Reacción oficiosa de Madrid a la decisión de la C.E.E. De suspender las negociaciones     
 
 Informaciones.    07/10/1975.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

REACCIÓN OFICIOSA DE MADRID A LA DECISIÓN DE LA C, E, E, DE SUSPENDER LAS

NEGOCIACIONES

MADRID, 7. (INFORMACIONES.)—

El Gobierno español no ha reaccionado oficialmente todavía a la decisión del Consejo de ministros de la

Comunidad Económica Europea de suspender «sine die» la negociación con España para la tirina de un

nuevo acuerdo comercial preferente, decisión adoptada por razones políticas. Sin embargo, en fuentes

generalmente bien informadas, cercanas a la Administración, se han hecho a INFORMACIONES las

siguientes declaraciones, que pueden interpretarse como una reacción oficiosa de Madrid:

Hay que recordar que España no pidió nunca la iniciación de las negociaciones para la firma de este

nuevo acuerdo, sino que antes bien la propuesta para ello partió de la Comunidad, que asimismo ofreció a

España las grandes líneas de lo que debería ser el futuro convenio: área de libre cambio para productos

industriales, concesiones sustanciales para los productos agrícolas, cláusulas relativas a la cooperación y

a. la mano de obra, etc.

2 Hay que recordar también que la mencionada oferta comunitaria se debió a los problemas que a España

y a la Comunidad planteó el ingreso en la C.E.E. de Gran Bretaña, Dinamarca e Irlanda. Los problemas

técnicos y económicos que la aplicación del acuerdo de 1970 a los tres nuevos miembros ocasionaba a,

ambas partes, quedaban resueltos de la forma más satisfactoria posible, en opinión de la Comunidad, con

el acuerdo global que nos fue propuesto. España aceptó las sugerencias comunitarias, pero, hay que

repetir una vez más., no tomó la iniciativa en pedir la negociación de un nuevo acuerdo.

3 La interrupción de las negociaciones, decidida ayer en Luxemburgo por el Consejo de ministros

comunitario, es una medida unilateral adoptada por motivos políticos y que afecta a un acuerdo cuya

negociación estaba basada fundamentalmente en motivaciones de tipo técnico y económico. La no

conclusión de dicho acuerdo dejó, por consiguiente, pendientes los problemas cié todo tipo que el ingreso

de Gran Bretaña, Dinamarca e Irlanda tienen planteados y en consecuencia, hay que estimar dicha

decisión como nociva no sólo para España, sino también para la Comunidad, y muy especialmente para

Gran Bretaña.

Dado que nuestro acuerdo de 1970 —irían manifestado también en medios fidedignos de Madrid— se

sigue aplicando solamente a la Comunidad de los seis», continúa existiendo el problema de la extensión

del mismo a los tres nuevos países miembros, extensión que en su momento deberá ser negociada. En

líneas generales la no conclusión del futuro acuerdo afectará muy directamente al comercio hispano -

británico, que es el que se verá perjudicado en mayor medida, y en este sentido la decisión de la C. E. E.

es contraria a los intereses de ambos países, puesto que, en especial, en lo que se refiere al sector agrícola,

buena parte de las concesiones previstas en el nuevo acuerdo se estaban negociando en función de los

intereses de los intercambios hispano - británicos. Si es cierto que nuestras exportaciones a Gran Bretaña

pueden verse dificultades, no es menos -cierto que los intereses de los importadores y consumidores

británicos en general, se verán afectados también desfavorablemente.

 

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