La retribución del funcionario     
 
 Pueblo.    28/02/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

La retribución del funcionario

NINGUNO de los problemas que afectan a la Administración Pública puede serle indiferente a los administrados. Ya la ley de Procedimientos Administrativos señalaba como una de sus finalidades el conseguir que los ciudadanos se sintieran partícipes de las inquietudes y a través de la Administración, que es cosa de todos, no sólo de los hombres que la pro´tagonizan y sirven. Y uno da los problemas más importantes, entre los que hoy tiene la Administración pendientes de resolver, es el de la retribución de funcionarios.

Sabemos que la Presidencia del Gobierno estudia con detalle la regulación de este problema en su proyectado nuevo Estatuto de Funcionarios. A nosotros no nos corresponde más que orientar al público sobre la situación en que se encuentra un determinado sector de la sociedad, de tal forma que se produzca un ambiente favorable a la adopción gubernativa de las oportunas! medidas. Que el público se convenza de la necesidad de dictar un nuevo Estatuto de Funcionarios, puesto que el actual y en la práctica casi no vigente data de 1918, y de que el Estatuto nuevo regule definitivamente el anómalo estado de las retribuciones que perciben los funcionarios públicos por su servicio al bien común. En el momento actual, los funcionarios públicos reciben dos tipos de retribuciones: el sueldo y las gratificaciones. Sólo el primero sirve de base para calcular los derechos pasivos que el funcionario ha de cobrar cuando se retire.

Eso supone que el funcionario no quiere retirarse nunca, y que mira con terror la llegada de la lecha en que forzosamente se ha de jubilar, ya que ella supone un considerable descenso en sus ingresos. Un problema a resolver es, por un lado, situar a los sueldos en la cuantía que exigen la función pública desempeñada y la categoría alcanzada en el servicio, de acuerdo con el nivel de vida de la España de hoy; y por el otro, fijar qué debe entenderse por sueldo regulador a efectos de las pensiones de jubilación, viudedad y orfandad, de manera que éstas alcancen una cuantía decorosa. Otro problema es el de igualar las gratificaciones, de forma que rija en la Administración el principio de que a igual trabajo corresponda igual salario, ya que en la actualidad ello no es posible, debido a que las gratificaciones se recaudan y distribuyen por Ministerios u Organismos Autónomos, de acuerdo con el montante de las Tasas y Exacciones Para fiscales que estén aprobadas y vigentes en cada caso. Ello supone una variedad grande de retribuciones, ya que existen Cuerpos o Departamentos privilegiados, de grandes ingresos y escaso número de beneficiarios. Lo Justo sería, de acuerdo con el principio fijado en la ley de

Tasas y Exacciones, que todas éstas las recibiera y distribuyese un órgano único, con criterio equitativo fijado por el Gobierno, de modo uniforme para todos los Cuerpos y Departamentos.

 

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