Autor: Crespo García, Pedro. 
   El pulso de la convivencia     
 
 ABC.    20/09/1975.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

SÁBADO. 20 DE SEPTIEMBRE DE 1975. Pag. I

El pulso de la convivencia

DECLARACIÓN. —

La resultante práctica de la reunión mantenida por la Permanente de la Conferencia Episcopal ha sido un

comunicado, especie de declaración de principios formulada por unanimidad, en el que se ha tratado, de

forma monográfica, el tema de la violencia y el terrorismo.

Al comienzo de las sesiones de trabajo de la Comisión Permanente, el secretario de la misma, monseñor

Yanes, manifestó que los obispos iban «a tomar el pulso a diversos aspectos de la vida nacional». El pulso

que se ha tomado, sobre el que han opinado nuestros pastores, es el de la convivencia.

Quienes esperaban una palabra de orientación mora! han obtenido lo que querían. La Iglesia española

valora de forma especial el sacrificio de los agentes del Orden Público, reitera su reprobación de todo

asesinato, afirma su conciencia del riesgo de ser poco comprendida y mal interpretada, y coloca un

margen de Interrogación sobre las fronteras de lo necesario en cuanto al empleo de la fuerza, en su

vertiente legal, se refiere.

No ha habido, pues, novedad en el planteamiento religioso. Pero sí algunos subrayados oportunos. Como

lo fuera el telegrama —el primero de su clase que sepamos— enviado por el cardenal Tarancón a)

presidente Arias, en señal de condolencia por la muerte del policía armada don Juan Ruiz.

REUNIÓN.—

Santander, la bella ciudad cantábrica, será escenario de las reuniones del Consejo General de !a Abogacía.

Salvo lo inusual del mareo, nada ha trascendido sobre la reunión. Nada aunque como parece obligado, se

hable de terrorismo y de violencia, al nivel del Derecho práctico y de la función y postura de los abogados

ante estos temas. Muy probablemente, habrá también comunicado. O]ala que, como en el caso de la

Permanente de la Conferencia Episcopal, e1 acuerdo sea por unanimidad y tunda, como aquél, más que a

servir de señal, a colaborar en el logro de esa convivencia cuyos matices están detectándose en estos días

con penetración.

CLEMENCIA.—

Los obispos españoles —entre los que se contaban nuestros cuatro cardenales— decidieron, también

unánimemente, solicitar clemencia al Jefe del Estado. La Iglesia española ha cumplido así con su deber.

O, cuando menos, ha creído cumplirlo. Reconocimiento, de paso, también por unanimidad, (a firmeza de

las sentencias impuestas a los terroristas ya juzgados y condenados.

Abogados y curas constituyeron, ttadi cionaknente. firmes bastiones de la sociedad española. Su opinión

es hoy todavía válida, indicativa de una parte importante de esa sociedad. Los curas han establecido, más

que un diagnóstico, una postura. Veremos pronto cuál es la de los abogados.

INTERCESIÓN. —

Injusto seria, sin embargo, en el aspecto profesional, no resaltar la comprensión mostrada por la

Permanente respecto a la Prensa. Porque los obispos dicen que es bueno recordar que una honesta y leal

postura de crítica de Gobierno, realizada por los medios d« comunicación social, no puede ser

considerada, legítimamente, como acto delictivo.

En la recámara de la actualidad previsible hay varios cartuchos que, sobre éste y otros temas, aguardan el

momento de ser disparados. De momento, parece que ef ministro de Información va a sacar la tiza para

señalar, con la mayor claridad posible, dónde están los «rubicones» informativos. Que así sea.

—Pedro CRESPO

 

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