Autor: Aparicio, Juan. 
   Banco, bancal     
 
 Pueblo.     Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

BANCO, BANCAL

ADEMAS del agricultor del cortijo o de la dehesa y del campesino del minifundio existe el rústico del bancal. La geografía agraria de los españoles es tan diversa como la psicología peninsular, que expresa las medidas de la tierra según cada comarca y conforme a la sobrevivencia de la agrimensura romana, visigótica, mozárabe y mudejar. Tras los caballeros de la Reconquista se rehabilitaron las heredades andaluzas con magnitud latifundista, en la que un hipérbaton barroco se atrevió a poner puertas al campo, apareciendo dentro de. la inmensidad del cereal y da las piaras las portaladas o los pórticos como arcadas enhiestas o arcos triunfales en honor, de la propiedad, sin que delimite ninguna valla ni cerca al dominio.

Por el contrario, los predios gallegos en la provincia de Lugo llevan el mismo corselete pétreo de las murallas lucenses, indicando el derecho del dueño, para que el escaso terruño, la parca gleba, no se escurra ni aa confunda con el patrimonio rural del vecino.

Ese fraccionamiento agrícola, al que era imposible seguir la filiación de las múltiples hijuelas sucesorias, ha contrastado, sin que sea un tópico achacarlo a la historia antigua, a la historia medieval y a la historia del Renacimiento español, impuestas por la topografía natural por el absentismo de los cortesanos, con los latifundios subsistentes de la Bética, de la Mancha y de Extremadura. Aunque el Instituto de Colonización haya parcelado a algunos grandes de España, ahí están los otros, como en 1931, cuando el primer semanario nacional-síndicalista "La Conquista del Estado" publicaba la lista de tales excesos, a loa que aún no se había aplicada el correctivo de la mecanización y de la productividad por sus propios amos, y cuya enumeración repetía, copiándola del periódico madrileño, "Solidaridad Obrera", de Barcelona.

La polémica periodística sabré esta deformación de 1a querencia neolítica acerca del terreno privado se ha ceñido alrededor de la Andalucía descrita por don José María Pemán en su libro demasiado exclusivista respecto al permanente reino tartesio. La Andalucía de Pemán, con su Séneca particular, con su círculo de labradores hispalenses, cordobeses y jerezanos, es una Andalucía todopoderosa que se enfrentó con el Congreso Sindical de la Tierra de 1948 en Sevilla, escogiendo como portavoz transitorio a don Gonzalo Queipo de Llano, porque de esa Andalucía rural, junto a los comerciantes de Málaga y Cádiz, han salido la clase dirigente española desde las Cortes derceáñistas.

Sin embargo, como hay la España del chavico y la España de la perrona, hay también la Andalucía del bancal, con BUS respectivos sucedáneos en otras regiones, donde tiene lugar la concentración parcelaria.

El bancal era el banco y la alegría de los pobres, donde, no obstante su pequenez, se recogían los víveres y vituallas del año. Voy al bancal, vengo del bancal, está en el bancal, eran las frases consuetudinariamente rituales, cual las que puede pronunciar el empleado de la City de Londres con su sombrero hongo y su paraguas enrollado. El bancal es anterior al huerto familiar, como la gabela agraria y el pósito agrario preceden a la usura y al crédito agrícola. El bancal proporcionaba las patatas, que es un alimento para hacer guerras a la alemana y promover emigraciones irlandesas, bastante reciente, traído de América al lado del maíz, cuya especie tostonera era una de las diversiones sacadas del bancal, ya se condimentaran. o sazonasen las "palomas" o las "rosetas" con miel o sal. El bancal no daba dividendos; pero tampoco protestaba letras, siendo una inversión artesana al nivel de las necesidades parsimoniosas del hombre. Cuando el jueves lardero anterior a la Cuaresma, que principia con el miércoles de ceniza, se iba al bancal para comer el guiso de conejo, esperando que creciesen las habas y las lechugas, con cuya degustación, en el mismo bancal, sé solemnizaba el mes de mayo. Quienes poseían un bancal en esta parte de vegas reducidas y valles alpuJarreños de España constituían una frugal clase media, anclada en su bancal y entre las idas y venidas a su paréela con algún regadío, no dispuesta a moverse.

El anticiclón y la cerveza, el pulgón y la radio, las heladas y Cataluña, con sus fábricas absorbentes, han desordenado la estricta economía del bancal, al mismo tiempo que se imponía la reforma bancaria. El banco y el bancal son dos instituciones unidas en el diccionario; pera sin ningún parentesco semántico, que deben reajustarse a las circunstancias sociales da este fin de siglo. La nueva ordenación bancaria debe su necesidad a la Europa de los pacíficos desafíos mundiales, como la reforma agraria, con su triple aspecto de humanizar el latifundio concentrar el minifundio y revalorizar el bancal, es exigida silenciosamente por los campesinos españoles que marchan a los países del Mercado Común.

Juan APARICIO

 

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