Autor: Hernández Gil, Antonio. 
 Análisis jurídico (Y II). 
 El artículo 3º del decreto de indulto     
 
 ABC.    03/12/1975.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ANÁLISIS JURÍDICO (y I!)

EL ARTICULO 3.° DEL DECRETO DE INDULTO

Establecida así la línea divisoria, veamos lo que resulta de los términos del decreto de indulto.

En primer lugar, exceptúa los «delitos de terrorismo y conexos». Por delitos de terrorismo hay

que entender ios que, según la legislación correspondiente, constituyan esas figuras

especificas, por cuanta ha de considerarse que el concepto se utiliza en un sentido

técnicolegal, lo cual significa que sólo la actividad terrorista integrante del tipo legal designado

es la mencionada, mientras no queda comprendida en la excepción, por esta vía, la actividad

terrorista determinante de otras tipificaciones legales, salvo si se trata de una modalidad de

aquél. Cierto que la frase se completa con una alusión a los delitos «conexos». Ahora trien, e)

empleo del criterio o fórmula de la conexión no se ha de entender como el medio de aludir a

una determinada categoría de delitos. No hay unos delitos conexos* tipificados como tales en el

plano de la configuración normativa. La conexión se da cuando la conducta del sujeto

responsable es generadora de varias violaciones legales. Delitos que en si mismos pueden no

guardar ninguna similitud o relación de homogeneidad con los de terrorismo es posible, sin

embargo, que se presenten como conexos. La consecuencia es que ha de haberse cometido

un delito de terrorismo para que surjan otros conexos. Luego ta conexión no modifica el ámbito

de lo excluido de la gracia.

El artículo 3. del decreto de indulto delimita la excepción introduciendo en ella «Los delitos de

pertenencia a asociaciones, grupos u organizaciones comprendidos en la legisilación sobre

terrorismo». Aquí la diversidad normativa es muy marcada. Antes del decreto-ley de 26 de

agosto de 1975 no existía una tipificación expresa del terrorismo con vistas a pertenecer a

asociaciones, grupos u organizaciones de ese carácter. El término «terrorismo» aparece en la

rúbrica o designación de la sección 2.´ del capitulo XIl del libro segundo y en e´ artículo 17 del

Código Penal. Los artículos 172 a 177, relativos a las diversas modalidades de asociaciones

ilícitas, mantienen el mismo tratamiento para todas «las asociaciones, organizaciones, partidos

políticos y demás entidades declaradas fuera de la Ley» (articulo 173, 3.°), y aunque haya una

agravación de la responsabilidad respecto de la asociación que «tuviere por objeto la

subversión violenta...» (artículo 174, 1.*, párrafo 2.°), falta de cualificación diferenciadora del

terrorismo. Por tanto, no quedan excluidos del Indulto los delitos de pertenencia a esas

asociaciones cometidos con anterioridad a la entrada en vigor del decreto-ley de 26 de agosto

de 1975. En cambio, este, dentro de- su general sentido represivo del terrorismo, confiere un

tratamiento diferenciado a tos grupos u organizaciones que menciona el articulo 4.´ El

preámbulo resulta claramente Justificativo de esta tesis cuando después de referirse a tos

grupos y organizaciones ya definidos como ilegales en disposiciones anteriores, agrega: «y se

incluyen en el decreto-ley por tratarse de organizaciones cuyas ideologías propugnan la

utilización de la violencia y del terrorismo como instrumentos de acción política». Sin dude

alguna se está refiriendo al artículo 4.° A la nota de (a violencia añade la del terrorismo, con lo

que da a entender cómo le violencia, aun referida a la acción y a la subversión política, no es

de suyo necesariamente igual a! terrorismo. Quedan, por tanto, excluidas del indulto las penas

correspondientes a los delitos del párrafo 1.* del artículo 4.° del decreto-ley de 26 de agosto de

1975.

El propio articulo 3.° del decreto de Indulto enmarca asimismo en la excepción os «delitos de

propaganda de sentido terrorista». La propaganda con ese matiz erigido en factor cualificativo

del delito sólo se encuentra a través del decreto-ley de 26 de agosto de 1975, y de manera

concreta en el párrafo 2.° del artículo 4.°. Las «propagandas ilegales» del artículo 251 del

Código penal no son suficientes cuando obedezcan a hechos anteriores. Y después del

decreto-ley no todo el contenido del 251 es terrorista.

Una cuestión particularmente curiosa la suscita el delito de apología pública. Conforme al

artículo 268 del Código penal «la apología pública... de los delitos comprendidos en este título

(entre ellos el de terrorismo), y (a de sus culpables, será castigada con la pena de prisión

menor». Albergada esta figura delictiva en una disposición aplicable al delito de terrorismo, del

que se presenta como una modalidad, parece que ha de correr Igual suerte. Por esta vía puede

integrarse en la excepción. No, en cambio, por la de los delitos de propaganda. Entre estos

delitos y el de apología pública media la diferencia de que en el sentido del Código penal

(artículo 251,L 4.°, párrafo segundo) la propaganda requiere algún medio o procedimiento

organizativo tendente a dar a conocer y difundir, mientras la apología, aunque es realizable

también a través de tales medios (como la imprenta o la radiodifusión) puede estar basada

simplemente en una actuación pública, oral o escrita. La apología (con su significado de

defensa, elogio o exaltación de una Idea, un hecho o una persona) presupone la realización

pública v se sirve de ella. La propaganda persigue v sobrestima la publicidad.

Desde otro punto de vista son factores representativos de la extensión de) indulto: 1.° No

contraerse sólo a los delitos sancionados por sentencia en cuanto la gracia se aplica también

sin necesidad de haberse celebrado el juicio ora!. 2.° No quedar circunscrito a ´as penas de

privación de libertad; y 3.° No estar excluidos —como fia sido frecuente en otros Indultos— los

delito» privados, los rebeldes, los reincidentes y reiterantes, los beneficiados por otros indultos

y los que hubieren cometido faltas gravas en al régimen penitenciario. He apuntado algunas de

las facetas que contribuyen a describir la fisonomía de) decreto de indulto. Debo de terminar.

Pero puesto que he emitido opiniones Jurídica» (con una difusión no usual) quiero someterme

a cualquiera otra mejor fundada. Y formular una pregunta; ¿Únicamente la gracia es el cauce

de (a expresión normativa del espíritu de) decreto? Parece deseable que «la convivencia

solidaria y pacífica entre lodos loa españoles» —son palabras de) preámbulo— actúen también

de elemento sensibilizador en otros campos de la ordenación jurídica.—A. H. G.

Por Antonio HERNÁNDEZ GIL

 

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