Autor: Garrigues y Díaz Cañabate, Joaquín. 
   "Sucedaneos Sociales"     
 
 Pueblo.    21/02/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

´SUCEDÁNEOS SOCIALES"

Con verdadero agrado publicamos la siguiente carta que don Joaquín Garrigues Diaz-Cañabate dirige a nuestro director. Como los problemas que plantea el señor Garrigues son prolijos, entablaremos un diálogo próximamente con él.

"Muy señor mío: En la tercera página del número de ese prestigioso diario correspondiente al sábado último he leído el artículo titulado "Sucedáneos sociales", en el que amablemente se alude a la opinión que expuse en la conferencia que hace poco tiempo pronuncié en el Instituto de Estudios Políticos, acerca de los problemas jurídicos de la empresa.

No es mi propósito polenii zar con PUEBLO, precisamente en un tema en el que estamos de acuerdo en lo esencial, aunque discrepemos en cuanto al procedimiento y a la eficacia de las soluciones. Estamos de acuerdo en que hay que atender los legítimos deseos de los obreros en obtener un puesto digno dentro de la empresa, un puesto al que tienen derecho como colaboradores inexcusables en la obra común de la producción economica. Lo difícil es hallar una fórmula jurídica justa y, además, eficaz. Esta eficacia es la que yo echo de menos en la llamada "cogestión", laudable ensayo de buena vecindad entre capitalistas y trabajadores, pero que mucho me temo que no pase de ser el parto de los montes mientras no cambie la mentalidad actual de los obreros y de los empresarios y mientras nosotros no hayamos cumplido antes con nuestro deber de elevar a los obreros al nivel cultural y económico indispensable para el diálogo con los capitalistas. Estas son, en esencia, las razones de esa indecisión de la que tan cortésmente me acusa PUEBLO. De buena fe vacilo y en mi vacilación me veo amparado por la autoridad de los Pontífices, pues la verdad es que, como demostré en mi conferencia, Pío XII se manifestó abiertamente contra tal sistema y Juan XXIII nunca ha hablado de "cogestión" sino de la necesidad de dar a los obreros una participación activa en las empresas, a fia de que puedan "hacer oír su voz" en ellas, cosa distinta a ia de participar en las decisiones de su gobierno.

Entiéndase bien que yo no me opongo a esa participación de los trabajadores en el gobierno de la empresa. Lo único que pido es un planteamiento claro y sincero del problema. A mi juicio, la legítima aspiración de los obreros a ocupar en la empresa el puesto que les corresponde puede ser realizada de dos maneras diferentes: o creando un derecho total de la empresa como comunidad de trabajo, derecho que los juristas todavía no hemos sabido articular, o dando entrada a los obreros en la sociedad anónima, pero no por la ventana, como en el sistema de la "cogestión", sino por la puerta, es decir, con derecho indiscutible. La primera solución exige montar en cada empresa una nueva entidad jurídica, distinta de la sociedad titular de la empresa y en la que participen capitalistas y trabajadores bajo el principio de la igualdad de derechos. En tal sentido se han orientado las proposiciones presentadas al Parlamento trances, y que, no llegaron a ser ley a causa de las insuperables dificultades técnicas con que tropiezan. Por ello, parece más sensato acudir al campo de la sociedad anónima. Puesto que en el régimen capitalista esta sociedad ha absorbido a la empresa, confundiéndose con ella, es lógico que los obreros deseen realizar su justa aspiración a entrar en la empresa entrando en la sociedad anónima que rige y domina la empresa.

Pero llegados a este punto hay que ser absolutamente sinceros y rigurosos. En una sociedad esencialmente capitalista como es la anónima, la participación en la gestión sólo puede obtenerse a través de la participación en el capital, mediante la adquisición de acciones. En suma, hay que hacer accionistas a los obreros y situarles en un pie de Igualdad con los capitalistas en los derechos económicos y políticos.

En este punto aparece nuestra discrepancia con el artículo que comentamos. Para PUEBLO es indiscutible "el derecho de los trabajadores a Intervenir en la administración exclusiva por su carácter de trabajadores, con independencia de la parte del capital que pueden poseer". Para nosotros, mientras la sociedad anónima subsista en el mundo de las figuras jurídicas, los trabajadores, sólo como tales trabajadores, no pueden tener derecho a intervenir en la administración. Para ello habría que suprimir la sociedad anónima —cosa en la que nadie ha pensado— e inventar otro tipo de sociedad o resucitar las clásicas formas de la sociedad colectiva o de la sociedad comanditaria. Pero yo sigo creyendo en que la sociedad anónima puede dar satisfacción al legítimo deseo de los obreros, que es también el de PUEBLO y el mío. Para ello habría que darles la oportunidad de adquirir acciones en condiciones económicas especiales, pues sería nn sarcasmo enviarles a la Bolsa para comprarlas. El problema financiero de la operación podría correr a cargo de las entidades laborales de previsión. Pero junto a este problema está el del conflicto con los actuales accionistas, quienes tienen un derecho exclusivo a suscribir todas las nuevas acciones que emitan tas sociedades anónimas. Para resolver este conflicto propugné en mi conferencia —al contrario de lo que supone PUEBLO— una reforma de la ley de sociedades anónimas, a fin de poder reservar en cada nueva emisión de acciones una parte destinada a ios trabajadores. De este modo, sin destruir la esencia capitalista de la sociedad anónima, los obreros logran estar presentes en los Consejos de Administración, y no a titulo de concesión graciosa de los capitalistas, sino a través del ejercicio de un derecho legal a la suscripción de acciones.

Estamos, pues, de acuerda en lo esencial. Y si yo me encuentro indeciso ante la fórmula de la "cogestión" es porque temo que en vez de resolver con rigor y con franqueza el problema, significa uno de esos "sucedáneos so cíales" que con tanta razón combate el inteligente articulo de PUEBLO que me ha suscitado este comentario.

Muchas gracias, señor director, por 1a atención que dispense a estas líneas, y quedo suyo affmo. s. a.

q. e. s. m., Joaquín GARRIGUES."

 

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