizos de Navarra con Francia.

El calvario

Desde el punto de vista institucional, piénsese en el «calvario» que supondría el cumplimiento de las previsiones, no obligaciones, constitucionales, si Navarra optase por recorrer el camino de la integración: votación favorable en el Parlamento Foral de Navarra, referéndum de ratificación entre los navarros, modificación del Estatuto de Guernica, referéndum en los cuatro territorios para aprobar esa modificacion, hipótesis de que Navarra no aprobara esa modificación y la aprobaran las tres provincias...

Tal vez el argumento más opuesto a la integración, incorporación, o como quiera llamársele, es el argumento eje que está a favor de la autonomía de cualquier pueblo en el mapa político del mundo. Más fuerte aún en un pueblo como el navarro, que hasta 1512 fue reino independiente y hasta 1841 reino «de por sí», unido, en unión personal, a la Corona de Castilla.

Es el argumento primordial y contundente de que es imposible, dentro de un mismo Estado, una autonomía que merezca ese nombre dentro a la vez de otra comunidad política distinta de ese Estado.

¿Qué seria —se preguntan los navarros más serenos y reflexivos— del Parlanmento Foral o de la Diputación Foral (Gobierno Foral) de Navarra, dentro de una comunidad política, que tiene su Parlamento y su Gobierno propios?

Pero si todos esos argumentos o pretendidos argumentos no prueban de modo alguno la necesidad ni la conveniencia de una integración de Navarra en Euskadi, sí aconsejan o recomiendan una relación especial, una cierta vinculación entre las comunidades.

Obvio, sobre todo, para quien no quiera olvidar que de un 25 a un 30 por 100 de navarros quieren, en un grado o en otro, esa incorporación política, de la que he hablado. ¿Cómo se puede cometer la imprudencia, si no la impudicia política, de comparar las relaciones de Navarra con Euskadi a las relaciones de Navarra con Rioja o con Aragón?

De ahí que, recogiendo la iniciativa constitucional y ensanchándola, el Estatuto de Guernica recoja la posibilidad de establecer, aún sin decirlo explícitamente, unos convenios especiales de cooperación entre Euskadi y Navarra, aunque luego el autor de ese artículo previsor haga el juego de rebasarse a sí mismo.

Historia común

De ahí que¡ purpura lógica política, y pensando en el interés de Navarra.. —compuesta sobre todo por navarros—, de Euskadi y de toda España, los socialistas hayamos propuesta a las fuerzas políticas la formalización de un acuerdo de cooperación, que incluya, para que todo no se quede en buenos sentimientos, la creación de un organismo intercomunitario, no supra-comunitario, que puede llamarse Consejo Vasco-Navarro

Quien diga que esto es «una integración a medias» está diciendo una mentecatez. El Consejo Vasco-Navarro, siempre dependiente del acuerdo de las instituciones de ambas Comunidades, supone necesarimamente la no integración de Navarra en Euskadi, reafirma la personalidad política de Navarra, robustece su igualdad de trato con su comunidad vecina.

Sólo que consolida la libertad de ambas y sus buenas relaciones pacíficas, cosa que, al parecer, tiene sin cuidado a ciertos señores, con tan poca visión política como corta es su sensibilidad y su patriotismo español. ¡Que el patriotismo español también incluye el amor y el entusiasmo por Euskadi!

Para quien hace la política una tarea por la libertad y la paz de los pueblos y entre los pueblos de España y de todo el mundo, es una buena noticia.

Para quienes, como yo, somos navarros,.y vascos, y españoles, y europeos, y demócratas, y socialistas, y -si no se ofende nadie-cristianos, una necesaria noticia.

 

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