Autor: Blanco Vila, Luis. 
   Afines y coincidentes     
 
 Ya.    04/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

BOLETÍN DE URGENCIAS

Afines y coincidentes

PUES yo defiendo no solo la legalidad, sino incluso la necesidad de un partido del Gobierno. Si los

partidos se crean en función de las tendencias político-sociales de sus componentes, parece lógico agrupar

a todos aquellos que coinciden con la línea de marcha política que el Gobierno Suárez ha trazado y está

llevando a término. Lo que me parecería políticamente peligroso —y hay síntomas de cansancio en las

últimas semanas— sería formar un partido monolítico con sus raíces en la militancia del pasado. Sería

mucho más rentable, supongo, agrupar el amplio abanico de coincidencias fundamentales, aunque —y es

bueno— salgan a relucir discrepancias en algunos puntos.

No disgregar

SI la Federación Social Independiente es el núcleo de partida para esa ancha agrupación, bien venida sea.

Pero, por favor, que no caiga en el pecado de disgregar las fuerzas más o menos afines que ya están

constituidas, que no cometa el tremendo error de proclamarse más demócrata que nadie y, sobre todo, que

no se pierda en el examen de partidas de nacimiento democrático en vísperas de las elecciones. El núcleo

componente de la Federación Social Independiente —espero que lo de Federación muestre de alguna

manera sus reales intenciones— procede del último SEU, a caballo entre los años cincuenta y sesenta. Sus

nombres van unidos a una operación por entonces necesaria, cual era la de desmontar un sindicato

inoperante y trasnochado. Tal vez hoy les corresponda una misión similar por lo que se refiere a la

política en general, tan necesitada de fórmulas nuevas. Pero insisto en que sería un error de insospechada

trascendencia partir de exclusividades cuando la mayoría del país y sus líderes naturales navegan en ese

término medio político que podíamos llamar centro-izquierda.

En su Cadillac

CON champán y Cadillac solera a todo pasto se ha celebrado la minicumbre eurocomunista de Madrid.

Me imagino las prisas del secretario general del eurocomunismo español por recibir a sus colegas y

camaradas francés e italiano como ellos se merecen. No ha habido tiempo, materialmente, para cambiar la

placa rumana del Cadillac de Ceaucescu ni siquiera por la provisional placa verde que suele facilitarse en

estos casos.

Lo del eurocomunismo es un camelo de tamaño gigante que, pasado el carnaval, tiene todas las

características de una tomadura de pelo. No hay injerencia extranjera en la política española —para eso

está el camarada Yuri Sergevich Pivovarof, al que se le han terminado sus vacaciones hispanas—, pero no

porque no se haya intentado, sino porque, en efecto, ni el camarada Carrillo ni su partido tienen capacidad

—todavía— para decidir nada de nada en la marcha de la vida española.

Coincidencias y diversidad

SI no ha habido injerencia, sí ha habido coincidencia. ¿En qué? Desde luego, no en la condena de la

política soviética por el trato que está dando a sus disidentes. En este tema apenas se apunta un "solo" de

Carrillo, que utiliza más el falsete que su voz de tenor de las grandes ocasiones (léase condena del

fascismo y demás).

A propósito de coincidencia. Azcárate, ideólogo del partido, ha dicho que "dentro de la diversidad,

existen entre los tres partidos — español, francés e italiano— coincidencias en la concepción y

consecución del socialismo en libertad". De acuerdo. Simplemente me gustaría conocer la "diversidad",

¡Ah.´, se me olvidaba: desde hace mucho tiempo vengo defendiendo la necesidad de legalizar de una vez

el Partido Comunista. Por lo menos sabremos qué es lo que pretenden. ¿O seguirán contándonos aquello

de que es un partido de orden y demás fábulas

Luis BLANCO VILA

 

< Volver