Emigración y empleo     
 
 Pueblo.    02/03/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Emigración y empleo

NUESTRA postura ante el fenómeno emigratorio es bien conocida. Aspiramos a lograr un nivel de empico en nuestra Patria que garantice a todos los españoles un trabajo estable, digno y remunerado con arreglo a las necesidades vitales del tiempo en que vivimos. Un nivel de empleo que, por lo lauto, baga innecesaria la emigración de quien desee permanecer dentro de nuestras fronteras. Pero, al mismo tiempo, defendemos el derecho a emigrar, como una de las libertades humanas de que no pueden ser desprovistos los trabajadores. Resulta doloroso que haya trabajadores que se sientan empujados a buscar trabajo en otras naciones por dificultades internas de empleo. Resulta triste que especialistas bien colocados cambien sus empleos es pañoles por otros mejor remunerados en el extranjero. Pero ni en uno ni en otro caso está el remedio en limitar p dificultar la libertad de emigración, sino, por el contrario, en crear las condiciones laborales que priven de atractivo un trabajo en país extraño, hecho con frecuencia en condiciones incómodas de alojamiento, separación de la familia, costumbres, comidas, etc. El día en que nuestras empresas se pongan en línea competitiva en el mercado de trabajo, tienen ganada la batalla, ya que la Geografía obra aquí en sentido favorable. A la mayoría de los españoles e! turismo de contrato de trabajo no les interesa.

Esta meta no será conseguida fácilmente ni pronto. Como ha dicho el ministro de Trabajo en Barcelona, España, quiérase o no, es y será por algún tiempo país de emigración. Añadió que, aunque gracias a la creadora política de nuestro Régimen, aumenten las fuentes de riqueza, como ai mismo tiempo suben el nivel de vida y las legítimas exigencias de los ciudadanos y, además, los adelantos técnicos y el crecimiento de la población obran en sentido contrario al logro del pleno empleo, resulta que los sobrantes de población no disminuyen. En algunos años, de no acelerarse en forma extraordinaria la creación de riquezas y puestos de trabajo, habrá que contar con una salida de mano de obra excedente, lo que obliga a ordenarla de forma beneficiosa para, el emigrante, en primer lugar, y en segundo, para el interés general del país.

"Es inadmisible, dijo Sanz Orrio, presentar la emigración como Una tara social; los movimientos migratorios, como una sangría de los países de salida, y la política emigratoria como una trata de esclavos." De la emigración ya hemos hablada. En cuanto a la política emigratoria, no sólo no es una trata de esclavos, sino que, por el contrario, es el único medio de evitar qne nuestros trabajadores en el extranjero puedan ser explotados, garantizándoles unas condiciones de trabajo y seguridad social iguales a las da los trabajadores nativos. Al mismo tiempo, la política emigratoria tiene que ejercer su acción tutelar sobre los problemas humanos del emigrante y de su familia.

En el camina de integración por el que marcha Europa y en el que nosotros estamos decididos a entrar, los problemas emigratorios perderán gran parte de sus caracteres negativos. No sólo se vislumbra una época en que !os trabajadores pueden desplazarse libremente, por motivos de empleo, de un país a otro de 1a Comunidad Europea, con la misma facilidad con que hoy lo hacen de una región a otra dentro de cada país, sino que la desaparición de las barreras aduaneras determinara que se invierta el proceso, y sean las fábricas las que vayan a instalarse donde están los obreros, en vez de expatriarse éstos en busca de aquéllas. El consiguiente desarrollo económico de la nación hará que la emigración deje de ser un problema de carácter colectivo, para convertirse en un simple asunto personal de libre decisión del interesado.

En términos de aguda sensibilidad se ha producido también el ministro señor Solís. Hay que detener la riada mediante nuevos empleos y mejores remuneraciones. Los trabajadores que se Tan—ha dicho e! ministro—son preferentemente jóvenes, y éstos hacen falta para levantar nuestra propia prosperidad.

 

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