Una opción independentista no cabe en la Constitución     
 
 ABC.    18/01/1983.  Páginas: 2. Párrafos: 2. 

Una opción independentista no cabe en la Constitución

didas en su alcance y.su inequivocidad. Quienes conocen de antiguo la mesura y prudencia del profesor socialista esperan una precisión inmediata. A la espera esa aclaración, indispensable y urgente, nos sumamos anticipando aquí algunas precisiones, que en una democracia consolidada sería necesario recordar. En el aspecto jurídico del asunto, no puede admitirse que «dentro de la Constitución» vigente quepa la independencia de una comarca, provincia o región. Y no lo es por razones de principio y por razones de derecho positivo. Una Constitución es un status de unidad, que designa una unidad y define esa unidad política. Dos Estados soberanos no tienen una Constitución, sino dos. Toda Constitución determina y refleja un solo Estado independiente sobre un territorio siempre determinado. La Constitución de 1978 se refiere en su artículo primero a «España» con las fronteras establecidas en aquella fecha. La segregación de cualquier territorio significaría la mutilación de la unidad nacional y, al mismo tiempo, la quiebra de la Constitución. Sí Es paña modificase sus límites territoriales por fragmentación tendría que darse otra Constitución. Dentro de la vigente, por el simple hecho de ser Constitución de una unidad política, no cabe ningún independentismo. Y por eso se rechazó en la Comisión Constitucional la enmienda que pretendía el re conocimiento de unos presuntos derechos de «autodeterminación».

Dice el artículo segundo: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho-a 1a "autonomía de las nacionalidades y regiones q\ie la integran y la solidaridad entre todas ellas.» ¿Como entonces cal?e dentro de ella, siendo por tanto compatible con la misma, cualquier acción política, incluida la independentista? ¿Cómo podría dividirse la nación sin la previa derogación del citado artículo? Y para ello, según el artículo 168, sería preciso una mayoría de dos tercios del Senado y del Congreso, la disolución inmediata de las Cortes, la convocatoria de elecciones generales, la aprobación de la modificación constitucional, también .por dos tercios, por las nuevas Cortes y el voto afirmativo de la mayoría de los españoles en referéndum nacional. ¿Cabe mayor conmoción jurídica? ¿No estaríamos en presencia de una Constitución esencialmente diferente? La independencia de una parte del territorio español no cabe «dentro» de la actual Constitución, sino de otra muy distinta.

 

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