La tierra rentable     
 
 Pueblo.    12/03/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

La tierra, rentable

EN los próximos diez años, España va a experimentar un desarrollo económico extraordinario, si juzgamos por los síntomas que presentan nuestras actuales estructuras, que, inevitablemente, serán transformadas. Por eso nos parece inteligente y productivo ganar tiempo, no aferrándose a la conservación de las formas sociales y económicas, que demuestran, desde hace muchos años, y con más fuerza en el momento actual, su incapacidad para situarse en el plan de rendimiento que España exige.

Por eso mismo nos parece recomendable que se extienda al campo la mentalidad ágil y renovadora que va siendo característica de algunas zonas industriales.

Urge, por tanto, plantear el problema agrario del único modo que puede ser planteado, es decir, desde el punto da vista del rendimiento económico-social de la tierra, que motivará hondas consecuencias jurídicas y morales. Ya José Antonio Primo de Rivera lo había exigido en 1935, al denunciar el fracaso de la reforma agraria republicana. No hay que pensar, como logro primordial e inmediato, en repartir tierras o en concentrar propiedades. Hay que proponerse delimitar cual es la unidad económica de cultivo aconsejable en cada zona, instalarla o crearla luego, e inventar después la fórmula jurídica que determine con precisión y eficacia quiénes y de qué manera son o han de ser sus propietarios.

Repartir latifundios o concentrar minifundios es una tarea tan hermosa como útil cuando de ella nacen núcleos de tierra y de vida con un mínimo de condiciones de rentabilidad. Pero es una tarea tan engañosa como ineficaz, cuando del reparto a de la concentración surgen fincas que, por superficie o cualquier otra causa, son o siguen siendo antieconómicas. El problema agrario, que afecta, en primer lugar, a los campesinos, pero inmediatamente después a todos los españoles, no se resuelve con que cada familia tenga "su" parcela de tierra, si ese patrimonio resulta insuficiente para conseguir una producción adecuada. El problema agrario sólo tiene solución cuando se parte de la idea de que no debe haber más propietarios campesinos que los señalados por las unidades cultivables. Y estas unidades serán susceptibles, en unos casos, de ser explotadas (y, por tanto, poseídas y apropiadas) por una familia, y en otros supuestos serán susceptibles de ser cultivadas por varios trabajadores, bajo la dirección de uno o varios técnicos agrarios o económicos, correspondiendo, por tanto, la propiedad de la unidad económica cultivable al conjunto o común de cuantos en ella trabajan e invirten capital para que sea, rentable, O a su propietario actual, si la pone a rendimiento óptimo y pone la finca en la dirección económica y social de la época.

 

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