Si Inglaterra, Irlanda y Dinamarca no aplican el arancel comunitario. 
 La suspensión de negociaciones con la CEE no perjudica a España     
 
 Informaciones.    07/10/1975.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

LA SUSPENSIÓN DE NEGOCIACIONES CON LA C.E.E. NO PERJUDICA A ESPAÑA

MADRID, 7. (INFORMACIONES.)

LA decisión del Consejo de ministros de la Comunidad Económica Europea adoptada ayer en

Luxemburgo, sobre la no reanudación de las negociaciones de la C.E.E. con España, no supone la

suspensión del acuerda comercial preferencial firmado entre el Mercado Común y nuestro país en 1970,

ni la adulación de las preferencias arancelarias existentes con los tres nuevos, miembros de la C.E.E, —

Inglaterra, Dinamarca e Irlanda—. La denuncia del acuerdo, por otra parte, necesitaría en todo caso un

preaviso de seis meses, según han confirmado en fuentes de los Ministerios de Comercio y Asuntos

Exteriores.

EL «STATU QUO» ACTUAL DE LAS RELACIONES CON LA COMUNIDAD TERMINA CON EL

AÑO A GRAN BRETAÑA LE BENEFICIA TAMBIÉN EL SISTEMA ACTUAL

Desde un punto de vista comercial, la suspensión de las negociaciones —en opinión de fuentes del

Departamento de Comercio— no nos perjudica demasiado, pues las cosas siguen como antes mientras no

se denuncie formalmente el Acuerdo Preferencial que tiene todavía por lo menos vigencia hasta el 1 de

enero próximo.

En cuanto a las relaciones con Inglaterra, el país cuya incorporación al Mercado Común nos habría

perjudicado más si no se hubieran mantenido las anteriores condiciones ventajosas para nuestras

exportaciones agrícolas, tampoco existe de momento dicho problema, pues dicho país, tras el segundo

mandato De negociaciones de septiembre de 1974 para negociar el nuevo acuerdo entre España y la C. E.

E. ampliada a nueve, mantiene el «statu QUO anterior por lo menos hasta el 1 de enero próximo, fecha en

que expira la prórroga del acuerda.

No obstante, según han confirmado en el Ministerio de Asuntos Exteriores, las relaciones económicas

entre España y Gran Bretaña presenten en estos momentos unas características muy casuísticas, y

prácticamente se aplican unos intercambios de acuerdos partida por partida.

Para nuestras exportaciones agrarias, Inglaterra nos aplica las tarifas más ventajosas para nosotros,

situación que no hay que olvidar que también les favorece a ellos, y para las industriales, en unos casos

aplica las tarifas exteriores de la Comunidad y en otros el régimen antiguo de los anteriores intercambios

entre España y Gran Bretaña.

CONSECUENCIAS DE LA NO INCORPORACIÓN

Al margen de esta situación de suspensión de negociaciones que todavía no se sabe hasta cuándo podrá

prolongarse, existen una serie de problemas planteados en la negociación entre España y el Mercado

Común. La importancia de nuestros intercambios con dicho grupo de países, que se especifican más

adelante, ponen de relieve que de no incorporarnos a la C. E. E., nuestro desarrollo se verá seriamente

dañado en el futuro. El propio secretario general técnico del Ministerio de Comercio, señor García Diez,

reconocía en un simposio celebrado hace algunos meses en Deusto, que la no Integración de España en

Europa se reflejaría en la consecución de una tasa más baja en el crecimiento español, con lo cual el

tiempo para reducir distancias con esos países se aumentarla enormemente.

Por otra parte, el propio ministro de Comercio ha dicho en diferentes ocasiones, que la situación de las

relaciones entre España y la Comunidad Europea suponía una monstruosidad jurídica.

CRONOLOGÍA

Tras seis años de negociaciones, el 29 de junio de 1970 España firmaba el acuerdo comercial preferencial

con los seis países que entonces integraban la C. E. E.

