Autor: Conte, Rafael . 
 A punto de regresar el embajador de Madrid. 
 Francia, partidaria del apaciguamiento y la serenidad con relación a España     
 
 Informaciones.    10/10/1975.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

A PUNTO DE REGRESAR EL EMBAJADOR A MADRID

FRANCIA, partidaria del apaciguamiento y la serenidad con relación a ESPAÑA

PARÍS, 10. (INFORMACIONES, por Rafael Conté.)

EL embajador francés en España, señor Robert Gillet, regresará a su puesto en Madrid en los próximos

días. Esta ha .sido la declaración hecha ayer a la Prensa diplomática en París por el ministro galo de

Asuntos Exteriores, señor Sauvagnargues. De esta manera, Francia sigue el camino que ya han

emprendido Suiza, Alemania Federal, Gran Bretaña, Bélgica, Canadá, Suecia, etc.

LA DIPLOMACIA FRANCESA INTENTO SUAVIZAR LAS REPRESALIAS DE LA C.E.E.

Sin embargo, la actitud francesa en todo este tema ha sido más sutil y matizada que la de otros países.

Francia en ningún momento llamó a su embajador en Madrid para evacuar consultas. Lo que sucede es

que el señor Gillet se encontraba de vacaciones en su país y fue llamado por Giscard al Elíseo para que el

Jefe del Estado francés estuviera directamente informado de los procesos y las ejecuciones en España,

Estas llamadas de embajadores han sido de alguna manera una desaprobación por parte de estos países, de

lo sucedido en España; pero su rápido regreso quita, sin duda, fuerza diplomática a estas llamadas. A este

respecto, la actitud francesa también ha sido diferente: en ningún momento el Gobierno galo ha hecho

declaración oficial alguna sobre las ejecuciones en España, si no es el anuncio de haber solicitado la

conmutación de las penas por motivos humanitarios. Algún ministro hizo declaraciones a título personal,

como los de Asuntos Exteriores, Sauvagnargues; Sanidad, señora Simone Weil, y la secretaria de Estado

para la Condición Femenina, señora Françoise Giraud, También durante un almuerzo el primer ministro,

Jacques Chirac, manifestó a título personal que no aprobaba las ejecuciones; pero esto fue todo. No hubo

en ningún momento condena a nivel de declaración oficial, y ello a pesar de las presiones que se

desencadenaron en la opinión pública, donde gran par. te de la izquierda solicitaba la ruptura pura y

simple de relaciones diplomáticas con España

POSTURA DE APACIGUAMIENTO Y SERENIDAD

No solamente esto, esto que en sus actuaciones en el seno de la diplomacia europea la política francesa

oficial ha sido de apaciguamiento y moderación. A este respecto se recordará la actuación del propio

señor Sauvagnargues en el Consejo de ministros de la Comunidad Europea: la Comisión de Bruselas

había pedido al citado Consejo la suspensión de las negociaciones en curso con España. En la sesión del

Consejo, único órgano decisorio de la C. E. E., el ministro francés se enfrentó con el presidente de la

Comisión, el también francés Francois Xavier Ortoll, reprobando el hecho de que se hubiera,

extralimitado en sus funciones, ejerciendo de este modo una presión indebida sobre el Consejo, como si

hubiera pretendido dictarte la posición a asumir,

El señor Ortoli replicó vivamente a estos reproches, rnanifiestando que en so opinión la Comisión de

Bruselas también tenía un papel politico que cumplir. Según algunas informaciones —no se olvide que la

sesión era a puerta cerrada— el señor Ortoli llegó a amenazar con su dimisión. De todas formas, en la

elaboración del comunicado final, la delegación irán cesa se dedicó a moderar los términos del mismo,

para que no resultara excesivamente duro contra el régimen español, Y de este modo, en el comunicado se

constataba simplemente que las negociaciones entre España y )a C.E.E. no pueden reanudarse por el

momento, resolución que no tiene gran alcance, ya que las negociaciones fistán en punto muerto desde

hace ya muchos meses, y la» actuales ventajas tarifarias siguen en vigor, mientras no concluya dicha

negociación.

Esta misma actitud fue confirmada por el portavoz de ]a delegación francesa ante la Comunidad, y por el

propio señor sauvagnargues en una reunión posterior con los periodistas. El ministro francés dijo en esta

ocasión que la posición tomada por los «nueve» «pone el acento sobre el respeto de ¡os derechos

humanos, pero preserva el porvenir en lo que respecta a las relaciones económicas entre España y la

Comunidad. Si se parte de la idea de que es el propio interés de Europa el que exige que los lazos no se

rompan, conviene practicar una política prudentes. En su opinión, lo decidido por el Consejo de ministros

se aparta sensiblemente de lo solicitado por la Comisión, que ni siquiera ha sido citada en el comunicado

final: «Se ha tratado de una simple constatación, p u r a-inente factual.» Según declaró, Francia hubiera

deseado que se indicase simplemente que no se podía fijar un calendario para las negociacio-r.ss España

C.E.E. Hubiese querido —terminó Sauvagnargues— que se hubiera cuidado más no herir el orgullo

española EJ próximo regreso del señor Gillet a Madrid es, pues, la lógica consecuencia de la constante

política seguida por Francia en este teraa.

INFORMACIONES

10 de octubre de 1975

 

< Volver