Autor: Jiménez, Joaquín. 
 Propiciao desde el poder. 
 Probable creación de un "partido institucional"  :   
 Abarcaría desde sectores de la derecha hasta el socialismo no marxista. 
 Informaciones.    26/02/1977.  Página: 1, última. Páginas: 2. Párrafos: 9. 

PROPICIADO DESDE EL PODER

Probable creación de un "partido institucional"

ABARCARÍA DESDE SECTORES DE LA DERECHA HASTA EL SOCIALISMO NO MARXISTA

MADRID, 26 (INFORMACIONES, por Joaquín Jiménez),—Parece que se está propiciando, desde las

esferas del Poder, una unión post-electoral y parlamentaria, que podría desembocar en la creación de un

Partido Institucional. En torno a este partido se agruparían fuerzas políticas de la derecha civilizada,

sectores liberales, grupos demócratas cristianos, socialdemócratas y socialistas no marxistas.

Tanto el reconocimiento legal del histórico P.S.O.E., como la cólera de los renovados, tendrían, por tanto,

una razón de ser, una causa final, que sobrepasaba los límites de una simple disputa por la titularidad de

unas siglas.

En el transcurso de esta semana, el panorama ha cambiado por completo. El Partido Socialista Obrero

Español, de Felipe González, tras la ruptura del «pacto de la Moncloa», ha dejado de protagonizar la

opción socialista. Su incapacidad para convocar, en calidad de aglutinante, a las restantes agrupaciones

que configuran el socialismo español, así como su escasa flexibilidad ante los constantes requerimientos

del Poder la presión de la base ha terminado imponiéndose a las discutibles conveniencias electorales,

habrían sido factores determinantes de la defenestración.

Pero es que, además, el Partido Socialista Obrero Español no se mostraba proclive a ningún tipo de

concomitancias aliancístas con otras fuerzas ajenas al socialismo, lo que, en un anticipado diseño del

futuro post-electoral, habría agudizado lo precario de su situación. Hasta que la cuerda ha terminado por

romperse. Si las apariencias no engañan, el P. S. O. E., en las áreas del Poder, habría pasado, de ser un

aliado en potencia, a un enemigo.

EXPLICACIONES COHERENTES

Este cambio de actitud tiene una explicación coherente. A falta de comprobar «in concreto» la totalidad

de los detalles, se pueden aventurar ya las líneas maestras de este nuevo planteamiento de la estrategia

política electoral, propiciada activamente desde los aledaños de la Presidencia. El objetivo final apunta

hacia la configuración de un Partido Institucional de amplio espectro, susceptible no solamente de alzarse

con la victoria en la próxima contienda electoral, sino de configurar una alternativa estable de continuidad

en el ejercicio del Poder, sucediéndose a si mismo, aun cuando para ello pudiera recurrir ocasionalmente

—en función de las necesidades políticas de una determinada coyuntura— a la coalición gubernamental,

o al «apoyo externo» parlamentario de otras agrupaciones políticas periféricas. Este sistema, que puede

ofrecer algunos puntos comunes con los orígenes gubernamentales de la Democracia Cristiana italiana a

la caída del fascismo —el proyecto De Gasperi—, aparece, sin embargo, directamente inspirado aquí en

el modelo meücano del P. R. I.

El P. R I. español —la denominación, por supuesto es convencional— no tiene todavía nombre ni

apellido, pero está perfectamente pergeñado. Vendría configurado por cinco sectores fundamentales: la

derecha civilizada (Partido Popular, de los señores Cabanillas y Areilza, y 1a Federación de Partidos

Demócratas y Liberales del Estado Español, del señor Garrigues Walker), sectores liberales (desde el

Partido Demócrata Popular, del señor Camuñas, hasta —tal vez— la Alianza Liberal, del señor

Satrústegui), grupos democristianos (Unión Demócrata Cristiana, del señor Barros de Lis; Partido Popular

Demócrata Cristiano, del señor Alvarez de Miranda; Izquierda Democrática, del señor Ruiz-Giménez;

Federación popular Democrática, del señor Gil-Robles y Quiñones, y la Unión Democrática Española, en

la que están varios ministros del actual Gabinete; no se descarta que el resto del Equipo Demócrata

Cristiano del Estado Español termine por integrarse, igualmente, en la operación), socialdemócratas

(Partido Social Demócrata, del señor Fernández Ordóñez, y Grupo Parlamentario Independiente del señor

Martín Villa) y socialistas no marxistas; Federación Social Demócrata, del señor Lasuén; Reforma Social

Española, del señor Cantarero; Partido Socialista Democrático Español, del señor García López, y P. S.

O. E., histórico, del señor Murillo). Esto es, un centro de alternativa con diferentes alas y tendencias que,

sin embargo, no tiene por qué quedar configurado como una alianza electoral, sino que podría cristalizar

después de los comicios, con carácter de mayoría parlamentaria.

El aglutinante preelectoral de este futuro Partido Institucional parece ser que tendría como base el actual

Centro Democrático, que se vería sometido a modificaciones entre sus componentes y a determinadas

ampliaciones. En este sentido, se detecta ya, junto a la crisis de la U.D.E., una posible ofensiva contra el

conde de Motrico, que podría verse desplazado de la operación si no le salva, en última instancia, su

proverbial habilidad política. Por otra parte, el ministro de la Gobernación está pilotando una ambiciosa

maniobra que apunta a la integración en la superalianza de su grupo parlamentario independiente, que

contactaría de alguna manera con la unión electoral de Centro-Izquierda, para constituir el ala izquierda

del Partido Institucional.

Esta operación —cuyos orígenes se remontarían hacia el año 1974— tiene un antecedente conocido, y

malogrado, en las filas del franquismo. En este sentido, se subraya que el lanzamiento de la U.D.P.E.

(Unión del Pueblo Español) respondía a un intento paralelo, aunque inmaduro, dentro del campo del

asociacionismo político del Movimiento Tras la muerte de Franco, aquel primitivo proyecto ha madurado,

y uno de sus promotores aparece hoy como impulsor principal de la operación. El esquema sigue siendo

sustancialmente el mismo, aunque las coordenadas sean diferentes. Porque hoy, además de asegurar la

continuidad del poder, el «aggiornamento» de aquella idea puede permitir arrinconar —y si fuera posible,

reducir a la condición formal de extraparlamentarios— a los principales adversarios políticos: la Alianza

Popular y el socialismo marxista, desde Felipe González al P.C.E.

 

< Volver