Autor: Sebastián Bueno, Pablo. 
 ABC en Bruselas. 
 El Mercado Común, a la espera de la reacción española     
 
 ABC.    09/10/1975.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. JUEVES 9 DE OCTUBRE DE 1975.

ABC EN BRUSELAS

EL MERCADO COMÚN, A LA ESPERA DE LA REACCIÓN ESPAÑOLA

BRUSELAS, 8. (Servicio especial, por télex.

Los medios políticos de las comunidades europeas esperan una reacción formal u oficiosa de las

autoridades españolas antes de analizar las posibles consecuencias de la decisión del Consejo de

Ministros de la C. E. E. de no reiniciar las negociaciones con España. En dichos medios, próximos a la

Comisión Europea y al Consejo, se señala que del contenido de la respuesta española —si la hubiere— y

del desarrollo de la situación política actual de España depende el que las negociaciones comerciales

puedan reanudarse más o menos pronto.

A pesar de esta situación expectativa, nos consta que tanto del lado español como del comunitario los

expertos han iniciado sus cábalas para tratar de situar la decisión del Consejo comunitario en un plano

técnico-comercial que resulta extremadamente complicado y que obliga a plantearse cuestiones como las

siguientes:

La no reanudación de las negociaciones supone que España mantiene con la C. E. E. de los «Seis» el

Acuerdo comercial preferencia! de 1970 y un vacío político, jurídico y comercial con Gran Bretaña,

Irlanda y Dinamarca. Ello implica una situación de inferioridad comercial con respecto a las otras

naciones, como las incluidas en la E. F. T. A., Convención del Come, preferencial y mediterráneas, que

continúan su negociación —Israel ya firmó su Acuerdo el pasado mes de julio—, y la posible pérdida del

«stand still» o aplicación de hecho de ciertas concesiones del Acuerdo que se estaba negociando en favor

de los mercados británico, danés e irlandés.

Para evitar el desfase jurídico y comercial entre Madrid y las capitales de los tres nuevos países de la C.

E. E. (Londres, Dublín y Copenhague), el Gobierno español podría presentar una nota de protesta ente el.

G. A. T. T. (Acuerdo Internacional de Tarifas y Comercio) , exigiendo una «negociación» inmediata C. E.

E.-España que extienda a Madrid y a las fronteras de los «tres» compensaciones tarifarías y económicas

por la ampliación de la C. E. E. Dichas compensaciones y negociaciones permanecerían en el marco del

Acuerdo comercial preferencial de 1970 y serían evacuadas sólo en razón de los daños que los países

afectados sufran en los derechos de aduanas adquiridos. En 1972 estas compensaciones afectaban a

intercambios valorados en unos 200 millones de dólares, aproximadamente. Algunos expertos

comunitarios aseguran que España perdió la oportunidad de protestar ante el G. A. T. T. y recuerdan una

vieja teoría comunitaria —que el vicepresidente de la Comisión, Soames, recordó al embajador Ullastres

en el pasado mes de noviembre—: «España firmó un Acuerdo con la C. E. E., y no con la C. E. E. de los

"Seis" o de los "Nueve".» Naturalmente, de parte española se contestan rotundamente ambas afirmaciones

y «e señala que el embajador Ullastres se reservó en su día, por medio de una carta al G. A. T. T., sus

derechos de pedir compensaciones.

El artículo 108 del Tratado de adhesión señala que sólo hasta el día. 1 de julio de 1977 los tres nuevos

Estados miembros de la Comunidad podían guardar regímenes comerciales especiales con países terceros.

Era basándose en este artículo que se estableció una especie de «statu quo» o «stand still> comercial entre

España y los «tres», a la espera del final de las negociaciones. Esta situación pasó a la ilegalidad el día 1

de enero de 1975 y sufre un triple acoso en el Interior de la. C. E. E.: comercial, porque rompe la unión

aduanera comunitaria y provoca un desvío y «dumping» de mercancías —las naranjas españolas con

destino a Francia podrían entrar más baratas por Gran Bretaña y circular en franquicia por todo el

territorio C. E. E. hasta su destino—; jurídico, porque en la ausencia de todo Acuerdo o protocolo existe

una ilegalidad que era olvidada, a la espera de una conclusión inmediata de las negociaciones, y político,

porque los «tres» obtendrían ventajas que otros países de la Comunidad querrían también conseguir de

naciones terceras, reduciendo la tarifa exterior común a] antojo de cada uno y, por consecuencia,

rompiendo el Mercado Común.

Si a España el vacío jurídico-comercial con los tres le causa problema, también a Gran Bretaña, Irlanda y

Dinamarca les produce desventajas, porque estos países deben aplicar progresivamente el proteccionismo

comunitario (tarifa exterior común), sin obtener las concesiones que España hacía a los «Seis» en el

Acuerdo comercial preferencial de 1970. Ello da como resultado la subida en los «tres» de los precios de

muchos productos agrícolas, lo que no les agradará nada a ingleses, daneses e irlandeses.

—Pablo SEBASTIAN.

 

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