Autor: Cantarero del Castillo, Manuel. 
   Ante la campaña exterior     
 
 ABC.    07/10/1975.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ANTE LA CAMPAÑA EXTERIOR

La campaña exterior ha sido, en mi opinión, una operación desencadenada por la extrema izquierda

europea, respondiendo, con. toda seguridad- a un plan, concebido en alguna parte, para la ruptura de la

unidad de Occidente. Lo más triste es que se hayan dejado arrastrar a elta las izquierdas democráticas,

integrando sus reparos al orden político vigente en España en algo une, a la postre, y más allá de toda

clemencia humanitaria y desinteresada, aparece aquí, últimamente, como tina apología del terrorismo en

ei campo de la dialéctica política. En tales condiciones, la protesta que la izquierda democrática -europea

constituye mía autentica contradicción en los términos. Y mucho más grave aparece todo elle cuanto que

no se han condenado y execrado después los infames y repulsivos atentados contra los agentes del Orden

Público, la clemencia humanitaria no puede ser tan gravemente discriminatoria, sí es auténtica y sincera.

Pero no podemos pensar que la campaña exterior sea consecuencia de un odio secular de los europeos

hacia España- Nuestra patria ha tenido un procedimiento histórico divergente del de Europa y de siempre

ha habida alguna clase de dificultad y de discordancia, en los píanos; del pensamientos de la. política,

entre nosotros y los restantes europeos, Pero éstos, no obstante, en el campo de la cultura y en el de las

afecciones populares, siempre han sentido una gran inclinación hacia España. Y no sólo hacia su variada

geografía o hacia su Luminoso clima, sino hacia sus gentes y sus costumbres. Si el curso de los hechos no

se hubiese torcido y hubiésemos ingresado en Europa en su momento, estoy convencido que, como dije

hace años, España se habría convertido en la California de! Viejo Continente

Yo estoy seguro de que las izquierdas democráticas europeas, o tos sectores más sensatos de ellas están

ya tomando conciencia del error cometido y de que, entre otras cosas, han tirado gruesas piedras sobre en

propio tejado, Y la rectificación —no en el orden de los reparos que hagan al vigente sistema político

español, sino en el de la confusión o mezcla de ello con el ataque general a Occidente— no va a tardar en

producirse

Si lo dicho sobre los pueblos europeos m« parece cierto, creo que ¡o es macho más, por tazones obvias,

en los pueblos iberoamericanos, Por ello estoy seguro de que e! pueblo mejicano, por ejemplo, ha

repudiado ton tanta o más fuerza que el español — en el que ha habido práctica unanimidad a] respecto

— la estupidez de su lamentable presidente.

El momento político español sigue siendo difícil, pera si se procede con inteligencia y equilibrio tal vez

pueda- deducirse un positivo fenómeno de sólida integración básica $e toda la España política respetable,

desde la derecha a la- izquierda. Durante muchos años he insistido en la necesidad de una

coordinalizacion intensiva, de la vida política nacional y en la necesidad de la promoción de una alianza

constitucional española entre todas las fuerzas racionales que, aunque diversas en sus proposiciones

ideológicas y en sus pretensiones políticas, tengan el denominador común de propugnar una rigurosa

disciplina civil y de repudiar todo curso a la violencia y a la ofensa y el insulto como procedimiento

político. Frente al peligro comun de la barbarie, es hoy mas necesario que nunca una solidaridad nacional

que sólo puede producirse, al cíen por cien, si de verdad, y dentro de la norma, se da a cada uno lo suyo.

A Europa hay que decirle que deje de poner a España con su actitud ante la sola alternativa de -un radical

poder autoritario profiláctico con elevadísimo porcentaje de probabilidad. si desgraciadamente siguiese el

terrorismo o de una posibilidad remota de portugalización a la española —es decir, mucho más trágica—

que es. en verdad. lo que el terrorismo pretende.

—Mame´. CANTARERO DEL CASTILLO

 

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