El opositor a verdugo     
 
 Pueblo.    28/03/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

El opositor a verdugo

CONOCl hace tiempo a un apacible representante de comercio que, cuando viajaba de noche y quería disponer de espacio para tumbarse a dormir, comenzaba a relatar a sus compañeros de departamento lás incidencias de unas oposiciones que hizo a verdugo de la Audiencia de Burgos. Era casi seguro de que, cuando contaba lo mal que le salió el ejercicio práctico de garrote sobre cadáver, se quedara totalmente soto.

Ha pasado el tiempo; la Renfe no dispone de departamentos vacíos a donde huir de un vecino molesto, y, sobre todo, la gente está completamente curada de espantos, por lo que se le escucha con toda tranquilidad y hasta con alguna complacencia el ameno relato. Pera lo bueno es que el majante, a sabiendas de que el truco ya no le sirve, sigue utilizándolo en cada viaje. Ha descubierto que le gusta contar sus oposiciones y, ío que es más, que su calidad de opositor a verdugo de la Audiencia de Burgos le da derecho a un puesto de honor entre apacibles y anodinas gentes sin historia.

Es atoo parecido a lo qtte le ha pasado a Krisma Moñón, el escasamente notorio ministro hindú. Para sentarse en un puesto de honor entre apacibles delegados que hablan de desarme ha tenido que hacer oposiciones —y ganarlas—a verdugo de Góa.

 

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