Los salarios y el Mercado Común     
 
 Pueblo.    12/03/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LOS SALARIOS Y EL MERCADO COMUN

CREEMOS que una de las partes más importantes del discurso pronunciado por Ullastres en Bilbao es la referente a la relación que existe entre el problema de los salarios y el de la integración en el Mercado Común Muchas veces hemos señalado en PUEBLO, y nuestros lectores lo saben bien, la peligroso que resulta determinar si nuestros precios son competitivos respecto a los extranjeros, mediante la simple comparación del valor transformado en dólares o en otra moneda cualquiera. El factor precio no puede ser separado del factor salario ni mirando adentro ni afuera de nuestras fronteras. Ullastres se ha extendido con detenimiento, casi con morosidad, sobre tan importante cuestión. A continuación reproducimos, unas veces al pie de la letra y otras extractados, los párrafos que consideramos do mayor interés sobre este tema: "Las Industrias que son exportadoras en un país sub-desarrollado, muchas veces dejan de serlo en un pala desarrollado. Porque aquí entra en juego el problema de la remuneración del trabajo, que tiene una importancia fundamental en todo el planteamiento de nuestro plan de desarrollo y que ahora, muy especialmente, nos interesa en el movimiento de integración y en la determinación del ritmo al cual podemos o debemos irnos acercando a Europa."

"Todos sabemos que la producción española (agrícola), por ejemplo, se produce a unos niveles de precios que actualmente son los europeos, pero que sólo podría mantenerse este nivel de precios mientras las remuneraciones en el campo sean más bajas que en Europa, sean las que ahora son en nuestro secano.

Pero en cuanto vayamos acercándonos a los niveles salariales europeos en la industria y en el campo, entonces el secano español será incapaz de producir a los precios actuales, es decir, a los precios europeos, y tendrá que Ir siendo abandonado o transformado en regadío, dedicado a otras actividades que no sean las de producción de los actuales artículos."

"Porque es evidente que en aquellas cosas en que pensamos que en estos momentos tenemos una primacía, una posibilidad excepcional de exportar a Europa, esa posibilidad excepcional, más que competitiva en relación con producciones similares francesas e italianas, disminuirá considerablemente en cuanto él nivel de vida se eleve en el campo, en ese campo exportador, por la elevación de los salarios y por las remuneraciones del trabajo en general, y entonces la competencia eon los productos europeos correspondientes será una competencia más nivelada, mas leal."

Otro factor importante en el problema de los salarios es la movilidad de la mano de obra, representada en nuestra Patria por la emigración de trabajadores hacia países más desarrollados. "Esta movilidad — dice Ullastres—hace que los salarios tiendan a nivelarse con los europeos con gran rapidez, porque la demanda de trabajo en el exterior fuerza, naturalmente, al alza los salarios en el interior, y si el proceso se ve todavía ayudado por la entrada en juego de las cláusulas del Tratado de Boma (origen del Mercado Común), en las cuales se prevé una mayor facilidad para el movimiento del trabajo, entonces la reacción en los salarios y en los costes por salario tiene que ser, y es de hecho, muy rápida."

Tras observar Ullastres que, con integración o sin ella, la nivelación de los salarios, como consecuencia de la movilidad de mano de obra de Europa, es un hecho, añade: "Va a haber, por tanto, una tendencia durante estos años próximos de elevación en los costes nominales por salario y de elevación de los costes reales, salvo en la medida en que se introduzca paralelamente un aumento de productividad."

Este fenómeno es bien conocido de nuestros lectores, pfir haber sido repetidamente expuesto: un aumento de salarios que no vaya acompañado de una Igual elevación de la productividad, supone, necesariamente, efectos inflacionis-tas, salvo la parte del salario que pudiera elevarse a costa de los beneficias del capital, y por tanto, sin elevación de costes. Pero, dejando aparte esta posibilidad, cuyo alcance efectivo necesita un estudio separado, la relación mejora de salarios-productividad es necesaria para lograr una razonable estabilidad del poder adquisitivo de la moneda y, con ella, de toda la economía. "Si la introducción de salarios europeos, dice Ullastres, fuera acompañada automáticamente de una mejora de la productividad en todas las actividades económicas, instantánea y total, nosotros podríamos integrarnos mañana mismo en el Mercado Común." Pero, por desgracia, la situación no es esta. "La economía española no puede elevar, no esíi preparada todavía nara elevar su productividad al mismo ritmo que se van a ir elevando normalmente los salarlos." Habrá, por tanto, una tensión en la eco u o mía que Ullastres espera poder combatir con el manejo autónomo de los aranceles, aunque lamentamos que no haya sido más explícito sobre la manera de conseguirlo, pues consideramos la cuestión del mayor Interés.

En cambio, estamos plenamente de acuerdo en que el problema número uno de nuestra economía es el del Incremento de la productividad. Incremento que, como es lógico, no sólo se" logra, como algunos parecen creer, con el mayor esfuerzo del obrero, sino también en forma decisiva, con el empleo de un utillaje adecuado, es decir, con la inversión necesaria. Sin perder de vista la atinada observación de Ullastres sobre la difusibilidad de los costes, que determina que de nada sirva que un» empresa haya logrado la productividad necesaria para nivelar los aumentos de calarios, si los suministros que recibe de otras empresas vienen a precios más altos porque las últimas no nan logrado elevar la productividad en la forma que exige la elevación de salarios.

Concluyamos expresando nuestra satisfacción porque haya sido el ministro de Comercio el que haya hecho hacer ver a los empresarios que, de cara a la integración, no podrán separar el problema de salarios del general de la exportación a precios competitivos.

 

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