Nuevo orden social     
 
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Nuevo orden social

RESULTA evidente, con sólo leer diversas pastorales de que nos hemos hecho eco en estas páginas, que una de las mayores preocupaciones de la Iglesia es la deficiente conciencia social de algunos cristianos.

Sobre todo de aquellos cristianos que, por ocupar posiciones dominantes en el terreno económico, pueden constituir un freno para las reformas que exige la justicia. Luciano Pereña Vicente titula un artículo suyo en "Ya" "El escándalo de los cristianos". Y escribe:

"Por esos mundos se habla demasiado de doctrina católica, de justicia social, de política cristiana, del Occidente cristiano, perdiéndose en tópicos ineficientes, porque nos da miedo señalar en qué consiste una verdadera reforma cristiana de estructuras, en establecer claramente las exigencias concretas de un orden social cristiano, en fijar sin hipocresía los puntos de un programa cristiano de acción política. Olvidamos con frecuencia la enseñanza de la Iglesia, o si la invocamos es con el convencimiento, las más de las veces, de que en la práctica la traicionamos. La experiencia nos está demostrando qué difícilmente resultará la reforma de la sociedad de la conciencia de los principios morales y cristianos. Será la necesidad inexorable la que dará paso al nuevo orden social. Si no por cristianismo, al menos por egoísmo aceptemos voluntariamente las reformas necesarias antes de que los acontecimientos y "otros" hombres nos las impongan brutalmente."

¿Por qué han de ser "otros" nombres los que impongan la reforma? Si es justa, ¿por qué no hemos de imponerla nosotros?

 

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