Autor: Loren, Santiago. 
   No han sido llamados     
 
 Pueblo.    28/03/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

NO HAN SIDO LLAMADOS

DE todas las revulsiones que modifican el mundo actual ninguna tan trascendental y llena de posibilidades como la, revulsión de lo popular, la arribada a la espuma de la historia, de aquello que formaba su protoplasma oculto, la intrabistoria de Unamuno Pero no es nueva rebelión de las masas, a la manera de Ortega, sino una participación consciente, y casi podría decir que corporativa —sindicatos, trade uníons, factores de trabajó y consumo—, con la que hay que contar como protagonistas y no como materia sobre la que operar. En la dirección de esta gran marcha sobre la Historia se nota especialmente la ausencia de los que, procedentes del campo intelectual j artístico, creyeron haber conquistado, por gracia de un marchamo progresista del lado siniestro, el puesto de capitanes o al menos el de portaestandartes.

Simplemente, no han sido llamados y esto les llena de una Indignación asombrada, casi perpleja. Siempre pensaron que los de abajo contarían con ellos en esta hora. Con ellos, que descubrieron sus lacras, que airearon su miseria, que inventaron el tremendismo, el neorrealismo y hasta el ingenuismo para dejar constancia y testimonio de le popular. Claro está que se indignarían más todavía si se les dijera que siempre han visto lo popular como una especie de inframundo, algo así como uña reserva de indios o parque zoológico, curioso y sugestivo para la contemplación, pero simplemente abyecto para la comunión y convivencia. Y aunque el lenguaje literario o artístico que emplearon para describir lo popular resulta b a ininteligible para el pueblo (como susurro de cotillas temerosas de ser oídas) el pueblo supo siempre por intuición que no podían estar con él los que se servían de su dolor y de su hambre para poner ladrillitos en el edificio de su gloria y sustancia a su puchero.

No han sido llamados y nadie—salvo ellos mismos—parece lamentarlo. Cuando el último hombre de suburbio se cansó de contarle cosas al escritor que preparaba un libro para premio; cuando una tarde de especial lucidez dejó de acudir a dejarse pagar un café con leche y se marchó a soltar sus quejas a un sindicato, la política popular ganó su mejor batalla.

Santiago LOREN

 

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