Accionistas minoritarios     
 
 Pueblo.    14/02/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

accionistas minoritarios

EN un pasado comentario titulado "Moral para empresas" aludíamos a la conveniencia de conseguir por todos los medios lícitos y eficaces—y, por supuesto, con el desarrollo de una legislación especial o con la reforma o ampliación de la vigente — una ordenación de las actividades y la gestión social que sancione debidamente los casos de irregularidades administrativas empresariales. Nos sugería este comentario una sentencia dictada por la Audiencia de La Coruña contra los gestores de determinada sociedad anónima cuyas Irregularidades administrativas descubrió el censor jurado de cuentas.

Con Información más precisa volvemos boy a tocar el caso, no por su interés concreto, sino por la enseñanza que de él puede obtenerse. En la antedicha sociedad, los libros de contabilidad, copiadores de cartas y demás documentos de los que puede deducirse la marcha administrativa y financiera, resultaron ser, según testimonio notarial, " casi ilegibles", "prácticamente ilegibles" y "totalmente Ilegibles" Este defecto, unido a las dificultades qne se pusieron a la inspección del censor jurado de cuentas, nombrado por los accionistas minoritarios, impidió que pudiera realizarse la revisión de las correspondientes al ejercicio de 1960. Impugnados los acuerdos sociales, la Audiencia de La Coruña, en reciéntísima sentencia, declaró también nula, como ocurrió con la del año anterior, la junta general ordinaria, así como todos los acuerdos adoptados en la misma. Estos acuerdos anulados, entre los que figuraba la aprobación de los documentos y libros ilegibles, habían sido adoptados por mayoría.

¿Qué descubre todo esto? Por un lado, que la votación por mayoría puede llegar a ser gravemente lesiva para los accionistas minoritarios, como ha ocurrido en este caso. Por otro, que los accionistas minoritarios, para defender sus intereses, han tenido que recorrer el complicado camino de un proceso del que ha salido la sentencia condenatoria referida.

De todo ello se deduce que la defensa de los intereses de los socios minoritarios es, con el sistema actual, difícil. No nos incumbe — como reiteramos en toda ocasión—señalar soluciones. Sí, por el contrario, llamar la atención hacia problemas existentes. La protección de los socios o accionistas minoritarios es uno de ellos. Que tiene además verdadera trascendencia, pues va directamente ligada tal protección a la apetecida extensión del accionariado popular. Si se desea y se procura, de acuerdo con una loable orientación, que los obreros puedan llegar a ser accionistas, como por su limitada capacidad económica serán minoritarios, debe procurarse que los socios minoritarios disfruten de una protección rápida y fácil.

A las exigencias que la moral impone a los hombres de negocios—que aparecen recogidas en diversas encíclicas y que explica claramente "La moral del hombre de negocios", de! padre Azpiazu—debe unirse una acción positiva. Una reforma o retoque legislativos que prevengan, en lo posible y a tiempo, los casos de ocultación de beneficios a los accionistas minoritarios y de irregularidades contables, como el que ha sancionado la sentencia de la Audiencia coruñesa.

 

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