Problemas profesionales. 
 Protesta de editores de Madrid y Barcelona por los asaltos a librerías y distribuidoras     
 
 Informaciones.    30/05/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

PROTESTA DE EDITORES DE MADRID Y BARCELONA POR LOS ASALTOS A LIBRERÍAS Y

DISTRIBUÍDGÜAS

MADRID, 30. >INFORMACIONES.) —

Un grupo de editores de Madrid y Barcelona ha hecho pública la siguiente nota conjunta:

«Los editores integrantes «de los gremios de Madrid y Barcelona nos sentimos movidos, como

profesionales y contó ciudadanos, a tomar postar» pública frente a los reiterados ataques que de palabra y

de obra se Tienen perpetrando últimamente contra la industria y comercialización del libro: asaltos a

librerías y distribuidoras, amenazas a editores y manifestaciones públicas, recogidas a veces por la Prensa,

Que tratan de presentar la actividad editorial como subversiva.

En primer lugar, Queremos dejar constancia de que la industria editorial ocupa de modo directo o

indirecto a muchos miles de trabajadores; aporta al conjunto del producto nacional docenas de miles de

millones de pesetas; contribuye a nuestra balanza comercial •—>tradicionalmente deficitaria—, con ocho

mil quinientos millones de pesetas de cifra de exportación; y tanto por el número de ejemplares

producidos como por el número de títulos esta entre las diez primeras potencias mundiales.

En segundo lugar, y aunque parezca obvio resaltarlo, el libro es un instrumento imprescindible para

conseguir la educación, intelectual y moral a la que aspira toda comunidad civilizada. Los editores

españoles ciframos legítimamente nuestro orgullo en contribuir con nuestra labor a la expansión y mejora

de la enseñanza y al incremento del índice de lectura en Bspafia y en loe países de nuestra área idioma

tica.

Entendemos que la cultura española debe ser promovida de manera abierta y no partidista, integradora y

no excluyente. La actividad editorial es pluralista cuando la saciedad lo es; la responsabilidad del editor

consiste en acoger las diversas comentes científicas, literarias y de opinión, que nuestro tiempo propone y

demanda. Quienes atribuyen al libro la capacidad de subvertir la vida pública infravalora la madurez de

discernimiento del lector español actual

Por último, es necesario recordar que el marco limitador de la actividad editorial está definido por el

Código Penal ordinario y, en cuestiones específicas, por la ley de Prensa e imprenta. Los editores,

comprometidos en la tarea de elevar el nivel cultural del país y la consiguiente madurez de su ciudadanía,

necesitamos y deseamos que se consoliden y, progresivamente, se amplíen las libertades de expresión.

Por tanto, consideramos condenables los intentos —por fortuna fallidos— de influenciar en un sentido

regresivo a la opinión pública y a quienes tienen la misión de velar por la interpretación y aplicación de

las leyes.»

 

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