Autor: Ceberio, Jesús. 
 Teniente General Vega, en el funeral por los tres guardias civiles asesinados:. 
 Esto no es una guerra particular porque nosotros anhelamos la paz     
 
 Informaciones.    07/10/1975.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

TENIENTE GENERAL VEGA, EN EL FUNERAL POR LOS TRES GUARDIAS CIVILES ASESINADOS:

"ESTO NO ES UNA GUERRA PARTICULAR

PORQUE NOSOTROS ANHELAMOS LA PAZ

BILBAO, 7. (INFORMACIONES, por Jesús Ceberio.)

ESTO no es una guerra particular, porque nosotros anhelamos la paz. Este es el

enfrentamiento de unos asesinos vulgares y corrientes contra las fuerzas de orden pú-

blico.» Asi se expresó el director general de la Guardia Civil, teniente general

don José Vega Rodríguez, al finalizar el funeral por los tres miembros de la Benemérita asesina-

das el domingo en la carretera que conduce de Oñate a Aránzazu. Terminó sus breves

palabras pidiendo serenidad a todos los presentes: «El mejor homenaje que podemos

rendirles —dijo— es el del recogimiento y la oración.»

Los funerales dieron comienzo a la una, de la tarde en la iglesia parroquial de San

Juan Bautista, de Mondragón. Los tres ataúdes fueron conducidos a hombros de sus

compañeros desde la casa-cuartel, donde había quedado instalada la capilla ardien-

te. Junto a los familiares de las victimas, el director general de la Guardia Civil osten-

taba la representación del Jefe del Estado; estaban, presentes las primeras autorida-

des de Guipúzcoa, Vizcaya, Álava y Navarra.

La misa fue concelebrada por cuatro sacerdotes presididos por el párroco, don Luis

Iñarra, quien inició su homilía diciendo que «estamos tristes y desconcertados por

la muerte de estos hermanos nuestros». Tras insistir que rechazamos toda

violencia, porque es contraria a los Evangelios», terminó dando lectura a un

telegrama enviado por monseñor Jacinto Argaya, obispo de San Sebastián, con el

expreso deseo de que lo hiciera público durante el funeral. El prelado manifestaba

en el mensaje su tristeza por esta desgracia y su reprobación por los actos de

violencia, uniéndose asimismo al dolor de los familiares. Terminada la misa,

los féretros cubiertos con la bandera nacional, fueron colocados ante la puerta

principal de la iglesia. El director general de la Guardia Civil y el gobernador civil

de Guipúzcoa les impusieran, a título póstumo, la medalla al Mérito Militar y la

cruz al Mérito Policial, con distintivo rojo. El público que se encontraba en

los alrededores entonó el «Cara al sol» y profirió vivas a la Guardia Civil y Policía

Armada. Tras las palabras ya reseñadas del director general de la Guardia Civil,

el público volvió a desfilar ante los féretros, que fueron llevados nuevamente a

la casa-cuartel. A media tarde, los restos mortales de don Esteban Maldonado

salían con destino a Almería; los de don Juan Moreno Chamorro, hacia Villamesías

(Cáceres), y a Villaverde de Iscar (Segovia), los de don Jesús Pascual Martín.

AUTORES DEL ATENTADO

Prosiguen las intensas averiguaciones para identificar a los autores del atentado.

Aunque todavía puede ser prematuro hacer conjeturas al respecto, se cree que el

comando que colocó el mortero en la carretera de Aránzazu, puede ser el mismo que

el pasado día 8 de agosto había puesto una poderosa carga explosiva en la

carretera de Ceberio. Los mecanismos empleados en ambas ocasiones son idénticos.

Las investigaciones parecen haberse encaminado en está dirección.

MEJORAN LOS HERIDOS

Los dos guardias civiles heridos en el atentado han experimentado una ligera

mejoría dentro de la gravedad. El «guardia conductor, don Juan García Lorente,

se encuentra sometido a continua observación en el servicio de neurocirugía. En

el transcurso de las próximas veinticuatro horas, los médicos podrán emitir un

dictamen sobre su estado. Padece fractura de cráneo en la parte derecha. El

cabo don José Gómez Castillo está internado en el servicio de reanimación de

traumatología. Las impresiones sobre su recuperación son altamente optimistas.

 

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