Posteriormente, la ampliación del Mercado Común de seis a nueve miembros planteó la necesidad de una

revisión de dicho acuerdo, que ya no era válido por la citada ampliación, aunque esta posibilidad del

aumento de nuevos miembros, estaba prevista en las cláusulas del mismo.

Las dificultades que planteaba la firma inmediata de un -nuevo acuerdo, al haber cambiado

sustancialmente las perspectivas del anterior, en orden a los intercambios comerciales, sobre todo por la

importancia del comercio hispano-británico, puso de relieve la necesidad de llevar a cabo una nueva

negociación en toda la línea.

Mientras tanto, en 1972, se mantuvo la situación mediante un protocolo adicional que se preveía estaría

vigente durante un año —del 1 de enero de 1973 al 1 de, enero de 1974—, período en el que se pensaba

podría aprobarse el nuevo acuerdo ahora con los «mueve».

Este protocolo adicional mantenía les cláusulas del acuerdo preferencial con los seis y dejaba fuera del

mismo a los tres nuevos miembros: Gran Bretaña, Dinamarca e Irlanda, que a su vez aplicaron a España

la fórmula más favorable aprobada por la Comunidad para una lista de mercancías.

Pese al mandato de negociación de junio de 1973, el año expiró sin lograr un nuevo acuerdo. Ello planteó

un problema jurídico, al quedar el protocolo adicional sin vigencia. En septiembre del 74 se firmó un

segundo protocolo adicional que prolongaba la vigencia del Acuerdo hasta el 1 de enero de 1976. Ello ha

permitido mantener el statu quo», que prolonga la situación en tanto existan las negociaciones,

manteniéndose las cláusulas del acuerdo de 1970 para los primitivos miembros de la Comunidad y las

concesiones más ventajosas para España con los tres nuevos miembros, dentro de las establecidas por la

Comunidad con terceros países.

INTERCAMBIOS

La importancia del Mercado Común como bloque económico se po0e de relieve con los siguientes datos:

la superficie de los nueve países es de 2,5 millones de kilómetros cuadrados; su población, de 280

millones de habitantes; su producto nacional bruto es de unos 700.000 millones de dólares, y realiza nada

menos que el 41 por loa de los intercambios comerciales del mundo.

En cuanto a las relaciones con España, casi la mitad de nuestro comercio exterior se realiza con los países

miembros del Mercado Común. Durante el pasado año, el 47 por 100 del valor total de nuestras

exportaciones se efectuó de la C. E. E., y de allí se realizó el 36 por 100 de nuestras exporta clones. Antes

del encarecimiento del petróleo, las compras efectuadas al Mercado Común representaban el 42 por 100

del valor de nuestras importaciones.

Con el Mercado común, que es nuestro primer cliente y nuestro principal proveedor, existe un fuerte

desequilibrio comercial en contra de España,

El déficit de nuestra balanza comercial con la Comunidad Económica Europea fue de 96.900 millones de

pesetas en 1973 y de 126.000 millones en 1974. En el presente año, el déficit de nuestros intercambias

con la C. E. E en los ocho primeros meses es de 93.000 millones de pesetas, cifra similar a la de los doce

meses del año 1973. En el transcurso de 1975 hemos realizado compras a los países comunitarios por

valor de 219.000 millones de pesetas, y ventas por valor de 126.000 millones.

De los países del Mercado Común, España importa principalmente leche y productos lácteos, aceites de

petróleo, productos químicos orgánicos, plásticos, productos siderúrgicos, maquinaria y utillaje, partes y

piezas para vehículos.

Las ventas españolas a la Comunidad Económica Europea se han centrado históricamente en los

siguientes productos: agrios, legumbres y tubérculos, aceite de oliva, vinos, conservas vegetales, aceites

de petróleo, barcos, calzado, neumáticos y automóviles.

 

< Volver